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Chivas superior al América en todas las líneas
LOS ÁNGELES -- Una noche perfecta en la noche perfecta. Impecable e implacable. Chivas 3-0 al América. La humillación viste de gala en los sepelios.

El Guadalajara elige el momentum con saña y sin clemencia. Crimen con sadismo. Le sabe a miel, la sangre del enemigo.

Sí, elige un momento maquiavélicamente perfecto. Escupe con hiel el pastel ostentoso del centenario. Chivas usurpa su catedral, donde América cumplirá 100 años, y con la vigente amenaza del ultimátum de su dueño. Emilio Azcárraga Jean sabe que los espectros de su padre, El Tigre, y de Guillermo Cañedo, no toleran vejaciones.

Chivas le pasó por encima. La horda de mexicanos deja en claro la hegemonía sobre los espurios, sobre los mercenarios de la globalización. La Regla 10/8 es una falacia del contubernio, del delito. Decio de María, el zar de las comisiones de compra y venta.

El 3-0, incluso, es un marcador anoréxico. Ventarrones de alaridos inconclusos, corearon posibilidades de gol suficientes como para hacer de la degradación y deshonra, un holocausto deportivo. El indulto ala ignominia fue una casualidad.

Tal vez todo comenzó en el vestuario, en la banca. Matías Almeyda tiene las entrañas cauterizadas de comedia y tragedia. Los Boca-River son de vida y de muerte. La piel la tiene sensible ante el fragor del sagrado conjuro del citatorio Clásico. Ganar o perder es un salón de recreos en la Liga MX, ante el matar o morir de una sala de torturas en Buenos Aires.

Nacho Ambriz no ha recorrido esos infiernos ni esos paraísos. Los clásicos de su carrera fueron algunos deteriorados juegos de decadentes versiones de Necaxa y Atlante. En los callejones de la intrascendencia, se amamanta para ser intrascendente.

Almeyda se fue de concubinato con el Clásico. Sacó lo mejor de sus jugadores, insisto, en el mejor momento, en el mejor sitio, y ante, no el mejor adversario, pero sí el más oportuno. La gloria es el mejor estimulante o psicotrópico de la fascinación. Y los jugadores de Chivas lo entendieron.

Ambriz se asustó de la dimensión del reto. Y sacó la peor versión de sus jugadores, los cuales fueron sumisos, dóciles y vergonzosos contrincantes. Si su entrenador no supo cómo, ellos nunca quisieron cómo hacerlo. La voz del pusilánime, adoctrina pusilánimes.

Cierto: Chivas les pasó por encima. En velocidad, en rabia, en felicidad, en disfrute, en descaro, en concentración, en devoción. América se encontró desnudo. Moral, futbolística y espiritualmente.

Pero, ojo, El Nido no sucumbió de golpe. Chivas lo llevó ahí. Paciente, persistente, intolerante. Tal vez eso debe dolerle aún más al América en la revisión de la zurra que le impuso el rival.

En una desquiciante y perfecta sincronía con el reloj, la turba rojiblanca, fue hostigando a las Águilas. Les entregaba el mensaje paulatino, punzante, doloso y doloroso, de que este sábado por la noche, no habría manera de reaccionar. Y resignado, abatido, abnegado, América se fue rindiendo. El pavo ya estaba en el horno, aún con el horno apagado.

Individualmente, las hazañas personales marcaron diferencia. Semana de urracas alborotadas porque Sambueza jugaría sin merecerlo. El argentino cada vez es mejor protagonista de chismes y fracasos que de proezas. Y lo mismo puede decirse de Darwin, Oswaldito -siempre en diminutivo--, Paul Aguilar y compañía.

Por Chivas, La Chofis sacó su repertorio de mocoso arrabalero e irreverente, e hizo jugadas cautivantes. Dos de ellas le sirvieron la charola de la inmortalidad al Conejo Brizuela, que ya quiere justificar la fortuna que se pagó por él.

Además de marcar dos goles, El Conejo dio el pase del tercero, aunque queda la duda de si el remate del Gullit Peña fue genuino, o simplemente cabeceaba como efecto de esa modorra que le ha acompañado en el torneo.

Curiosamente, el equilibrio de Chivas lo encontró en sus hombres de diamante con oficio de carboneros: Michel Pérez y Orbelín Pineda. Notable lo de ambos. El primero, ratificando esa inteligencia que mostró desde su debut con el Chepo de la Torre. Y Pineda, sin un Gullit que le estorbara, y un Chofis facilitándole la tarea, jugó deslumbrantemente en las penumbras. Los de overol, vistieron de frac al Rebaño.

Tras seis semanas de dudas, la duda principal no desaparece. ¿Veremos ahora al Chivas accidental de los Clásicos o al Chivas que, como en el torneo pasado, puede aprovechar los Clásicos para el repunte hacia su Himalaya?

Ciertamente Almeyda tiene un nuevo punto de partida. Y cuando se sale del Purgatorio, sólo quedan dos caminos. Todos, ellos, jugadores y técnico, elegirán la ruta. Viven en la Copa, la Liga y se inquietan con la Libertadores. Que comience la música.

Y claro: la afición. En el paroxismo sublime del resultado, coincide en que los pecados pasados fueron perdonados, ignorados y olvidados. La absolución reconcilia.

¿Qué pasará en América? El 12 de octubre está cerca. Y ni siquiera un partido de festejo tiene. No encontraron un rival para esa noche. A la novia le dijeron que no,con desprecio, todos los chambelanes. Y tiene por delante Copa, Liga, y al final, un aterrador Mundial de Clubes, ante las exhibiciones de este torneo, algunas de ellas lamentables.

Sábado de contrastes: Chivas descubre sus alcances. América, sus limitaciones.

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LOS ÁNGELES -- Encarno, tal vez, la fantasiosa y huidiza exclamación de Matías Almeyda: "Un dinosaurio, de esos de los antiguos". Sí, un dinosaurio en Clásicos. Los pergaminos no mienten.

Involucrado en reseñarlos desde 1979, se revelan y se rebelan viejas estampas. Sí, se me encanecen las memorias con el rechinar de reumas en esa frase de "todo tiempo (Clásico) pasado fue mejor". Las pinturas rupestres anunciaban a Dalí.

Curtí el espíritu de reportero en aquellas guerras. Eran tiempos en que había menos gel y secadoras de pelo en los vestuarios, sin depilaciones o manicures profesionales. Los santuarios se perfumaban agrio y rancio, a sudor, linimento, alcohol para frotarse y rencores. No se confundían la sangre y el bilé.

