Para qué llamarse Clipper

FECHA
02/03
2012
por Gonzalo Aguirregomezcorta

LOS ÁNGELES -- Una de las mayores satisfacciones que nos brinda el mundo del deporte son esas historias paralelas que quedan al margen de contratos millonarios, títulos y lágrimas con sabor a derrota.

La de Clipper Darrell es una de tantas. Este singular personaje solía acudir a los partidos de Los Angeles Clippers ataviado con su genuino traje bicolor. El rojo y el azul hacían su figura tan reconocible que ya lleva años grabada en los anales históricos de la franquicia.

Clipper Darrell
Andrew D. Bernstein/NBAE/Getty ImagesA Clipper Darrell se le ofreció un abono de temporada anual a cambio de que eliminara la palabra Clipper de su nombre

Desde los tiempos en que LA Clippers era sinónimo de fracaso (antes de ayer) Darrell acudía a todos los partidos cuando el equipo jugaba en casa. Nada más y nada menos que 400 citas, según él mismo escribió en su blog. Animaba, contorsionaba sus huesos al ritmo de la música y contagiaba la euforia al resto de la hinchada. Cuando aparecía en las pantallas gigantes del Staples, los aficionados parecían estar celebrando una de las clavadas de Blake Griffin.

A Clipper Darrell le dejaron helado cuando la directiva del equipo le cortó las alas, la ilusión y su pase de prensa anual. Como contrapunto y agradecimiento por sus años de fidelidad canina, se le ofreció la posibilidad de un abono de temporada anual a cambio de que eliminara la palabra Clipper de su nombre.

"Es una gran lástima que tenga que reportar a toda la Nación NBA que desde la directiva de LA Clippers me han dicho que no quieren que me llame Clipper Darrell, un nombre que me fue otorgado por la prensa por mi incansable apoyo y espíritu de equipo. ¡Estoy devastado!", escribió Darrell en su blog.

Al club parece no hacerle gracia que su singularidad vaya más allá de los meros partidos. Su labor también incluía visitas a colegios o el formar parte de programas de desarrollo de jóvenes. "Dijeron que estaba ganando dinero de patrocinios. Si la gente me va a pagar por hacer algunas cosas, ¿por qué no hacerlo? No veo ningún daño en ello mientras no dañe a la marca. Voy a institutos, a eventos caritativos, lo hago todo", comentó Darrell a la publicación FishbowLA.com.

Y su color en el graderío se tornó oscuro este martes cuando LA Clippers sucumbió ante Minnesota Timberwolves. Acudió a la cita, pero de negro tizón.

Fue tal el revuelo entre los aficionados y la comunidad del equipo, que desde el club publicaron un comunicado en el que se desvinculaban de las actividades de Darrell. "Nunca ha sido trabajador o representante de los Clippers", alegan. "Hemos tenido muchas conversaciones con él sobre su inapropiado uso del nombre del equipo y la marca para su beneficio comercial". Y con este y otros discursos, tratan de explicar a la fanaticada que ellos no son los malos de la película.

No hay malos ni buenos, feos o guapos. Tan sólo es necesario que los mandamases de la franquicia guarden en su memoria los años en los que la palabra Clippers estaba relacionada con derrota. Fue entonces cuando surgió Darrell, no ahora que los flashes ciegan a sus jugadores. Por cierto, que Chris Paul y Blake Griffin le han mostrado su apoyo por medio de redes sociales.

Para qué llamarse Clipper cuando ya no eres bienvenido. La prensa bautizó a Darrell, y cuando el agua sagrada de los medios toca una cabeza, no hay institución que le cambie el nombre. Podrán frenar sus actividades e incluso su orgullo propio renegará de llamarse así en el futuro.

Pero ya es demasiado tarde. Aunque el llamarse Clipper Darrell haya perdido todo el sentido justo cuando más sentido tiene.