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América, con muy poco, le ganó al Toluca en el Nemesio Díez

LOS ÁNGELES -- Ruta crítica para el América. Pululará más tiempo en aeropuertos, traslados y salas de espera, que en la cancha. Un maratón de emboscadas.

Un Vía Crucis: Atlanta United (Copa Campeones), Morelia, Tigres dos veces (Copa de las Ligas y Liga Mx), Pachuca y Atlas. El periplo, entre el miércoles 14 de agosto y el viernes 30 de agosto.

Mientras sondea videos y currículos, buscando refuerzos, en El Nido arman una logística compleja para sortear con éxito y con éxitos seis juegos, cuatro de ellos de peso en La Liga.

El anaquel se le vació a El Piojo. Edson Álvarez, Agustín Marchesín, Mateus Uribe fueron vendidos, y Roger Martínez envía videos de sus pocos y mejores goles hasta a la segunda división de Gales y San Marino con tal de regresar a Europa.

Mientras tanto, con Emanuel Aguilera entre algodones, al igual que Nico Castillo y el Pizzero Benedetti, en El Nido tratan de acomodar a Jeremy Ménez, incluso abaratándolo, para librarse de la plaza y de su salario.

Sin embargo, América ha hecho frente a dos juegos de alta exigencia y los ha resuelto con victoria: Xolos y Toluca, el primero por un plantel fortalecido, y el segundo, por el director técnico, y cuyo plantel dio la mejor exhibición del torneo.

Mauricio Salas/Jam Media/Getty ImagesAnte las ausencias por venta o lesiones, Miguel Herrera ha fortalecido la forma de jugar al futbol.
Sin faltar a sitios de protagonismo, con un campeonato incluso, Miguel Herrera patentiza su habilidad para dejar simientes y fortalecer cimientos.

Y, futbolísticamente, en medio de tantas ausencias, el América se muestra mejor. Ha depurado su estilo de juego, y al ganar en precisión y comprensión, gana en velocidad y dinámica en sus transiciones en la cancha.

La evolución de un Guido Rodríguez decepcionante en su primer torneo, a la consolidación absoluta como capataz en la Liga en su puesto. En junio, creen en América, se irá a Europa.

Y se agrega la inesperada evolución de Renato Ibarra, quien ha pasado de ser un fondista tozudo, impreciso, a mejorar sus servicios al área y lleva la misma cantidad de goles (2) en estas cuatro fechas que en los tres torneos anteriores.

Y al hablar de esa ruta crítica de seis juegos en 17 días, el forzado proceso de recuperación, la incomodidad de los viajes, la expectación y las expectativas no reducen en torno al americanismo.

Ciertamente, aun sabiendo que América debe ganar todo, Miguel Herrera deberá ser cauto para administrar los ritmos y los riesgos de lesiones, más allá de que suele tener planteles bien preparados físicamente y que aún La Liga no llega a los tiempos de alta exigencia.

Menos osado tal vez que Ricardo LaVolpe quien arrojó --con éxito--, a Edson Álvarez y Diego Láinez a las fieras, pero El Piojo ha mostrado que tiene un batallón de imberbes a los que quiere administrar y sin precipitaciones.

Sin duda, a las ausencias por venta o lesiones, Miguel Herrera ha fortalecido la forma de jugar al futbol, y así como en su momento no extrañó a Mateus Uribe por su baja de juego tras problemas familiares, ahora tampoco lo hace con Edson Álvarez.

Claro, ahora el gran desafío de Miguel Herrera pasa por encima de las dificultades, por ejemplo, que tuvo ante Xolos y Toluca, ya con ausencias notorias, y con los adversarios, como psas siempre, sublevados, exaltados por ese código insultante del #ÓdiameMás.

Con esta cruzada por delante, el agotamiento y la tirria evidente de los adversarios, la mejor manera de manipular los efectos de ese trasiego, serán los buenos resultados, y de no darse plenamente, manejar con pinzas de odontopediatra, los momentos anímicos, morales y físicos del grupo.

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Fútbol, México, América, Toluca

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LOS ÁNGELES -- Ecuador y el Estadio de los Vaqueros de Dallas son una ecuación tóxica para la selección mexicana de futbol.

Más allá de la merecida, apretada, pírrica victoria (3-2), nuevamente, el Tri termina en los hospitales texanos. Y tiene renta adelantada para tres vía crucis más, hasta el 2022.

Sin embargo, Ecuador fue un catalizador útil para el Tri, más allá del desazón que sazona la lista de bajas tras las lesiones de Héctor Moreno, Jonathan dos Santos y Jorge Sánchez. ¿El estado del terreno de juego?

Con el protagonismo de Andrés Guardado y Jonathan Dos Santos, bajo el mando del Chapito Montes y el vigor del Chaka Rodríguez, México evidenció flaquezas en el fondo, más allá del ceñido filtro que tenía en media cancha.

El fervor, la dureza, la ansiedad por la Copa América, permitió que Ecuador, mejor en el segundo tiempo, pero siempre con una prole de jugadores de élite para el continente, se convirtiera en un punto de referencia exigente para México.