En tiempos en que había que bajar de la tribuna de prensa a la cancha quince minutos antes del pitazo final, con tecnología de punta en una libreta y una pluma, y se podía uno formar a un metro de la línea blanca, y se escuchaban los gruñidos, los golpes, los insultos, las amenazas, y enterarse que las santas madres de los 22 que se taladraban en la cancha ejercían el oficio más antiguo del mundo con un parquímetro indiscriminado entre las piernas.

Y tal vez porque en uno de esos Clásicos en el Estadio Azteca, con su inevitable batalla campal, el Vaquero Cisneros, jugando en Chivas, evitó que un guarura de Televisa me ensartara un macanazo en mi granítica cabeza, en una de las reyertas memorables, en Liguilla, justo cuando el Guadalajara clasifica a la Final ante Puebla, pero con un cuadro desmembrado por la Disciplinaria.

Tiempos en los que podías entrar a la cancha y reseñar las miradas y las pasiones, y en esa ocasión hasta levantar del sagrado césped del Azteca al fotógrafo Raúl Torres, a donde lo enviaron a rodar los cuerpos de seguridad del estadio, mientras los jugadores de América y Chivas, con sus utensilios de trabajo, enhiesto armamento, convertían sus piernas en bayonetas implacables. Dos, patada y coz.

O porque en otra de esas zacapelas, pandemónium genuino, en el patíbulo de los odios, Carlos Hermosillo se va expulsado, y mientras Fernando Quirarte dramatizaba la falta, el americanista le regala una caricia con el áspero empeine del botín derecho en el rostro, para que el zaguero pase de la teatralización a la venganza.

Ese mediodía en el Azteca. La periferia de los vestuarios se llenó de hordas. Ambos bandos se sentían vejados y reclamaban venganza. Y Hermosillo tuvo que salir refugiado, escondido, en la camioneta de utilería del equipo. La baba de la rabia, escurría por todas las quijadas.

Porque, eran tiempos, que la herida no era el marcador, sino que la llaga era la sonrisa largamente burlona en el rostro del contrario. Más que la muerte propia, les envilecía el rostro de Mona Lisa, cínicamente festivo, de su verdugo

Y claro, en ambas reyertas hubo dos protagonistas: futbol y masculinidad. Se jugaba bien. Se jugaba al futbol, pero no había concesiones, ni treguas. Codazos, ganchos a los riñones, arañazos en el pescuezo, moretones, tallones. El desprecio no era de utilería.

Dios, cierto, me constaba, me consta, como "dinosaurio, de esos de los antiguos", dinosaurio de Clásicos, cómo aquellos tipos sentían las camisetas. Eran como pellejo propio. Sentían, casi estoy seguro, más desprecio por la camiseta ajena que amor por la propia, si era posible, en esa confusión manifiesta de los valores invertidos de la guerra. "Tu bandera rota me enorgullece más que la mía ondeando".

Tal vez por eso, porque eran Clásicos que se jugaban y se ganaban con devoción por el futbol, pero con devoción igual por el sepelio del adversario, hoy son irrepetibles.

¿Cuándo los templarios de los Clásicos dejaron de entregar sudarios para el enemigo y empezaron a entregarles su camiseta perfumada a bisutería?

¿Cambiar camisetas? Era, en ese entonces, un culto al sacrilegio y a la traición. Ni Judas habría aceptado las 30 monedas en un Clásico de esos, de entonces, entre América y Chivas.

¿Hoy? Hoy, americanistas y chivas hasta intercambian cupones de descuento de sus estilistas, y se pueden tomar una taza de café descafeinado, deslactosado, y con crema batida, mientras charlan de modas y telenovelas.

Hoy, la testosterona ha sido evacuada, segregada de los vestuarios. En las concentraciones, para los Clásicos, ya no se velan armas, se perfuman de incienso.

En las vísperas de esos Clásicos, en esos tantos que pude vivir, como "dinosaurio, de esos de los antiguos", hubo entrenadores que mandaban mariposas con pedigrí, de tacones altos e instintos bajos, de escote largo y falda corta, al hotel de concentración del equipo adversario, para que les bajaran el ímpetu en la noche previa.

Hoy, son capaces de ir juntos a cazar Pókemons.

Y hoy ya no hay entrenadores que son capaces de tomar por la camiseta a su propio jugador de vanidad abaratada, azotarlo contra la pared del vestuario y reclamarle que en el segundo tiempo salga y mastique las entrañas de ese maldito jugador de Chivas que le ha convertido en su casquivana cada que toma la pelota.

La culpa es mía. Sin duda. Me quedé envenenado de esa vergüenza profesional, con futbolistas que marcaban en su calendario el Clásico antes que la cita con su podólogo; con esos que antes jamás se saludaban y que hoy hasta pactan el límite de sus fuerzas por WhatsApp en los días previos a la confrontación.

Son historia. Son, sin duda, conmigo, todos ellos, dinosaurios nostálgicos, todos esos: Quirarte, Hermosillo, Madero, Gutiérrez, Aguirre, De los Cobos, Reinoso, Bacas, Tena, Manzo, Rangel, Ortega... Aquellos campos de batalla se llenaron de ninfas de porcelana.

Pero ser de esa especie, citando a Almeyda, de "dinosaurio, de esos, de los antiguos" es un privilegio y una maldición, según se vea bajo el prisma, por ejemplo, de Jorge Luis Borges...

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos".

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LOS ÁNGELES -- Partiendo de aquella frase del páramo priista: "Está flaca la caballada", haciendo referencia a la carencia de candidatos presidenciales, así, para su yunta, Juan Carlos Osorio se resigna a convocar bajo la amnistía de: "no hay pa' más".

Y el técnico del Tri cita a los Once del Patíbulo. A la mayoría del colapso del 7-0. Queda fuera, por ejemplo, 'Chicharito' porque el "muñeco" de las adolescentes se fracturó la muñeca. No todos los "muñecos" vienen con certificado de garantía.

Llaman la atención dos jugadores. Uno de ellos es Zaldívar. Lleva dos goles sublimes. Aunque también dos espantajos ridículos solo ante el arquero. No importa. La Ley de Probabilidades desfila de su brazo. Y tiene hechuras de goleador.

Y el otro es Barragán. Víctima de torpezas dirigenciales en el Atlas, que repercuten nocivamente en el equipo, es el hijo predilecto del hospicio rojinegro en este momento. Confianza, oficio, constancia, le darán la mano.

No corren riesgos de malograrse con un bautismo de muerte, como enfrentar, por ejemplo, a Chile. No. Encara a El Salvador, condenado por sus propios dirigentes y a una Honduras que está en transición generosa con Jorge Luis Pinto.

Tanto Zaldívar como Barragán deberán continuar para la Fecha FIFA de octubre. Amistosos en Nashville (Nueva Zelanda) y en Chicago (rival de Oceanía o Concacaf), pueden ampliar el adoctrinamiento apresurado que necesitan.

