LOS ANGELES -- Los entrenadores Mike Brown y Doc Rivers, pilotos de Los Angeles Lakers y Boston Celtics, respectivamente, tuvieron un sábado y domingo muy común y esto sin verse las caras o rondar el mismo territorio.
Sucede que los técnicos, que el domingo tuvieron a sus equipos estelarizando las dos principales transmisiones televisivas del día por ESPN en ABC, el sábado también llamaron la atención nacional cuando fueron a ver jugar a sus hijos en importantes partidos de baloncesto de sus respectivas categorías.
Brown pasó la noche previa al juego dominical ante el Miami Heat manejando a Ahaheim para ver a su hijo Elijah Brown jugar con la escuela superior Mater Dei en un partido ante Long Beach Poly en la final del 'CIF SS-Division 1AA'.
Rivers, por su parte, estuvo esa misma noche en Raleigh-Durham para ver a su hijo Austin Rivers jugar con la Universidad de Duke, en casa, y enfrentar a la Universidad de North Carolina. El partido lo dominó el visitante Tar Heels por 88-70. Tras el encuentro Rivers abordó un vuelo de vuelta a Boston para su compromiso del domingo.
Antes del partido ante el Heat, Brown dijo que disfrutó mucho la experiencia. Su hijo no tuvo un gran partido y se ganó en el juego una técnica que tendría consecuencias en la casa. Pero al comparar la experiencia con la que vivió Rivers el sábado, él estaba confiado que la suya había sido mejor y no solo porque el equipo de su hijo ganó el partido.
Al cuestionarle qué es más difícil entre dirigir un partido de los Lakers y ver un juego de su hijo, Brown aseguró que ver el desafío de su niño es más difícil.
"Quizá fue más emocionalmente fuerte para Rivers porque él posiblemente tuvo que pagar unos $20,000 para conseguir un jet privado que lo volara al juego en Duke y luego de vuelta a Boston. A mí solo me costó unos $20 entre la gasolina y la visita tras el encuentro al 'In & Out Burger'", aseguró Brown.
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