Yendo de más a menos, exaltando su contundencia, el Tri fue acusando la preocupación por los jugadores lesionados, sobre una cancha dura –según reportes--, y el fantasma de aquella fractura de Luis Montes ante el mismo Ecuador en un amistoso previo al Mundial de Brasil.

Pero, el 1-1 restableció el compromiso. México plantó personalidad y recuperó el orden en la cancha y equilibró del juego, firmado por el gol de Luis Montes para el 2-1, y tras el empate a dos, un remate del Chaka Rodríguez, de esos, de los que el Tuca Ferretti añora en Tigres, para el 3-2.

Más allá de la bonanza en el arranque del proceso, de los boyantes resultados con abundancia de goles, el cierre de la preparación con el Tata Martino para la Copa Oro, deja claro que hay una coherencia absoluta de equipo. México juega a algo, pero, aún deberá mejorar.

En tiempos de transición radical en la Concacaf, con Centroamérica titubeando, con EEUU amorfo, el compromiso crece para el Tata Martino, porque además, debe cargar bultos ajenos, tras la bochornosa del Tri en la edición anterior, con Juan Carlos Osorio y su Pompi Páez.

Por lo pronto, como hospital ambulante, México esperará a los temibles heraldos médicos, para poder ajustar la lista para la Copa Oro, comenzando las hostilidades con Cuba, el próximo sábado en Los Ángeles.

Sin embargo, queda claro, más allá de las responsivas médicas, Tata Martino ya tiene a los once para enfrentar la Copa Oro, y ya Ecuador le permitió ver otras cartas que parecían ocultas.

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Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- La delegación del Ajax de Holanda llegó al Estadio Azteca para corroborar mitos y verdades sobre Diego Láinez. Agregó al paquete a Álvarez, de nombre Edson, que significa "el hijo del guerrero" y su número cabalístico es el 13, como los títulos de Liga del El Nido.

América Campeón. Dignísimo y merecido campeón. 2-0 es el epitafio de la utopía celeste y es el referente del capítulo 13 de la leyenda de la glorificación americanista.

Edson, "el hijo del guerrero", se redimió, tras torneos inconsistentes, este domingo por la noche, hizo los dos goles del América, para que la cruz siga siendo azul sobre la maldición de La Máquina. 21 años... y contando.

Edson, "el hijo del guerrero", el padre de la 13, que convierte al América en el máximo ganador de la Liga, y que, en el inevitable oleaje funesto del desenlace coloca a Cruz Azul en el epítome de la frustración competitiva.

Cruz Azul sigue sin regresar al anden de la gloria. Descarrila... o lo descarrilan, siempre a las puertas del Paraíso. Este domingo por la noche fue superado en la cancha y en el marcador.

La buena noticia: que este lunes La Máquina puede comenzar de nuevo, con bases sólidas, la búsqueda de ese eslabón perdido desde hace 21 años.

Tras una primera mitad con más intensidad que espectáculo, los goles exudan ironía. No sólo los convierte un Edson que parecía sepultado después de la Copa del Mundo de Rusia, sino que el primero, la llave siniestra de las tragedias, se origina por una torpe entrega de Jesús Corona y una torpe maniobra del mejor contención de la Liga, Iván Marcone.

Los mejores de Cruz Azul durante 22 partidos, erran en la misma jugada, en el mismo minuto, en la misma zona, y Álvarez saca un ilustre escopetazo ilustrando con esa belleza de los obuses que entran pegaditos al ángulo.

Cruz Azul no supo ponerse de pie. No supo reordenarse. Batalló, porque corrió, mordió, intentó, pero su futbol lo mangoneaba el instinto, la desesperación.

Diría el colombiano Juan Carlos Osorio que a La Máquina lo gobernó su cerebro reptiliano, es decir, ese que reacciona ante el peligro, ante la inminencia de la propia muerte.

El segundo de Edson Álvarez fue también de trompicón celeste, pero de firmeza en su disparo. Vence así a un Corona que antes había tenido dos sublimes atajadas que al final, en recuento dramático de la desgracia, de poco sirvieron.

"El hijo del guerrero y padre de la 13", le pegó así, con esa serenidad siniestra del que sabe que con un disparo enhiesta la bandera de su estirpe, y derrumba los blasones de la otra.

América manejó siempre el partido. El desperdicio, la parodia de la final del jueves pasado, queda como un boceto obsceno, como un croquis cínico, de lo contemplado para este domingo.

Cruz Azul administraba la tribuna, pero América tenía la administración de la cancha. La taquilla se va a La Noria, la Copa a Coapa.

¿Mateus Uribe y Roger Martínez? En la cancha nadie los extraño. El equipo mantuvo un ritmo parejo de adrenalina y testosterona, sin el hipo que en ese aspecto sufre con Uribe en la cancha.

Con la 13 en la Sala de Trofeos, Láinez y posiblemente Álvarez en Holanda, Herrera ahora puede encaminarse a su sueño trunco: el Bicampeonato.