Recordemos que en Noviembre, el calamitoso Columbus podría ser el destino fúnebre del debut del Tri en el Hexagonal Final de la Concacaf.

Sigue habiendo cuestionamientos. Yasser Corona es todo voluntad. Pero la suma de testosterona, sin talento futbolístico, ni inteligencia competitiva, garantizan un prospecto, pero no garantizan un proyecto.

Y con Yasser enlistemos la candidez de llamar a Cándido Ramírez, mientras que Dueñas sigue siendo un jugador inconsistente.

Inevitablemente revisar a Sepúlveda. Vucetich le ha sacado jugo, pero tras deslumbrar en Morelia, terminó dando tumbos en Neza y Atlante.

Renglón aparte, el 'Gullit' Peña. Cerró el torneo anterior acercándose a su mejor versión, similar a la del mejor León de Matosas. Pero este torneo ha encontrado y hasta parecería que ha elegido, ha decidido, que desde la banca de Chivas vive mejor, que al fin y al cabo, el millón y medio de dólares por año, no se devalúa, como sí se devalúa su estampa competitiva.

Aparentemente en vías de sumarse a la legión de eternas promesas, como el 'Bofo', Marquito, Reyna y demás, el 'Gullit' se ha encariñado más con el cinismo que con la gloria. Prefiere beber el cáliz del licor barato que consume en cualquier tugurio, que el de la trascendencia que le ofrece un equipo como Chivas.

¿Qué motivos tiene Juan Carlos Osorio para insistir en Yasser, Cándido y 'Gullit'? Al final, a excepción del primero, los dos siguientes eligieron, determinaron, se graduaron convencidos en la mediocridad como su filosofía de vida, porque lo de Corona es el Juicio Final del Principio de Peter: "Cada quien asciende hasta su propio nivel de incompetencia".

Aunque en Alemania, Cuba y Rusia, siguen experimentando para hacer injertos celulonucleares para arrimarle a la persona, vía científica, las soluciones a sus carencias, a estos tres ni clonarlos con genes de Miguel Layún o Cuauhtémoc Blanco o Rafa Márquez los haría mejores. Vamos ni habiéndoselo dejado como encargo a Dios para que en un tiempito libre, el Séptimo Día de la Creación, hubiera hecho un milagro.

Pero, insisto, bajo el auspicio o amparo generacional del "no hay pa' más", Osorio entregó su lista a sabiendas de que en los próximos cuatro partidos no debería venir otra hecatombe.

Hay varias tareas inmediatas, Tan importantes las extra cancha, como las tácticas. Porque urge el exorcismo masivo del 7-0.

Lo primero será el acto catártico y de catarsis que debe llevar a cabo al interior del grupo. Es primordial la terapia grupal, colectiva, y también individual, de sanación.

Es decir, que ninguno de los que estuvo presente en el 7-0 ante Chile, deje de sentirse responsable de ello. Que ninguno se sienta expiado ni perdonado. Culposos, todos.

Pero, también, que ninguno de quienes estuvieron presentes en el 7-0 ante Chile siga sintiéndose como una víctima eterna, como una piltrafa moral, por semejante flagelación.

Deben ser esclavos de su conciencia, pero no pueden seguir siendo esclavos de un resultado.

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Rayados de Monterrey
Mexsport

LOS ÁNGELES -- Si el Síndrome de Campeonitis suele ser demoledor, el de la Subcampeonitis es aún más devastador.

Si bien Pachuca sobrelleva competitivamente el torneo, Monterrey da tumbos y enfrenta además hasta las bravatas de su entrenador, cuando el 'Turco' Mohamed cuestiona públicamente qué tan masculinamente responsables son sus jugadores.

Cierto que el campeón vigente debe meterse con poco tiempo de reajuste y pretemporada a la competencia inmediata, y tratar de sacudirse la resaca jubilosa del éxito, para el subcampeón es aún más penoso, pues a la fatiga física le agrega la fatiga moral del fracaso y la resaca de la frustración.

Si encima, como en este caso, Mohamed confronta y exhibe a sus jugadores al dudar de la testosterona moral y física para jugar el torneo en estas seis jornadas, el clima interno se amarga aún más.

El efecto de Campeonitis puede ser a veces regulado, pero el de la Subcampeonitis se convierte en una pesadilla cargada de neurosis.

Ya se ha visto que algunos de los campeones, al siguiente torneo corto del futbol mexicano se desploman y ni siquiera clasifican, muchos menos protagonizan una Liguilla.

Recientemente sólo hay dos excepciones que confirman la regla: el Bicampeonato de Pumas con Hugo Sánchez y el del León con Gustavo Matosas.

En el caso de los subcampeones, hay historias casi patéticas, dramáticas, penosas.

Por ejemplo, Pumas, subcampeón del Apertura 2015, líder absoluto de ese torneo, perdió la Final ante Tigres. Los capitalinos terminaron el Clausura 2016 en décimo sitio. Los regiomontanos fueron octavos.

¿Cómo puede un equipo que controló la Liga seis meses, al torneo siguiente desplomarse de manera sobrecogedora? Pumas aún busca la respuesta.

Otro ejemplo de derrumbes patéticos: el Santos campeón del Clausura 2015 terminó en el sitio 15 del Apertura 2015, mientras que el subcampeón Querétaro terminó en el puesto 11. Evidentemente Vucetich supo manejar mejor estas crisis que Caixinha.

Otro ejemplo que dramatiza los casos de campeonitis y subcampeonitis es el del Apertura 2012. Al torneo siguiente en el Clausura 2013, el monarca Tijuana cerró en el escalón 10, mientras que el vicecampeón Toluca cayó al sitio 13.

América ha sido otra excepción en estas competencias. Tras coronarse en el Clausura 2013, el siguiente torneo se consolidó como líder general, pero su víctima, Cruz Azul, terminó cuarto, aunque después terminó en un desplome que la ha marginado de algunas Liguillas subsiguientes.

Ocurrió otra salvedad después de que América venció a Tigres en la Final del Apertura 2014. En la siguiente competencia, el Clausura 2015, Tigres terminó como líder y las Águilas como segundos.

Más allá, insisto, de esas excepciones que confirman la regla, es evidente que la cruda de la Final se ensaña más con el subcampeón que con el campeón.

Cierto que algunos entrenadores con oficio, con experiencia en las transición de un torneo a otro, saben manejar mejor los descansos, los regresos, la pretemporada, los procesos de sanación mental y moral.

Porque no todos tienen recorridos con esa experiencia, como sí ocurre en los casos de Ricardo Ferretti o Víctor Manuel Vucetich o Miguel Herrera, al margen claro de los únicos bicampeones, Hugo Sánchez y Gustavo Matosas.

