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Draft 2021: conoce a Trey Lance, el prospecto de NFL más enigmático

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Así juegan los mejores prospectos de quaterback para el Draft 2021 (1:30)

Trevor Lawrence, Zach Wilson, Justin Fields, Trey Lance y Mac Jones encabezan la camada de pasadores que llegaran a la NFL para la próxima temporada (1:30)

Poseedor de todas las cualidades físicas y mentales que busca la NFL en un quarterback, pero con solo 17 partidos universitarios, Trey Lance es un misterio generacional

LA ETERNA DANZA del chico de 7 años se realizaba en todo su esplendor a inicios de febrero en la Holy Redeemer School de Marshall, Minnesota. Los niños de segundo grado en la clase de la maestra Klaith saltaban alrededor de los pupitres envueltos en Plexiglas, hablando al unísono en su propio lenguaje delirante, tratando cada una de las revelaciones menores de la vida con asombro frenético. Todos, aparentemente, necesitaban una pausa para ir al baño. La maestra Klaith, una profesional consumada, lidió con el caos como subastadora experimentada.

El motivo de la conmoción estaba sentado en calma en una cocina con vista a la playa, en Pensacola, Florida. Trey Lance, ex quarterback de North Dakota State, probable recluta del Top-5 en la primera ronda en el Draft 2021 de la NFL, y actualmente el exalumno más famoso de Holy Redeemer, instigó la emoción al aparecer en una pantalla de computadora y sonriendo a los chicos en la escuela a más de 1,300 millas de distancia.

Lance comenzó la discusión diciendo a una multitud de chicos desde grados de kindergarten hasta octavo, que nunca le tocó con la maestra Klaith porque "ella no era muy fan de mí en ese momento". La profesora, momentáneamente sorprendida, respondió, "Trey, con gusto te hubiera aceptado en mi clase de segundo grado".

Los chicos tenían preguntas, y conforme avanzó la sesión de 25 minutos, esas preguntas consiguieron encontrar respuestas inteligentemente reveladoras. A Lance se le preguntó por su mejor recuerdo en Holy Redeemer, y dijo, "Debe ser el carnaval del octavo grado". Lo primero que hace por las mañanas es leer un libro (actualmente: "Blink") y luego sigue un sermón en línea, usualmente brindado por los pastores evangélicos Steven Furtick o Michael Todd. Su plegaria favorita es "Hail Holy Queen", y se le hace extraño entrar a un mundo donde el empleo potencial requiere "rayos-X y resonancias magnéticas en prácticamente todo mi cuerpo". Cuando la maestra Klaith le pasó la siguiente pregunta -- "¿Eres mejor corriendo o lanzando?"-- Lance miró a su alrededor como si sospechara que un visor de la NFL se hubiera infiltrado en la charla. "Supongo que veremos lo que piensan todos los demás", respondió. "No depende de mí en este punto. Es lo que otros piensan de mí, lo que es un poco extraño, pero así es hoy".

A lo largo de todo, Lance de 20 años de edad, sonrió, rio, y en general se condujo como alguien que no estaba lejos de los chicos de segundo grado como para no poder conectar con la vibra general. "¿Cuál es mi número?", preguntó, repitiendo una pregunta. "¿Mi número de teléfono o mi número de jersey? Mi número de jersey es el 5, pero no puedo dar mi número de teléfono". Preguntó si seguían jugando cuatro cuadras en el receso, lo que condujo a que alguien preguntara si regresaría para jugar cuatro cuadras con ellos después de llegar a la NFL. "Definitivamente estaré de regreso para jugar cuatro cuadras", respondió Lance, generando lo que pareció un pequeño alboroto, "e iré a los juegos de baloncesto de HRS".

La cara de Lance --suave por juventud, con los ojos cerrándose con cada sonrisa y cejas arqueadas en un estado permanente de curiosidad-- parece estar genéticamente creada para la felicidad. Es un mundo grande allá afuera, lleno de tentación, celos, y safeties libres que juran no escuchar el silbato, pero en este momento, nada le afecta a Lance. Su rostro parece ser el sitio a donde va a morir el escepticismo.