¿Cruz Azul? Reconstruir en el diván, en la fe de los jugadores, para evitar que de nuevo las arpías de ese trauma de la maldición, se aniden de nuevo en este nuevo proceso.

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Fútbol, América, Cruz Azul

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LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

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Fútbol, Pumas UNAM, América

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LOS ÁNGELES -- Bajo la incongruencia de ese homenaje a los disparates de "Clásico Joven", el zócalo del futbol mexicano alista la parafernalia del morbo: América contra Cruz Azul.

Va más allá del impacto histórico de ambos nombres. América eligió el camino del mal glorificando el Ódiame Más, y la cruz, azul o del matiz que sea, es el símbolo del exorcismo, es la alegoría de la salvación.

Mientras Chivas relame heridas, en ese vecindario inmediato de la rivalidad, el resto de peregrinos se ilusiona pujando, empujando y arrempujando por el que ha vivido desposeído durante 20 años, bajo el desamparo de títulos.

Porque hoy, sin duda, Cruz Azul es el defensor, el adalid, del orfelinato de los segundones del futbol mexicano. Ojo: en la aritmética ficticia del futbol mexicano, la grandeza cabe en los dedos del pie izquierdo.

Gozando del exilio del desprecio totalitario, América sabe que por este torneo, al menos, el rival a vencer ya no ha sido Chivas, sino una Máquina Celeste que pifió, con el ADN innegable de la tragedia, en los minutos finales ante Querétaro.

El Nido, en cambio, domesticó a la jauría de Tijuana, con la implacable burla del 3-0, y hoy cuenta con una crianza de Xoloitzcuintles custodiando su liderato general, para que retoce el mocoso bien amado, Diego Láinez.

¿Qué fue injusto el 2-0 ante Querétaro? Cruz Azul deberá sentarse en el anfiteatro de su propia autopsia. Su cadáver tiene mensajes irrefutables sobre descuidos en media cancha, en el fondo, y en ese conformismo laxo por el empate.

La cruz de Cruz Azul tiene un calvario agregado: la Copa MX. Los albaceas celestes, Ricardo Peláez y sus patrones, han convertido esta copa en el Santo Grial del año, para ratificar que el proyecto camina.

Photo by Manuel Velasquez/Getty ImagesEl Piojo sabe que como su símbolo, el águila, América vuela en solitario y sólo baja la mirada cuando tiene apetito de especies menores.

Al interior de La Máquina, en la lujosa sede de la burocracia se decidió: 2018, Copa Mx y protagonismo; para 2019, ser campeones. Cierto, Roma no se hizo en un día, pero el camino de Cruz Azul tiene 20 años de brújulas torcidamente tercas con rumbo hacia el fracaso.

Por lo tanto, mientras Cruz Azul altera su calendario entre llanto, remordimientos y una obligación de ganar en la Copa Mx, América se atrinchera en Coapa a piedra y lodo, porque el Ódiame Más, cómo no, es una secta con delirio de persecución.

¿Corre América el riesgo del Síndrome de la Cigarra? Miguel Herrera debe tener escalofríos de pensarlo siquiera. Porque la letra chiquita de su contrato dice: "El Patrón quiere festejo".

El Piojo sabe que como su símbolo, el águila, América vuela en solitario y sólo baja la mirada cuando tiene apetito de especies menores. Claro, a veces, en sus descensos miopes ha terminado despatarrada contra el suelo.

Inconsistencia. El pecado que Herrera debe confesar algunos lunes. Porque América es capaz de deslizarse, en una misma semana, en el tobogán patético de ir de lo sublime a lo ridículo.

De repente, desde El Nido, aparece una orquesta sinfónica de embeleso, pero, después, se tambalea como una banda de pueblo beoda que bajo el arrítmico tachún-tachún, gana sin querer, sin deber, y pudiendo a veces, sólo por fortuna, que a veces, también, se viste con esos tonos eléctricos del arbitraje.

Victimado en la orilla del empate, por el Querétaro, con goles de Sanvezzo y el adolescente Ruiz a los minutos 88 y 89, Pedro Caixinha fue el arquetipo de la cólera y el desconsuelo.

Porque seguramente Caixinha se sintió traicionado. El Forcado Mayor tirita de rabia porque se traicionó la sabia savia poderosa de los forcados: mueren los ocho (en este caso los once) o viven ante el espléndido toro, pero ninguno traiciona esa cofradía del suicidio.

Y ante Querétaro, algunos maquinistas celestes desertaron al decálogo de la fraternidad azul. Y ocurrió exactamente en la "Hora Halloween" de Cruz Azul: en los latidos 88 y 89, cuando el desastre se viste de celeste históricamente.

Pero, al final, no hay nada escrito. Caixinha dirá que la derrota ante Querétaro llega a tiempo, y Herrera que las victorias siempre llegan a tiempo.

De mi parte, que se hagan pedazos, unos y otros, con la metralla inocua de los goles. Amén.