Pericia, pues, para mantener la exigencia y el régimen, pero con cautela, en el caso de los campeones, y claro, la mano dura, pero también paternalista para el que sucumbe en el penoso caso del subcampeón, partiendo del principio dramático, despiadado, de que después del vencedor, todos son vencidos.

Curiosamente con Mohamed, en México y Argentina, se ha hecho patente la incapacidad para sobrevivir al torneo siguiente al éxito del campeonato, aunque queda claro que tras coronarse con América, no tuvo el reto inmediato porque fue relevado, de hecho, incluso, antes de erigirse campeón, cuando ya sabía que sería despedido por Ricardo Peláez y sucedido por Matosas.

Y entonces queda claro que tras jugar una Final, si el futbolista queda desorientado, la crisis se acentúa si el mismo entrenador es mareado por ese tsunami de confusión. Y el perdedor termina siendo dos veces perdedor.

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LOS ÁNGELES -- En horas, Juan Carlos Osorio develará la nómina de la Selección Mexicana. Y con ella revelará algo más que nombres. Revelará aprendizajes, lecciones, desafíos. Y los vestigios de fe.

Objetivos: El Salvador y Honduras. Pero el reto es reconstruir, tras el cisma y el sismo de 7.0 grados en la escala de Chile.

Más allá de esa petulancia ulcerante de México, para mirar desde el nicho de la arrogancia a sus adversarios inmediatos en la fase de grupos de Concacaf, seguramente esta convocatoria de Juan Carlos Osorio es la que despierta más curiosidad... o morbo... o desazón.

Con la sobrecarga obscena de "ser campeones de la Copa América Centenario", la sacudida ante Chile colocó a todos los responsables bajo un clima azaroso de desconfianza.

La pregunta no debe ser reprimida: ¿Quién se sintió más traicionado? ¿Osorio por los jugadores? ¿Osorio por los directivos? ¿Los jugadores por la falta de reacción en la banca?

Juan Carlos Osorio
Getty ImagesEl reto de Juan Carlos Osorio es reconstruir al Tri, luego del cisma y el sismo de 7.0 grados en la escala de Chile.

Todos buscaron un santuario de sanación. Los jugadores en las vacaciones y en la formalidad de su trabajo, con su club. Los directivos a buscar en el espejo de su inexperiencia --o incpompetencia--, explicaciones.

Osorio fue más allá. Reveló sus encerronas con Marcelo Bielsa. Y además se acercó a otros entrenadores con tragedias deportivas similares a la que sufrió.

Porque, es válido reiterarlo, más allá del abominable marcador, la neurosis es más violenta porque se construyeron tantos castillos en el aire. Se vendieron espejitos impunemente.

No hay catarsis posible cuando se promueven espejismos colectivos. Multitudinaria, esta mentira de "ser campeones de América", se convirtió en pandemia.

El técnico colombiano asume la responsabilidad de manera directa. En ese vía crucis de sanación quiso encontrar respuestas en vivencias ajenas. Pero, debe entender que no hay mejor medicina que el mea culpa propio.

Es riesgosa, peligrosa y hasta contraproducente, esta pretensión de Osorio de ponerse a sudar calenturas ajenas. De nada sirven los llantos de viudas ajenas.

Por eso, hay expectación y expectativas hacia la nueva nómina de Osorio para enfrentar a El Salvador y Honduras, en el cierre de la fase de grupos, la cual domina el Tri con la comodidad de ser Rey Tuerto en Tierra de Ciegos, especialmente ante la transición interesante de los catrachos con Jorge Luis Pinto.

1.- Puede prescindir de los europeos, esa base que ya también, con el 'Chepo' de la Torre, dejó al Tri en la fase de desahucio, y gracias más a EE.UU. que a Tena y Vucetich, terminó llegando al purgatorio de la repesca ante Nueva Zelanda.

Es decir, no es la primera vez que los flamantes europeos dejan en terapia intensiva a su Selección Nacional.

2.- Puede incluso, Osorio, exponer que para darles reposo a los europeos, se decide a enfrentar a El Salvador y a Honduras con una base de la Liga MX y de la olímpica, tomando en cuenta que ya está clasificado al Hexagonal Final de la Concacaf.

3.- O puede citar al colectivo de la Copa América. Lo cual reflejaría su compromiso de limar asperezas, de darse una oportunidad compartida y de asumir una responsabilidad colectiva.

A final de cuentas, queda claro, tanto él como los desahuciados por Chile, tienen el compromiso de dar nuevamente la cara.

4.- Porque marginar de la cita a algunos de los europeos, implicaría, además, exhibirlos como responsables puntuales de la misérrima actuación en Copa América Centenario. Y de ese camino drástico de rompimiento, ya no habrá retorno.

Por eso, esta lista de Osorio, debe ser la más lista de todas, para que no haya, como hubo ante Chile, algunos que se quieran pasar de listos.

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México vs Alemania
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LOS ÁNGELES -- México desdeñó la victoria. El empate sabe a hiel, a derrota. 2-2 con Alemania. 'Chucky' Lozano y Marco Bueno indultan al sentenciado.

No rescata los dos puntos que dejó el Tri olímpico en la cancha, pero anestesia la amargura de los mexicanos saber que ante el rival coloso del grupo fueron mejores. Sí, cierto, un consuelo que conforta, pero insulta.

Irónico: una jornada en la que Talavera es también responsable del marcador. Fue un blindaje ante la artillería alemana, pero debe recordar que es el líder que acomoda, ordena y recupera las observaciones tácticas de la semana. Se olvidó de ello. Y su corte de guaruras en pantaloncillos se distrajo otorgando licencia para remates impunes a sus adversarios.

México sufrió. Era de esperarse. Aquella presunción pueril de algunos de que Alemania no quiere ganar los JJOO, sino educar y formar talentos ya se vistió de absurdo. La incoherencia amadrina la ignorancia. Basta revisar su embajada futbolera.

Un encuentro emotivo. La intensidad es el primer requisito. Y ambas legiones cumplieron ahí. Tras el 1-0, a México le rompieron el equilibrio cuando quiso jugar al desequilibrio del contragolpe. Un error: funciona mejor este equipo cuando asume la responsabilidad. Le incomoda replegarse. Le incomodan la piedad y la clemencia.

Más allá de insistir en la noche cumplidora de Talavera, México fue un equipo que supo terminar el partido ronroneándole a la victoria. Sociedades para el crimen, tiene y jugadores capaces de copar al adversario con varias rutas, le sobran.

