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¿Cómo frenar a los Warriors sin ser barridos en el intento?

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SC Reportajes: Los Warriors que enseñaron a creer (3:35)

Stephen Jackson recuerda el sorprendente éxito de los Golden State Warriors en la postemporada del 2007. (3:35)

El que tenga la respuesta que hable ahora y nunca se calle, porque tendrá licencia para ser el más parlante de cualquier debate sobre básquetbol. En la actualidad, Golden State Warriors es la alternativa a los equipos de leyenda, algo que no consiguieron a golpe de talonario, sino de buena onda y calidad a raudales. Si Kevin Durant dijo sí hace casi un año fue porque, además de que sus opciones de alcanzar el tan ansiado campeonato aumentaban junto a Stephen Curry, Draymond Green y Klay Thompson, también percibió una atmósfera bien distinta a la que vivió en Oklahoma City Thunder: la unidad de un grupo de talento todavía incalculable.

El que tenga la receta para frenar a los Warriors sin ser barrido en el intento será un Gregg Popovich, un LeBron James bien acompañado o alguien capacitado para unir en el mismo equipo a Chris Paul, James Harden, Kawhi Leonard, Marc Gasol y Rudy Gobert, por ejemplo, ya que puestos a hacer una selección para formar al equipo perfecto que conteste el poderío de los Warriors hay combinaciones de sobra.

Son muchas las opciones que resultan una quimera, incluso la posibilidad de que este súper equipo tenga cuatro días malos sobre siete. Es difícil de creer que Houston Rockets o el Thunder les plante cara de verdad en cuatro partidos y ya ni hablar de LA Clippers o Utah Jazz. El caso de San Antonio Spurs es distinto, porque las riendas de Popovich pueden llevar a sus pupilos a cotas altísimas, como lleva demostrando durante 20 temporadas.

Al que le está tocando rascarse la cabeza en este momento es a Terry Stotts, quien ya no sabe qué inventar para frenar a los Warriors en esta primera ronda aciaga y destinada a la barrida. Si en el Juego 1, Damian Lillard y C.J. McCollum fueron los timones de Portland Trail Blazers gracias a una combinación de 80 puntos creados a base de anotaciones o asistencias, en el segundo compromiso no fueron capaces de superar las 27 unidades. Steven Kerr localizó el problema y lo solventó de raíz: presión, presión y más presión sobre las dos figuras y únicas amenazas reales del conjunto de Oregón. Stotts también localiza los peligros de los californianos pero son tantas las vías abiertas que lo único que puede hacer es achicar aguas.

Si por casualidad limitaran a Curry a no asistir ni una sola vez, como sucedió en el último juego con Lillard, las alternativas para triunfar serían muchísimas. A ver quién es el guapo que consigue que Green no distribuya el esférico como lo está haciendo: en el Juego 2, los Warriors anotaron 10 de 16 tras pases suyos. Durante la serie los números son elocuentes: 63 por ciento de los triples son tras pases de Green. Además, el alero está siendo el baluarte defensivo de los suyos. Está claro que Portland y Warriors están en ligas distintas y cualquier comparación sería, además de odiosa, injusta.

Lejos de ejecutar las maneras para contener a los Warriors del momento, lo que sí se sabe es lo que no hay que hacer. El coach que les intente pagar con la misma moneda y utilice una alineación de jugadores pequeños que se olvide de sobrevivir en esta profesión. No hay calidad suficiente en la liga para jugarle de tú a tú y bajo sus condiciones a los vigentes subcampeones.

Se les puede intentar ganar la batalla de los rebotes, algo que según estamos viendo en estos playoffs sólo está al alcance de Chicago Bulls (56.7 por ciento) y LA Clippers (54.1 por ciento), estos últimos, rivales potenciales en la segunda ronda. Los Warriors son el tercer mejor equipo de la postemporada en este sentido (53.8) y ganar bajo el aro a Durant y Green puede ser agotador. Claro que no es imposible imponerse en el apartado de los rebotes como ya demostraron Cleveland Cavaliers desde el Juego 5 al 7 de las Finales del año pasado. La defensa en aquel momento fue exhaustiva. Qué sencillo parece cuando ser repasan las imágenes de aquellos compromisos, pero cuánto trabajo supone. El elemento añadido de Durant complica muchísimo más la situación a cualquiera de sus rivales.

También parece fácil la asunción de que la clave para desfalcar a los Warriors de su estatus es el jugar con tres hombres de envergadura y dos 'Lillards' o 'McColums' capacitados para sorprender con lanzamientos exteriores, penetraciones y control del balón además de saber defender con rapidez el perímetro.

Con todo sobre la mesa, la cuestión es si algún equipo será capaz de marcar el paso de los futuros rivales de los Warriors en esta postemporada. Es decir, ¿quiénes serán los primeros en obligarles a ajustarse, a obligarles a salir de su zona de confort?

Cuando eso suceda, los Warriors volverán a parecer mortales.