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Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Cuando Adonaí Escobedo estilizó en el aire un imperfecto rectángulo, el VAR fue concebido en el futbol mexicano. Hágase la luz para un balompié con el arbitraje en tinieblas.

Cuando Adonaí, con la mímica trémula del nerviosismo, garabateó en su horizonte el rectángulo de una ventana hacia lo desconocido, el espectáculo comenzó.

El VAR, esa flamante concubina incómoda del arbitraje mexicano entraba a la pasarela de lo irremediable, buscando remediar lo irremediable: los errores arbitrales en el futbol mexicano.

Veracruz masticaba el 1-0. Minuto 10, digamos, para oficializar el acta de nacimiento del VAR. Caicedo trompica a Vigón. Adonaí, en el VAR portátil de su organismo, decreta penalti.

Pero, en una camioneta, en la periferia del Estadio Jalisco, Jesús Sevilla y las hermanas Isabel y Virginia Tovar, vieron algo más... o algo menos. Deciden trepar a Adonaí al banquillo de los acusados.

No hay duda: si desde el satélite justiciero, las Tovar y Sevilla le tiran un citatorio público, morbosamente público, es porque ellos no vieron lo que Adonaí vio. Penélope teje y desteje drama.

¿Tres cabezas y tres pares de ojos piensan más y ven más que una cabeza y un par de ojos? Seguramente, pero Adonaí vive la vida en la cancha, entre gritos, vértigo, y ese olor a almizcle del nerviosismo de su propio cuerpo. Los del búnker, no. La adrenalina en camas separadas, diría Sabina.

Adonaí no recula. Es el momento de envalentonarse. El que manda se equivoca y vuelve a mandar. Y es él quien tiene el silbato, el cronómetro y la visa al patíbulo si se equivoca.

Penalti. Si Adonaí acertó o se equivocó, ya no importaba, porque Jefferson Duque patea como plebeyo y Gallese ataja. El Tiburón chapotea en la sonrisa del 1-0.

Acto seguido, desde el furgoncito, llega otro citatorio para Adonaí Escobedo. Caicedo patea al Riflecito Andrade. Concilio sin sabios, ante la sabiduría de la pantalla. Adonaí acepta la recomendación. Penalti. Andrade ratifica que no siempre es la flácida Carabina de Ambrosio, y marca.

¿El resto? Adonaí salió ileso del campo minado. Desde la furgoneta, ya no hubo mensajes cifrados. La Luna de Miel del VAR pedía una copa de champaña... o al menos una de la sidra El Gaitero.

Fue, al final, un partido embellecido por los estertores de los equipos más desfigurados del torneo. Un 4-3 para el Atlas que se escribe en la agonía del juego, de un partido que pudo llegar a los 100 minutos, pero a Adonaí se le cansó el cronómetro y en la camioneta reportaban calambres en los glúteos.

Y nada es perfecto. Fidel Kuri se sintió robado y ex árbitros deliberaron en la cámara privada de sus redes sociales, sobre si Adonaí Escobedo y el VAR habían cumplido o no. Tiran piedras los que nunca levantaron la mano.

Arturo Brizio VAR
Imago7

Queda claro que los errores de los humanos, no van a ser solucionados por humanos expuestos a los errores a pesar de la nitidez de la imagen en pantalla. ¿Qué sigue? ¿Un VAR que verifique a los del VAR?

Séneca se les anticipó a todos: "Errare humanum est, sed in errare perseverare diabolicum (Perseverar es humano, pero perseverar en el error es diabólico)". Irónicamente, Adonaí, en hebreo, es una forma de citar a Dios: "Mi Señor". La herejía de las circunstancias.

Por lo pronto, el VAR nos empieza a privar de esos bailables parejeros en las áreas. Los bailarines torpones de lucha grecorromana, ya saben que hay quienes los vigilan. Perrear en el área está prohibido, aún con el frenesí de Malumba.

Pero, ojo, eso también lo saben los impostores del área, los simuladores, los que se desmayan con el olor a colonia del adversario y fingen que hasta les han practicado la circuncisión sin anestesia.

Pero, ojo también, ha sido el primer ejercicio del VAR. Después los humanos volverán a ser más humanos.

¿Alguien garantiza que el error humano no persistirá en el error hasta ser diabólico?

Y entonces sí, que Adonaí, el genuino, nos agarre confesados.

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LOS ÁNGELES - Hace seis años, Omar Fares lo publicó en ESPN, y este martes lo rescató Pedro Antonio Flores en su programa De la Patada: los seleccionados olímpicos mexicanos de 1968 entregaron la semifinal y el juego por el tercer lugar, según denunció Javier Vargas, histórico portero del Atlas y del Tri.

Los jugadores, comandados por Nacho Trelles, exigieron premios y tratos especiales a los dirigentes. A cambio, les mandaron psicólogo, al cual, según Vargas, "emborrachamos en el vagón bar" del ferrocarril.