Agradable fue ver cómo, cuando la urgencia y la desesperación -ambas malas consejeras, sin embargo- le dictaron órdenes a los mexicanos de desvalijar al adversario de ese punto que les estafaba, merced a dos jugadas de distracción del Tri olímpico. Alemania tragaba bilis entonces.

Además, aprovecharon los pulmones poderosos de la generalidad del jugador mexicano. Terminaron anticipando y, con serenidad mental, ajustando los espacios de Alemania, teniendo en Pizarro, otra vez a un genial líder, que ratifica, como con Pachuca, que él es descarado en el arte de atacar y que refunfuña, aunque cumple, cuando tiene que perder tiempo en apagar incendios de sus compañeros.

'Chucky' Lozano sigue siendo un prospecto maravilloso de jugador. Espectacular al originar la jugada del primer gol, pero en dos ocasiones, esa petulancia o ese corazón trémulo, que ya preocupan al cuerpo técnico del Pachuca, arruinan dos posiciones inmejorables de gol.

Por eso, ante la dimensión del rival, y por la forma en que jugó por momentos, el Tri olímpico puede sostener aún la sonrisa de oro de los JJOO de Londres. Sin embargo, Talavera deberá entender que su convocatoria no ha sido sólo para atajar lo atajable, sino para quitarles las telarañas de la cabeza a su trinchera.

Y claro, el Tri olímpico madurará. El primer examen, ante los herederos de los conquistadores de Brasil hace dos años, deja deudas aritméticas, pero deja pocas dudas sobre el potencial del equipo.

Con Oribe Peralta entre algodones, el Tri olímpico deberá amarrar el boleto ante Fiji y Corea del Sur. El primero, sigue siendo un codiciado destino turístico, el segundo sigue siendo una potencia física de ingenuidad absoluta.

Tal vez, el abono generoso para una jornada sin carnaval, como es el empate ante Alemania, es que no hay riesgos de que el grupo del Potro Gutiérrez llegue entre los vapores de la displicencia a los dos juegos restantes.

Más preocupado, por ejemplo, debe estar el anfitrión con ese 0-0 que rascó Brasil ante los sudafricanos, que son toda una potencia... en rugby.

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Chile vs. México
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LOS ÁNGELES -- Juan Carlos Osorio. Recordando un pasaje íntimo. Con Sir Alex Ferguson, cuando hace muchos años, recibió una extensa tutoría afectiva y afectuosa en el Manchester United.

Hablaban de la elección y selección de jugadores. Como si el Rey Arturo fuera a exaltar a sus 12 Caballeros de la Mesa Redonda. A fin de cuentas, en la cancha rectangular, la analogía cobra vida... o muerte.

"Me preguntó el señor Ferguson '¿a quiénes prefieres, a jugadores que salen a la cancha por la plata o por la gloria deportiva? Le respondí que por la gloria deportiva. 'Exacto, quédate con ellos, serán siempre leales', me respondió. Y en ello he creído siempre", explicaba el técnico de la selección mexicana.

La revelación ocurrió en Santa Clara. Una ciudad que en los anales de páginas negras, de los terrores futbolísticos de México, equivale al napoleónico Waterloo. Obvio, no eran prusianos, sino chilenos. 7-0.

La realidad es que los damnificados de ese 0-7, porque México jugó en casa, aún no se conocen. El recuento de los destrozos hacia el interior del Tri no se ha hecho. Hay que hurgar entre las ruinas todavía.

Los lamentos y lloriqueos particulares de los protagonistas de la desgracia, son sangre inútil de heridas infectadas. No cuentan como el saldo oculto de la devastación de una selección que llegaba, a la Copa América Centenario, bajo el ultraje falaz del optimismo de la FMF, para ser, al menos finalista.

"Quédate con ellos (los que buscan la gloria deportiva más que el dinero), serán siempre leales", comentó Ferguson. Y seguro Osorio lo escribió en azul en sus legendarias libretas.

Pero, la gloria deportiva es un espectro muy amplio. Porque ha habido campeones mezquinos y campeones honorables. Pero, ninguno, mercenario de espíritu.

El tema del 0-7 no se agota. Lo azuza la incertidumbre. Lo aviva como llama insana la cercanía de otros juegos, de otros compromisos. Insisto: ¿qué tan fracturadas, tan irreparable, tan hechas añicos quedaron la confianza y la fe de Osorio en sus jugadores y de los jugadores en Osorio?

Este martes, en Raza Deportiva de ESPNDeportes, analizó el tema Claudia Rivas, psicóloga especializada en deportes, y por intimidad inevitable, nutrida como hija del psicólogo Octavio Rivas, miembro del salón de a fama de las aulas de Pumas formando a jugadores de su mejor época.

Y la doctora, quien ha trabajado en varios clubes de Primera División, compartía las dudas sobre la capacidad de discurso, de liderazgo, de autoridad y de impacto de jugadores, cuerpo técnico y directivos, para dar la bienvenida en la futura concentración a fines de este mes para viajar a El Salvador. De cadalso de la cancha al cadalso de la intimidad.

El 7-0 es una cicatriz. Un ominoso tatuaje del morbo y del pecado. Indeleble. Imperecedero. Y pretender que no existe, pretender que nunca ocurrió, sería tan devastador como el alcohólico que brida por sus ilusiones de ser abstemio.

Varias veces, en diferentes charlas, se le comentó a Juan Carlos Osorio algo que sólo es novedoso para los forasteros. Él respondió con una sonrisa larga. "Lo mismo me han dicho muchos".

"Orgullosamente, los mexicanos somos distintos, somos complejos. Y el futbolista mexicano es muy distinto y muy complejo, cuando gana, duda de sus méritos, y cuando pierde, duda de sus culpas", le comenté alguna vez. Y sólo sonrió.

Y algunos han leído esta reflexión. Y a muchos les tortura. Pero, dice Serrat, la verdad, lo único que no tiene es remedio: el jugador mexicano no es el más hábil, ni el más disciplinado, ni el más fuerte, ni el más alto, ni el más rápido, ni el más inteligente, ni el más habilidoso, ni el de más temperamento, ni el más talentoso, pero, con lo poco que tiene de todas esas características, le alcanza para competir y vencer a cualquiera, absolutamente a cualquiera, pero si quiere, y sólo si quiere, porque puede.

Osorio empieza a descubrir pasajes que les llevó años identificar a tres técnicos nacionales, y que demoraron en saber cómo son ellos mismos, para poder saber cómo son los que dirigen: Javier Aguirre, Miguel Mejía Barón, Manuel Lapuente y Miguel Herrera. Pocos saben mirar detrás del espejo.

Y, ojo, aún ellos, ante el horizonte de ese quinto partido se olvidaron hasta de lo más importante: que eran ya los entrenadores, y terminaron reaccionando como jugadores. Y claro, fracasaron.

