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Éxito e interrogantes marcaron el paso de Carson Palmer por los Cardinals

TEMPE, Ariz. -- Hay dos maneras de analizar el tiempo que el quarterback Carson Palmer ha estado con los Arizona Cardinals: lo que ha logrado y lo que pudo ser.

Si el domingo termina siendo su último partido con los Cardinals -- o como jugador de futbol americano profesional -- sus cinco temporadas en Arizona serán definidas por quién era fuera del terreno de juego, lo que logró en él y todo lo que se quedó pendiente.

"Ha sido fantástico", dijo el entrenador Bruce Arians sobre su tiempo con Palmer. "Quizás el mejor de su carrera y quizás el mejor de mi carrera -- sus números, victorias su liderato. Es una pena que tuvo el problema de la rodilla y ahora el brazo, que de no ser así pienso que hubieramos logrado grandes cosas en su tiempo aquí".

Cuando Palmer no estaba lanzando para 4,000 yardas -- algo que logró en tres de sus cinco temporadas con los Cardinals -- las lesiones recortaban sus temporadas. Tuvo el problema de la coyuntura de su brazo y la ruptura del ligamento de su rodilla en el 2014, y esta temporada una fractura de su brazo.

Palmer tuvo marca de 38-21-1 en Arizona, que incluyó guiar a los Cardinals a una marca de 13-3 en el 2015 y un puesto en el Partido de Campeonato de la NFC en una temporada en la cual pudo haber ganador el premio al Jugador Más Valioso. Fue lo más lejos que Palmer llegó en una postemporada y lo más cerca que estuvo a un Super Bowl. Pero las lesiones descarrilaron un arranque de 9-1 la temporada anterior, y una lesión de su dedo meñique entorpeció esta postemporada.

La ofensiva de los Cardinals no ha sido la misma desde ese empuje en el 2015, pero Palmer continuó siendo productivo. Lanzó para 4,233 yardas en el 2016 a pesar que Arizona tuvo marca de 7-8-1 luego que el equipo implementó un sistema de días de descanso para preservar su brazo.

Y estaba encaminado a romper las 4,000 yardas nuevamente esta temporada cuando su temporada llegó a su final con la fractura del brazo en la derrota de la Semana 7 en Londres, situación que el coordinador ofensivo Harold Goodwin lamentó.

"Quién sabe en dónde estaríamos ahora mismo si lo hubieramos tenido", dijo Goodwin. "Pero, su liderato, su profesionalismo que trajo a este equipo, que trajo a esta organización como quarterback, no puedo estar más orgulloso de él y la manera que ha logrado lo que ha logrado. Aunque ha estado lesionado, ha estado con nosotros todos los días".

Si este es el final de la carrera de Palmer, definitivamente tiene números de calibre del Salón de la Fama. Ha lanzado para 46,247 yardas con 294 touchdowns con un porcentaje de pases completados de 62.5. Está 12mo en la lista de todos los tiempos en yardas por aire, y todos los jugadores con más yardas, con la excepción de Peyton Manning -- quien se espera sea electo al Salón de la Fama en la primera votación -- ya están en el Salón de la Fama. Y los cinco quarterbacks activos que están al frente de él -- Drew Brees (3ro), Tom Brady (4to), Eli Manning (6to), Ben Roethlisberger (8vo) y Philip Rivers (9no) -- todos probablemente terminen en Canton, Ohio en algún momento.

"Ha sido un gran profesional", dijo el entrenador de los Seattle Seahawks, Pete Carroll, quien fue entrenador de Palmer en el futbol americano colegial en USC. "Tuvo una extraordinaria carrera como colegial y subió a la NFL. Ha estado en diferentes equipos y siempre ha sido un gran competidor y un gran jugador. Siempre he pensado que es un quarterback perfecto en términos de su tamaño y fortaleza y habilidad y so instinto competitivo".

Cuando Arians necesitó un quarterback, salió a buscar a Palmer.

Arians hizo un cambio para adquirir a Palmer en abril de 2013 luego que fue contratado como entrenador de los Cardinals. Arians, conocido por su habilidad con los quarterbacks, necesitaba uno y Palmer era el candidato perfecto. Con 6 pies, 5 pulgados, 235 libras y con uno de los brazos más poderosos de la liga, Palmer tenía la capacidad de hacer todos los tiros en la ofensiva de Arians. Fue construido, en esencia, en el molde de Arians, quien tuvo proteges similares como Peyton Manning, Roethlisberger y Andrew Luck.

Para Arians, entrenar a Palmer fue distinto.

Cuando comenzó como entrenador de Manning, Roethlisberger y Luck, eran novatos o estaban apenas comenzando sus carreras. Palmer tenía 33 años, casado y con tres hiso. Ahora tiene 38 y ha añadido un cuarto hijo.

"Fue totalmente distinto", dijo Arians. "Uno tiene un topo con tres hijos y madura, que quizás ya tiene su forma de ser. Todo jugador aprende distinto. Un jugador joven, uno le puede lavar el cerebro. Pero con un veterano uno tiene que decirle 'tienes que olvidarte de hacer eso. No lo vamos a hacer así. Eso te va a meter en problemas' y siempre te preguntan '¿por qué?' y uno tiene que tener una respuesta. Pero siempre fue divertido. Quarterbacks, siempre tienen una gran camaradería y como aprenden".

Cuando se le preguntó a Drew Stanton, el suplente de Palmer por las últimas cinco temporadas, lo que ha aprendido de trabajar con Palmer, Stanton dijo que siempre tomaba tiempo. Stanton dijo que cinco años es "una eternidad" para un salón de quarterbacks se quede intacto. Pero más que nada, Stanton dijo que aprendió la manera que Palmer se preparaba, su mentalidad, y más que nada, aprendió sobre como ser un buen padre.

"Yo le tengo mucho respeto, quizás más que a nadie con quien he jugado antes, y yo genuinamente lo utilizo a él como ejemplo dentro y fuera del terreno de juego", dijo Stanton. "Me enseñó mucho sobre cómo ser un padre y el balance en la vida y como siempre poner a la familia primero, pero una vez uno está aquí, todo gira hacia el futbol americano.

"Así que el haber podido encontrar todo eso, estoy muy agradecido del tiempo que hemos tenido juntos y el poder aprender de él".

Aquellos que han estado alrededor de Palmer por más tiempo están esperanzados que no decida retirarse, y si no lo hace, existe una probabilidad de que los Cardinals decidan desprenderse de él. Su golpe al tope salarial para la próxima temporada es de $20.625 millones y está pautado para ganarse $14 millones en el 2018, incluyendo un bono de $1.5 millones si está en el roster para el 1 de abril. Esos costos podrían llevar a Arizona a dejar en libertad a uno de los mejores quarterbacks en la historia de la franquicia.

Palmer está cuarto en la historia de los Cardinals en yardas por aire, segundo en porcentaje de pases completados y cuarto en touchdowns.

"Yo aún pienso que le queda mucho futbol americano por dentro", dijo el ala abierta Larry Fitzgerald. "Lo que vaya a decidir, no lo se. Pero no importa lo que haga, lo vamos a respetar y querer como siempre".