Por entonces, el presidente de la FMF era Guillermo Cañedo, y la columna vertebral del seleccionado la formaban jugadores leyenda del Cruz Azul: Pulido, Sánchez Galindo, Alejándrez, Bustos y Victorino, cracks de la época.

Valiente la postura del Gato Vargas. Lo había dicho hace seis años a ESPN y lo reiteró el martes. ¿Tardía la denuncia? Sin duda, pero, en estos casos, más vale tarde que nunca.

Viñeta Rafa Ramos

Han salido a desacreditar las aseveraciones del ex arquero del Atlas, un ex atlantista y ex cruzazulino, como Juan Ignacio Basaguren y Héctor Pulido.

Acusan a Javier Vargas de portero de pobres condiciones, lo cual no es necesariamente cierto, y Basaguren aseguró a TDN que les tundiría a golpes de faltarle al respeto a Nacho Trelles, delante suyo. Algo es cierto: nadie miente dos veces con la misma precisión. Y menos aún con seis años de diferencia. La mentira se corrompe por falta de memoria o por exceso de fantasías.

Y la versión de Javier Vargas no se ha modificado entre lo que dijo en su momento a Omar Fares y lo que reveló a Pedro Antonio Flores. Su relación de hechos goza de lucidez y de similitud absoluta. ¿Vergonzoso? Más aún: ignominioso, abyecto, inmoral. Esa generación tuvo todo a favor. De haber vencido a Bulgaria, se habría metido a la Final. Los que alinearon, asegura Vargas, incluido él mismo, jugaron sin honor, sin responsabilidad.

Después, ante Japón, la misma actitud. El video, localizable en YouTube, demuestra la asombrosa libertad de los japoneses para fulminar a Vargas, y también la deplorable incapacidad de los mexicanos para poder marcar tres veces, solos ante el portero.

Cierto: Basaguren y Pulido, como los que sigan saliendo al redondel a tratar de descalificar al Gato, tienen todo el derecho de ser escuchados y su defensa debe ser tomada con la misma delicadeza que las brutales aseveraciones de Javier Vargas.

El problema, sin embargo, es la memoria infalible del video que parece amparar la sorpresiva e impactante reiteración de Vargas a lo declarado hace seis años a ESPN. Debe ser el momento más bochornoso del futbol mexicano, más incluso que el pasaje de los cachirules.

1.- El de México 68 fue un acto de sabotaje desfachatado. Decidir perder por unos centavos y unas comodidades, es un acto de trampa y de traición. Renunciar a una medalla olímpica y al juramento íntimo, de vestuario y de vida, de ser profesionales, es una falacia suprema.

2.- Los cachirules fueron una argucia de Rafael del Castillo y Rafael Lebrija, presidente y vicepresidente de la FMF. La trampa burocrática, con la complicidad del técnico y de los jugadores, sin duda, para sacar ventaja. Fue una declaración de deshonestidad y de pillaje.

La diferencia es que el atropello de México 68 ya no será castigado. En tanto, el CachirulGate le costó a México la marginación del Mundial de Italia 1990.

Más allá de que ha sido uno de los hombres más importantes en la historia del futbol mexicano, consiguiendo la sede de dos copas del mundo, ambos hechos ocurrieron bajo la cronología de mandatario absoluto de Guillermo Cañedo.

Y seguramente no fue ni ha sido, ni será la única situación oculta bajo el estiércol de la complicidad y el encubrimiento.

Y lo peor, abre las sospechas hacia muchos otros escenarios. Hacia momentos de resultados inesperados o actuaciones sorpresivamente lamentables de selecciones mexicanas.

Recordemos como Ricardo LaVolpe confesó que, para visitar a Trinidad y Tobago, en el último partido de la eliminatoria para Alemania 2006, la FMF le recomendó que no tratara de ganar ese juego para de esa manera permitir la clasificación de los isleños y congraciarse con Jack Warner, entonces presidente de Concacaf, hoy vetado por FIFA de participar en cualquier actividad vinculada al futbol.

Retomando a Salvador Dalí, el futbol mexicano es más surrealista que sus propias obras...

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LOS ÁNGELES - Después de una treintena de entrevistas, "presenciales y telefónicas", la selección mexicana ya tiene su mártir en el cadalso interactivo por los próximos cuatro años.

TV Azteca asevera que Gerardo "Tata" Martino llega a México el 8 de diciembre y el día 10 será presentado como técnico de la selección mexicana recibiendo la cachucha, el silbato y la cruz que dejó Juan Carlos Osorio.

Viñeta Rafa Ramos

Obviamente el técnico de Atlanta United no era la primera opción en la lista disparatada de la FMF. Disparatada, porque no hay coherencia entre los estilos de dirigir ni entre los currículos entre la treintena de entrevistados. Psst, tal vez Usted estaba en ella y nunca se enteró.

Simplemente, Tata Martino fue inquilino accidental en la tómbola de las ocurrencias de Yon de Luisa y su séquito. Una lotería con cartas incubadas en la fertilidad bobalicona de la ignorancia.

¿Es El Tata el técnico que requiere el Tri? O mejor: ¿garantiza Martino la incursión de México a la Utopía del Quinto Partido?