Le dejo dos testamentos maravillosos. Tal vez, para muchos, en el amparo lúdico -claro, somos mexicanos- del 0-7, servirán, como todo lo escrito anteriormente, absolutamente para nada.

"Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres", reseñó el uruguayo de nacimiento, Isidore-Lucien Ducasse, quien se refugiaba en el seudónimo de Conde de Lautréamont.

"Heredamos la esperanza, regalo del olvido. Verás cómo entre ruinas damos a luz niños", escribió la poetisa polaca Wislawa Szymborska.

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LOS ÁNGELES -- Encomienda de oro olímpico. Hacer de lo imposible, al menos, algo improbable. A Raúl 'Potro' Gutiérrez habría que citarle El Llano en Llamas de Juan Rulfo.

"Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta", escribió el relator de Sayula, Jalisco.

'El Potro' Gutiérrez ya lo debe haber digerido. Es más grave tal vez. Los muertos engendran espectros, a lo sumo. Pero los vivos, traicionan.

Le pide el oro en Brasil, cuando apenas le ofrece cobre, esta, "la industria mexicana del futbol", que es como describen emperifolladamente los directivos a su extranjerizada Liga MX.

Dirigida por hombres empeñados en reñir con los éxitos como punto de partida, y más adictos, perniciosamente adictos, a elegir el fracaso, como el alfa sin omega de sus proyectos, la FMF se convierte en el mejor enemigo del Potro.

Ojo: los mejores enemigos son peores que los peores enemigos, porque sesionan mezquina y maquilladamente con la hipocresía como mandamiento.

En casi cualquier país con estabilidad emocional, sentido común y la profesión honesta de su chamba, una federación de futbol debería construir un futuro desde sus escasísimos éxitos.

No. En México, su federación con dictadorcillos de misérrima calaña y ralea, prefieren destruir los cimientos. Los fosos para apuntalar futuro, los convierten en fosas comunes de la escasísimas épicas resonantes.

Sin duda, los JJ.OO. de Londres, el Mundial Sub-17 en Perú y el Mundial Sub-17 en México, podrían, deberían, haber sido piedras angulares de desarrollo para el futbol mexicano. Pero antes Justino Compeán, después Decio de María, eligieron y se erigieron como los Herodes modernos decapitando juveniles.

Y Raúl Gutiérrez debe sentirse desilusionado. Le han vejado sus anhelos. Seguro El Potro creyó que con la medalla de oro de Londres como plataforma, encontraría un decoroso, genuino, legítimo respaldo de almas nobles para aspirar con armas nobles a refrendar la presea.

Pero, los mejores enemigos se sientan a la mesa como amigos. Y lo despojan. Por falta de una gestión genuina, inteligente, audaz, le fueron dejando con las manos vacías de recursos, pero, eso sí, llenas de responsabilidades.

A Gutiérrez, los encantadores de serpientes de la mesa de la FMF, esos pues, los mejores enemigos, de forma descastada, ruin e hipócritamente, le fueron quitando el oropel a sus promesas.

Le habían prometido tres europeos. Ah, ese escenario perfecto: Moreno, Guardado y Jiménez o 'Chicharito'. "Estamos negociando y estamos cerca de tener éxito", llegaba el discurso reiterado de Santiago Baños.

Y 'El Potro' seguro creía. Y soñaba. Y jugaba al ajedrez prodigioso de la fe. Mentiras. Al final, los europeos se quedan en sus clubes, aprovechando claro, para lamerse con fruición las heridas del látigo de siete colas, que les perpetró Chile. Se reconfortan ellos mejor donde no llegan las miradas culposas.

A falta de peregrinos europeos, le ofrecieron la baraja completa de la Liga Mx. Podía elegir a cualquiera. "Hasta a algún naturalizado", le hicieron saber. Otra mentira.

Al final, Chivas le negó jugadores y le condicionaron la elección de los tres refuerzos. La acción de los mejores enemigos, tiene el mismo efecto que con un caballo, en este caso 'El Potro': al corcel se le dan palmadas en el lomo, para poder montarlo.

Pero, igual, le sueltan el discurso intimidante: "claro que vemos que tiene posibilidades de traer una medalla". Y Raúl Gutiérrez compara a la mujer de sus sueños, con la que le entregaron en la FMF.

¿Está desahuciado el Tri Olímpico? Ni remotamente. El grupo de jugadores es competitivo. El aporte de Chivas y Pachuca sustenta una base de pequeñas sociedades. Talavera y Peralta tienen un oficio que les obliga al liderazgo.

Más allá de que en redes sociales le han jalado la rienda y le han obligado a reparar por relinchos equivocados, lo cierto es que El Potro Gutiérrez sobrepasa el nivel de preparación mental y deportiva de muchos entrenadores mexicanos.

Ha dejado claro, que equivocado a veces, pero el técnico de la olímpica sabe manejar, y hasta manipular, en el sentido saludable, a los jugadores jóvenes. Quitarles el nervio ante Alemania es su primer cometido. No es fácil. El pánico es común hasta entre quienes tienen oficio.

Sin duda, y El Potro lo sabe, el destino olímpico debe escribirse ante Alemania, una selección que erróneamente, por ignorancia, ha sido ubicada como una Sub-19, porque no le interesa ganar sino foguear, dicen los entendidos, por notorios malos entendidos.

La pregunta podemos reiterarla: ¿si 'El Potro' Gutiérrez sufre para armar esta selección olímpica, se imaginan, con la Regla 10/8 las penurias de su sucesor para el próximo proceso de cara a Tokio 2020?

Sin duda, para entonces, ahí estarán los mejores enemigos que despachan facinerosamente en la FMF, tal vez aún con Decio de María al frente, para suscribir, escribir y proscribir incluso, una nueva forma de traición.

Y las líneas de Rulfo destilan sabiduría: "Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta". Aunque cierto, la traición, es una de las formas más podridas y perennes de vida, especialmente entre los mejores enemigos.

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LOS ÁNGELES -- Vivir desnudo el futbol es una bendición. Eso de ser atlantista te convierte -gracias a Burillo, Couchonal y García- en el último eslabón de la cadena caníbal del futbol mexicano. Ser atlantista es profesar una religión, de la que son ateos hasta los mismos atlantistas.

Eso da cierta comodidad y licencias. Inmunidad diplomática. Desde el palco de la desgracia eterna del atlantismo, uno puede solazarse primero, claro, si no, donde queda la mexicanísima mezquindad, con las desgracias, y, después, con las victorias, de los que compiten en la primera categoría del tercermundismo futbolístico.

Y es fascinante esa impunidad. Vivir en el atlantismo significa vivir en las ruinas, y desde ahí uno saca desperdicios para sumarse a la lapidación del que sufre, e inventarse, claro, confeti ajeno para el que goza.

Todo este preámbulo, si es que los tres pelagatos adictos a este espacio se atrevieron a llegar hasta aquí, es para refrescar el horizonte de la Jornada 3, en la que sobresale ese festín del canibalismo compartido.

Chivas suma a las llagas de su desgracia deportiva y extradeportiva las cuatro tarascadas de unos Xolos que jugaron chimuelos como locales el torneo pasado: tres derrotas y seis empates. En Tijuana, la cuarta ciudad con más dentistas en México, su equipo se puso el torneo pasado dentaduras postizas.

Y Chivas se convirtió en el bufón del viernes. 4-0, el saldo del equipo con más no nacidos en México sobre el equipo de los mexicanos. El Rebaño cruzó después la frontera para enfrentar al Arsenal, convertido en un banquete clandestino de birria.

Y, claro, el americanismo y la aún más creciente y sardónica legión Anti-Vergara encabezaron la rapiña. Si Chivas estaba en los huesos, hasta el tuétano le chuparon, o, le chupamos, aprovechando, insisto, esa insana e inclemente pasión que permite vivir en el destierro.

El americanismo se creía el cuento de algunos de que "Tigres se hace chiquitititito" en el Estadio Azteca, cuya vocera flamante y flagrante es nuestra admiradísima compañera en ESPN, Nelly Simón.

No ocurrió así. O tal vez sí. Y el que se hace chiquitititito, hizo más chiquitititititito y le humilló con un marcador grandotototote de 3-0 en el Estadio Azteca. Y pudieron ser más, pero Monsieur Gignac fue compasivo, casi tanto como lo fue, deplorablemente, ante Portugal en la Final de la Euro... y en otras muchas finales.

Y en la batalla campal en redes sociales surgió el arsenal distinguido y exquisito del ingenio, hasta, claro, los patarrajadas del raciocinio que contestaron con ambas camisetas a la más pura y soez mentada de madre. Hasta en el canibalismo hay clases sociales. Hay quienes se cultivan y hay quienes sólo han leído tres libros, entre ellos el directorio telefónico.

Y queda claro que la convivencia de las tres tribus, es cautivante. Americanistas, chivas y la rapiña, los expoliadores de la desgracia ajena, disfrutaban más la exaltación del cataclismo ajeno.

Claro, los americanistas abogaban, ante las embestidas, la expulsión de Renato Ibarra, quien quiso aletear como polluelo buscando el pescuezo del infractor. La regla es clara: dar o intentar dar. El ecuatoriano intentó causar penas, pero sólo dio pena.

En el fragor malsano entre los contendientes y los arribistas metiches festivos -ahí entramos los atlantistas, entre otros- en el afán de ganar una guerra tuitera, tan divertida a veces como inofensiva siempre, tanto los criollos defensores de Chivas y América al final fueron clementes y misericordiosos con los responsables.

Se enfrascaron tanto en tratar de lavarse las heridas propias con las pústulas ajenas, que se olvidaron de revisar primero las miserias de su propio equipo antes que las del adversario. Escarbaron en las úlceras ajenas antes que en las propias.

Chivas acusó muchos defectos, muchos problemas y un pecado mayor: espíritu insulso. La condena del 4-0 es inobjetablemente merecida.

Matías Almeyda había encontrado el discurso para hacer un cateterismo entre el cerebro, el corazón y los testículos, para que en el Rebaño se recuperara la pasión competitiva. Este torneo no aparece ni en las miserias de la Copa ni en las exigencias de la Liga.

América acusó defectos tácticos. De esos que se trabajan en la semana. Tuca Ferretti, con los susurros de Miguel Mejía Barón, le usurpó la media cancha y le puso grilletes a sus supuestos laterales. Y después cosechó con la expulsión de Ibarra.

¿Once contra once qué habría ocurrido? Bueno, ya Javier Aquino había tirado una acuarela espectacular desde la izquierda. América no tuvo respuesta en este choque del futbol mexicano donde lo que más escaseaban eran los mexicanos.

El emplazamiento, al final, es si la gallarda actitud de Tijuana y Tigres se mantendrá en la Jornada 4, o si, simple y oportunistamente, ambos equipos fueron arengados y motivados más por sus rivales, que por el decoro propio. En el futbol hay larvas que sólo son mariposas de una semana.

Ciertamente prohijar ese sadomasoquismo inocuo, sin damnificados físicamente, y sin llegar a las vertientes dolorosamente sangrientas de otros países, agrega sin duda un carnaval de cada fin de semana, en un escenario donde casi todos ganan.

Bienaventurados los pobres de equipo -como los atlantistas-, porque de ellos será el reino del arribismo y el canibalismo, mientras Chivas y América, protagonistas máximos, dejen drespojos en el tendedero de sus fracasos.

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LOS ÁNGELES -- Síntomas terribles en Chivas. Más allá del 4-0 ante Xolos, y más allá de que el equipo recibe ocho goles en la semana.

Hasta la Profeco debió sentir lástima por el Rebaño, porque la caía del Guadalajara es más vertiginosa que la caída de la señal de ChivasTv.

1.- Mientras Chivas era devorado en el tanque de tiburones exportados de Tijuana, Jorge Vergara recomendaba en Twitter a su afición que mejor viera por TV su aporte en el programa de Shark Tank. Tritón abandonaba a sus sirenas en las aguas infestadas y ya teñidas de rojo.

2.- Por reglamento, los jugadores deben reunirse en el centro del campo al final del partido, y agradecer -hasta en casos de masacre--, para irse juntos al vestidor. Matías Almeyda monta en cólera porque Orbelin Pineda y el Aris Hernández lo ignoran y se adelantan al grupo. Rodolfo Cota los hace regresar. El vestidor en llamas.

3.- Nuevamente, Jair Pereira se viste con la Piel de Judas. Desatento, lento, descoordinado, entrega al menos dos de los goles a Xolos. Y encima, Carlos Salcido en su peor jornada. Frágiles zaguanes.

4.- La elogiada defensa del torneo anterior fue rebasada por Tijuana. Y pudo ser aún más humillada. En los goles, los tijuanenses aparecían totalmente "xolos".

5.- Mientras Almeyda elige si culpa al "dinosaurio, de esos de los antiguos", por estar saneando sus riñones sobre su humanidad, o pide que se repita el juego, como lo hizo ante Atlas, a la abulia, a la desidia de sus jugadores, se agregó la de él mismo. O estaba patidifuso y anonadado, o estaba esperando por si la AFA le llamaba.