Debe quedar claro que al Tata se le debe colgar el mismo yugo que a Osorio: llegar a ese quimérico Quinto Partido... y más allá. Para clasificar al Mundial, en una eliminatoria de más bajo nivel que la anterior, hasta sin entrenador...

Por supuesto, también incluye llegar a Catar por la vía exprés y sin sobresaltos, y en la ruta ganar la Copa Oro y hasta la Copa América en cuanto se consume el regreso del Tri a esa pista de la Conmebol.

Claro, entre el puede y el debe, hay muchos molinos de viento. De entrada, lo primero que Tata Martino necesita es tener a su lado a un anfitrión de buena voluntad para que le eduque sobre el futbol mexicano y el futbolista nativo.

No es bueno que llegue a ciegas y tocando como músico lírico, de oídas. ¿El Potro Gutiérrez o Rafa Puente deberían integrarse como auxiliares? Para el Mundial 2026, en esa sede de la triple alianza., o de la triple hipocresía, cualquiera de ellos habría agregado ya la experiencia de una gestión mundialista.

Martino carga con una pesada lápida: dirigió al mejor jugador del mundo en la actualidad en los dos universos posibles, y fracasó.

Más que dirigiendo a Lionel Messi, éste lo dirigía a Martino en el club azulgrana y en la selección albiceleste, según diversos reportes.

Getty Images

Como sea, aún con Messi, El Tata Martino no ganó nada con el Barcelona (bueno, una ¿SuperCopa?) ni con Argentina.

De hecho, con la albiceleste consiguió casi lo mismo que con la modesta selección paraguaya, jugando con esta al paracaidismo futbolístico, con la antítesis de lo que dice ser el tan cacareado Bielsismo.

¿Está expuesto y dispuesto el escenario del futbol mexicano para que la selección nacional juegue al más puro estilo resultadista, ratonero, puntista, como Martino hizo jugar a Paraguay?

Si el fin justifica los medios y los miedos, entonces ¿si el Tri llega (súper optimistamente) al Paraíso del Quinto Partido colgado del travesaño, la afición estará plenamente satisfecha con ese método? "El cómo es tan importante como el qué", decía Johan Cruyff, quien sí consiguió títulos y dejar una escuela más sólida que la del Bielsismo.

Tata Martino recibe un cofre junto con la Cruz, el silbato y la cachucha. En ese arcón, se le ofrece el beneficio de la duda.

Además, al Tata le ampara algo muy poderoso: si Osorio sobrevivió a un 7-0 ante Chile, a un 4-1 ante Alemania, y a la eliminación ante Jamaica en la Copa Oro, él puede implorar el mismo amparo, la misma tolerancia y la misma inmunidad.

Pero, queda claro, hoy, con Tata Martino, parece que ese Quinto Partido está más cerca de Utopía y más lejos del futbol mexicano.

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LOS ÁNGELES - Hay vívidas cicatrices que muerden con rabia por caprichos de la memoria. Y más aún si son siete las muescas en la piel de la brutal dentellada.

México no olvida el 7-0. Y no porque fuera en la edición de lujo de una Copa América Centenario. Ni aún porque fuera bajo la guadaña afilada de Chile.

Viñeta Rafa Ramos

No, la herida fue más profunda: un acto brutal de realismo laceraba al futbol más surrealista del mundo. El por entonces Rey Tuerto de Concacaf era destazado por el campeón de América.

Porque el 7-0 fue el aborto sietemesino de las promesas en gestación en el útero verborreico de Juan Carlos Osorio: "Competimos para llegar a la Final y ganarla", dijo ante del aquelarre en la portería de Memo Ochoa, en el averno de Santa Clara, irónicamente la santa patrona de la televisión y que llevó por esa vía, un dedazo de cruel amargura a 130 millones de mexicanos.

El mismo Osorio lo dijo semanas antes del Mundial. "Eso (el 7-0) no lo olvidaré nunca. Sólo yo sé las noches sin dormir y las veces que he llorado por ello", confesó.

Este martes, astuto, colmilludo, ladino, mañoso, Ricardo Ferretti pondrá lo mejor de lo que tiene para enfrentar a Chile. Reservó lo mejor de su menú ante Costa Rica.

Aún en el hedonismo del interinato, El Tuca sabe que no puede, que no debe y que no quiere, perder ante Chile y menos aún con un marcador que deja esas cicatrices que mordisquean con rabia cuando se les invoca.

Por lo pronto, con una guarnición aún juvenil de jugadores, veloces, ansiosos, Ferretti contempla siete "europeos" para tratar de ponerle concha nácar y hacer menos abracadabrante de lo que ya es la atroz cicatriz.

Getty ImagesMéxico seguirá sin volver a la Copa América, al menos no estará en el próximo certamen.

Sagaz, zorro de mil batallas, vivillo y calculador, Ferretti sabe que Chile vive su propio proceso de transición, y sabe también que en el zarandeo interno que vive el técnico Reinaldo Rueda, es un tiempo propicio para atreverse.

Mientras México viene de conseguir una victoria transpirada y angustiosa ante Costa Rica, Chile llega lastimado por el sufrimiento absoluto ante Perú, que pudo ponerle más piedras y alcayatas, al ataúd del seleccionado de Rueda.

Sin que deba ser el factor fundamental, La Corregidora de Querétaro estará abarrotado, y seguramente, todos esos que dicen que "del 7-0 ni me acuerdo", le harán sentir en cada momento a los chilenos que también de dolor se canta.

Ferretti tiene pues todas las circunstancias a su favor. Fotogénicamente todo está servido: para este martes, Tuca puede tomarse una selfie para la inmortalidad en Querétaro.

Y de paso puede, si quiere, porque debe, entregarle ungüento personalizado a los mexicanos para los achaques inevitables de esas cicatrices, como las del 7-0, esas que muerden y remuerden, en la complicidad soez con la memoria.

Veremos...

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LOS ÁNGELES - Debió ser en 1984. Notisistema, en Guadalajara. Estaba a cinco minutos de entrar al aire con el noticiero deportivo. Súbitamente, uno de los operadores de cabina, se desploma en el sillón de la redacción de deportes: "Rafa, explícame por favor, ¿cuál es el problema del futbol mexicano?".

Mis cinco minutos de gracia antes del noticiero, se evaporaron. Solté una prolongada carcajada con decibeles de histeria.

Viñeta Rafa Ramos

El operador me miró fijo. Creyó que me burlaba de su pregunta. En realidad, me reía de la imposibilidad absoluta de dar una respuesta.

Hoy, 34 años después, en el estacionamiento de las oficinas de ESPN en Los Ángeles, un compañero me asalta con la misma pregunta. La carcajada tuvo todos los decibeles histéricos de la impotencia.

34 años después, al futbol mexicano le ha pasado de todo... pero, al futbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado... pero, nada ha cambiado.

1.- El futbol, como ente, sigue en manos de las mismas zarpas. Y no es la avaricia financiera, sino la roñosa mezquindad del autoritarismo.

Se debate, el futbol, como ente, inocente e impotente, entre quien lo prostituye y entre el pánico reverencial, de sus genuinos propietarios, los dueños de equipos, parapléjicos de valentía, sumisos, con la yunta en el cogote.

Ellos, los dueños, perviven bajo el entendido de la libertad, como la auto esclavitud del silencio. Ahí, en la contemplación de su mansedumbre, eligen vivir de los deslices de compasión del dictador.

2.- Como no cotizan en la bolsa de valores de la opulencia, algunos directivos, conjuntan una mafia con los promotores y hacen del mercado negro de piernas extranjeras un negocio promiscuo, auspiciado por la propia FMF. De nuevo, las migajas de la carne podrida.

3.- En esa pirámide, el futbolista mexicano sigue en el desamparo que su propio egoísmo provoca. Cuando las plagas embisten, se declaran unidos, solidarios, y en esos 34 años han inventado su propia aberración de un sindicato.

Pero, cuando la marea se convierte en Tsunami, entonces, cada rata se refugia en las chalupas de sus propios miedos.

¿Que no pagan en Veracruz, ¿Puebla, Xolos, etcétera...? ¿Qué un jugador es victimizado por el (inexistente) Pacto de Caballeros? El amparo mexicano de la indiferencia: "Que se haga la voluntad de Dios... pero en los bueyes de mi compadre".

3.- ¿Y los técnicos? Muchos de ellos, rapiña silenciosa. Zopilotes del oportunismo ante el olor de sangre del colega. No todos, hay algunos que aún pueden mirarse al espejo sin vergüenza.

Alfredo Moya/Jam Media/Latin Content/Getty Images"...al fútbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado&pero, nada ha cambiado."
Despavoridos ante la mano de obra barata y abaratada del entrenador sudamericano, de repente se encuentran sin chamba, y hasta algunos, eligen los micrófonos como último bastión para derogar a algún colega vacilante en su puesto.

Y entonces Plauto, 2,200 años después nos retuerce la cita; "El técnico mexicano convertido en el lobo del técnico mexicano". Entre el chambeador y el chambista hay una línea de fuego.

Y víctimas de todo ello, han sido, son y serán, el futbolista joven, iluso, ilusionado, y por supuesto, la afición, que, en el peregrinaje cíclico del fracaso, cada cuatro años acude de carnaval y regresa con la mortaja de las plañideras.

Sí, no faltará algún agazapado, Narciso de su viveza e intelectualidad, que insista en culpar a los propios medios de comunicación. Se sabe: generalizar, absuelve.

Hay, sin duda, algunos que ejercen el concubinato de adulterio interesados en los intereses del futbol, y desinteresados en las necesidades del futbol.

Y aquí, necesario aclarar: el silencio y los vítores, son más culpables que la denuncia y la crítica. Si se protege lo que se calla, el delito sobrevive. Si se denuncia, lo que se calla, el delito, al menos puede morir de insolación pública.