6.- Y no se puede culpar a la selección olímpica. El Potro Gutiérrez sólo se llevó un titular, Carlos Salcedo, que, seguramente, ante las posturas tan pataratas mental y físicamente de Salcido y Pereira algo más pudo hacer.

7.- Como tutor, Almeyda ya es cuestionado. Desde que se postuló para cobijar bajo su densa sabiduría y amplio padrinazgo a La Chofis López, y que lo sacrificó enviándolo a tirar un penal que falló, el jovencito no aparece. Ni de titular ni de suplente. Estaba mejor sin el tutelaje paternalista del Pelado.

8.- Con ese ánimo, con esa racha, con ese descompuesto equipo, este domingo, Chivas se mete a un partido amistoso contra el Arsenal. ¿O se estarían reservando sus jugadores ante Xolos, para brillar ante los Gunners, esperando un intempestivo contrato para la Liga Premier?

9.- ¿Y Gullit Peña? O el jugador tiene un problema motriz por su corpulencia (inútil, por cierto), o tiene problemas de equilibrio. Sigue desplomándose con la misma frecuencia que cuando jugaba en el León, y sus caídas ya son más numerosas que las de la señal de ChivasTV.

10.- En medio del acoso de la Profeco, los reclamos de los aficionados por las fallas ante Monterrey y Chiapas, y enfrente el juego con Querétaro, queda claro que el producto se deteriora con los recientes resultados. No puedes ofrecer un desfile de Victoria Secret y terminar con un tianguis de jorongos de Juanacatlán.

¿Tijuana? Los Xolos hicieron lo suyo. Con sólo un jugador nacido en México, aprovecharon esa condición, y los perros aztecas tuvieron su festín.

Es innegable que los tijuanenses sabían muy bien la trascendencia de vencer a Chivas, Dieron sin duda su mejor partido en la época de Miguel Herrera.

Es deseable que esa intensidad y devoción que mostraron este viernes, no sólo aparezca ante el Guadalajara, y se convierta en una constante.

Porque incluso a un equipo que presumía de vértigo, desplazamientos sorpresivos, profundidad, no ofreció nada de ello. Y no, el mérito total de ello, no es de Herrera, sino también de la falta de testosterona en el Guadalajara.

Pero, de todo lo reseñado, lo más grave es esa imploración de Jorge Vergara en Twitter, recomendando a su afición que cambiara de señal a SharkTank, mientras los tiburones de Herrera destazaban a sus Chivas. Eso, es aún más traicionero que la misma actitud pusilánime de algunos jugadores.

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LOS ÁNGELES -- Les une el infierno eventual, aunque cada uno sufre su propio purgatorio. Xolos y Chivas, pasajeros de la urgencia.

Tijuana apenas consigue este torneo su primera victoria del año. En el Clausura 2016 fue asaltado por las visitas: tres derrotas y nueve empates. Sólo Atlas fue su bálsamo en la pusilanimidad entre los peores anfitriones.

Pero Xolos sigue en el fango. Su penoso torneo anterior, incluyendo un 6-1 ante América, le colocó en la zona de desecho de la Liga: el descenso lo acecha. Y Miguel Herrera ha pasado por esas penurias.

Recibe este viernes a Chivas, que canjeó bonos por ilusiones. El carrusel se llenó de fantasías: "Liga, Copa, Libertadores... vamos a ganarlo todo", dijo Jorge Vergara.

Había motivos para desbocar el optimismo: refuerzos, el despertar del 'Gullit', un espléndido cierre del Clausura 2016.

Cae ante Pumas, vence a Monterrey, lo humilla Chiapas, y fuera de la cancha, Chivas TV se colapsa. El producto no seduce en el terreno de juego y el aparador del producto se queda sin señal en un 30 por ciento de los suscriptores.

Pero ni ante Pumas ni ante Rayados y mucho menos ante Jaguares compareció el Guadalajara que se insinuaba. De la versión "el Gigante ya despertó" con la que se vanaglorió Matías Almeyda, este torneo es más genuina la otra versión, la orinada por el dinosaurio, pero "de los antiguos ¿eh?", aclaraba el 'Pelado'.

En tanto, Xolos vence a su vecino en el tranvía del descenso en la primera fecha, el Morelia, y después cae ante el Puebla, con la maldición de por medio de un autogol, y en la Copa MX le da un revolcón Lobos BUAP por 4-0.

Y hablando de la rapiña extra cancha, a Miguel Herrera le debe asomar la amargura, al cumplirse un año de la histeria de asestar un bofetadón a Martinolli, en un acto que le divorció de la selección mexicana. Un puñetazo suicida.

Pero todos estos escenarios enriquecen la expectación y las expectativas para el juego de este viernes por la noche. La urgencia cita y concita a los contendientes.

Además, más allá de que las circunstancias han vuelto recatados al 'Piojo' y al 'Pelado', las circunstancias azuzan para que jueguen una fuerte apuesta, en el estadio del dueño de la casa de apuestas deportivas más poderosa de México.

Más allá de la cautela, a Herrera y a Almeyda les inquieta el placer suicida de lanzarse sobre los muros del adversario. A este Chivas no se le puede pedir prudencia, y a los equipos de Herrera les sale urticaria jugar contra su arco.

Xolos sabe que goza de ventajas. Cuatro olímpicos abandonan al Rebaño. Suplirlos no sólo es cuestión de nombres, sino de hombres. Almeyda ha ido a párvulos para graduar de hombres a los imberbes y ya vimos a uno de ellos, a Edson Torres.

Pero hasta en eso, Almeyda juega al borde de la demencia. Y se le agradece. Liberó a Carlos Salcedo para que tratara de encontrar la paz entre las tormentas personales que vive, desde las familiares hasta las extra maritales. Un lujo de líder grupal.

Más allá de que puede partírsele en dos el corazón a la tribuna del Estadio Caliente, porque la afición rojiblanca de ambos lados de la frontera asalta las taquillas, el 'Piojo' sabe bien que poco debe motivar a su grupo cuando el rival es el Guadalajara y cuando su presidente Jorge Vergara categorizó en el infelizaje de las tarifas de su Chivas TV a Tijuana, más allá de que este no lo transmitirá.

Aún con los atenuantes fronterizos, por otro lado, Tijuana es el equipo con más jugadores no nacidos en México. Tiene 16 en total y de no tomar protagonismo en la Liga, queda claro, estaría desafiando las palabras del zar de la competencia Enrique Bonilla, quien advirtió que a más extranjeros, más calidad.

Y hasta ahí alcanza conjeturas la expectación: el equipo de los mexicanos ante el equipo de los no nacidos en México. La regla 10/8 podría salir maltratada o redimida, como consecuencia última de este Xolos ante Chivas.

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