Pero, la realidad, es que, esta exposición, es insuficiente. 34 años después, al futbol mexicano le ha pasado de todo... pero, al futbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado... pero, nada ha cambiado.

34 años después, vuelvo a carcajearme, pero para no ir de réquiem por este futbol mexicano, que, afortunadamente, nos revive y sobrevive cada fin de semana, porque, sin duda, el futbolista mismo, en su mayoría es lo único limpio que le queda.

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LOS ÁNGELES -- "Abrevé en los pezones con sal de la mujer de Lot", recapitula Joaquín Sabina y encaja con el nuevo drama extracancha de la selección mexicana.

En charla con Televisa, Ricardo Ferretti deja implícito que no cita a algunos "europeos" debido a sus actos de rebeldía. Dice que le dijeron que habían dicho que regresarían al Tri, sólo bajo sus condiciones.

Durante y después del Mundial de Rusia brotaron, como peste, las versiones que supuraban al interior del Tri. Los egos se desbocaron tras el triunfo ante la peor Alemania de la historia.

Viñeta Rafa Ramos

Esos diosecitos de verde se olvidaron de que sus frágiles patitas de mortal debían pisar tierra. Y el equipo estaba cuarteado y descuartizado anímicamente.

Sin embargo, ojo, hay versiones que aseguran que los jugadores en rebeldía no llegaban a un excentricismo extravagante y demencial en sus exigencias. Simplemente, embistieron contra el sistema... y el dueño del sistema. Esto lo detallaremos más adelante.

Por ese entonces, Juan Carlos Osorio había perdido el control, sin que necesariamente fuera su culpa. Para catalizar vanidades y divismos estaban la floritura estrambótica de Imanol Ibarrondo, el mando de Guillermo Cantú y que Gerardo Torrado justificara el hueso que le arrimaron.

"Javier Hernández se ha vuelto insoportable", ha sostenido una fuente vinculada al Tri. No es nuevo, así llegaron a verlo incluso Miguel Herrera y otros directivos.

Por eso, habíamos adelantado en Raza Deportiva de ESPNDeportes que varios europeos, arrejuntados a un liderazgo nociva como el de Chicharito, no serían citados a los amistosos, como se le ordenó a Ricardo Ferretti previamente.

Ciertamente el Tuca sólo entreabrió la puerta. Llega el momento en que den la cara quienes han recluido en el exilio a los que parecían impredecibles y que desobedecían órdenes de entrenadores y directivos, antes y durante el Mundial de Rusia.

"Se les dio casi todo lo que pidieron. A ellos (los mundialistas), se les ofrecieron las primas más cuantiosas de la historia de la selección mexicana", explica otro informante.

"La protección, seguridad y apoyo de todo tipo de logística de las familias (de los seleccionados), estaba por encima de la de cualquier otra selección", revela.

"Los directivos no fallaron en nada, pero los jugadores sí. Secuestraron a la selección injusta e irresponsablemente", comenta.

Por todo ello, se puntualizó al Tuca Ferretti, desde el principio, que no debía permitir que esas acciones terminaran impunes.

Ahora, los emisarios europeos desde las bancas de sus equipos, han recurrido a redes sociales para mandar mensajes inequívocos de supuesta indiferencia, asumiendo que son tan importantes para la selección mexicana, que serán llamados tarde o temprano.

Como sea, la revelación de Tuca Ferretti en entrevista con Televisa, levantó un velo, pero dejó varias respuestas en penumbras.

Por ejemplo, ¿qué llegaron a exigir para concentrarse con la selección mexicana? Es decir, históricamente, los hombres de manos sucios en la FMF son los directivos.

Porque, y aquí es prudente poner en la mesa, algunas de las exigencias de los futbolistas, aunque algunas de ellas se contraponen, radicalmente, con el contrato de aceptación de formar parte del Tri.

Ricardo Ferreti banca de Tigres
Imago7

Por ejemplo, Chicharito, Layún, Guardado, Moreno, estaban hartos de los excesos en la atención a patrocinadores y a las televisoras con derechos.

Además, el grupo de jugadores explicaba que los seleccionados nacionales de verdaderas potencias mundialistas no eran sometidos a esas largas sesiones de grabar comerciales.

Además, les incomodaba que todo el dinero fuera, en apariencia, para la FMF, pero también para algunos intermediarios emboscados y embozados, y no para jugadores.

"Algunas de esas situaciones se entendían. Pero ellos aceptaron todo eso, como parte de lo que es la selección. Nadie los engañó", comenta el informante.

"Sin embargo, cuando quisieron rebelarse y negociaron, lo hicieron casi como extorsión, como capricho, y eso no debe permitirse, y por eso se les ofrecieron los mejores premios de la historia", asevera el portavoz vinculado a la FMF.

"Después quisieron abusar", indica una de las fuentes. "Como con la fiestecita en Las Lomas"

El ciclo mundialista rumbo a Catar 2022 no comienza aún en la cancha, pero ya está podrido en todos los demás frentes.

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