"Ir a la escuela con una gran sonrisa puede tener gran impacto", dijo a los chicos de segundo grado. "No sabes lo que alguien junto a ti podría estar pasando en casa, así que preguntarle a alguien cómo se encuentra podría parecer raro e incómodo de inicio, pero tu energía positiva puede cambiar tu vida y las vidas de otros".

Cuando no está brindando consejos de vida a los niños, Lance es el estelar potencial más misterioso en el Draft 2021 de la NFL, a celebrarse este mes. Mide 6 pies con 4 pulgadas y pesa 226 libras, jugó en una ofensiva de estilo profesional como universitario que demandó realizar lecturas sobre la línea de golpeo, recorre las 40 yardas en algún tiempo alrededor de los 4.5 segundos y, en respuesta a una pregunta, dijo a los chicos de Holy Redeemer que alguna vez lanzó un balón 79 yardas. "Pero eso fue hace algún tiempo", recalcó. "Creo que puedo superar eso ahora". Sonó más a comentario al margen que a presunción.

En realidad, Lance parece haber sido creado para el único propósito de confundir y tentar a los encargados de la toma de decisiones de la NFL. Ha mostrado todas las cualidades físicas (velocidad, potencia en el brazo, precisión) y mentales (habilidad de leer una defensiva, liderazgo, identidad de patrón) que buscan los cazatalentos de la NFL, pero con muy limitadas repeticiones para evaluar su utilidad al siguiente nivel. Lance presenta la clase de adivinanza que ya no parecía ser posible: es un quarterback con infra-exposición.

Lance jugó 17 partidos para North Dakota State en la FCS, 16 de ellos como redshirt freshman en el 2019. Sus números del 2019 son de caricatura: 2,786 yardas por pase, 28 touchdowns y precisamente cero intercepciones en 287 intentos-- un récord de NCAA para intentos sin intercepción. En dos partidos, lanzó más pases de touchdown que pases incompletos. También, corrió para 14 touchdowns y 1,100 yardas (un total impresionante, pero probablemente la mitad de lo que los dos chicos con anteojos al frente de la clase de la maestra Klaith corren en cada recreo).

Después de que la pandemia acabara con la temporada de otoño para las escuelas de la FCS, North Dakota State consiguió disputar un partido, frente a Central Arkansas. Se consideró ampliamente que el partido fue disputado por un solo motivo --mostrar a Lance-- pero NDSU alegó que era la posibilidad de jugar, durante un momento en que los calendarios y regulaciones estaban en flujo constante, y el equipo estaba en el campus, entrenando y listo para jugar. Sea cual sea la explicación que se elija aceptar, no hay duda que fue uno de los eventos más extraños dentro de un año extraño. "A la NFL le gusta hablar de presión", dijo Terry Bahlmann, head coach de Lance en la preparatoria Marshall High. "Bueno, hubo mucha presión sobre Trey en ese juego. Fue como un partido de despedida para él, simplemente una vibra totalmente diferente". Lance tuvo su peor partido, tirando su primera y única intercepción colegial en la primera mitad, pero terminó completando el 50 por ciento de sus pases, corriendo para 143 yardas, lanzando dos touchdowns y finalizando su carrera con una marca de 17-0 como titular. Por lo que respecta a los partidos malos, éste fue uno bastante bueno.

"Trey es probablemente la más difícil evaluación que he tenido que hacer en 11 años", dijo el analista para ESPN, Matt Miller. "Diecisiete inicios son un panorama muy reducido para hacerse una idea completa de quién es un jugador, y no solamente son 17, sino 17 contra competencia de FCS. Pero, en esos partidos, nunca he visto a un jugador tan dominante. Así que, si confías en el video, debe ser el segundo quarterback elegido en el draft, detrás de [Trevor] Lawrence".

El análisis previo al draft, sea cual sea su valor, indica que Lance no será el segundo quarterback seleccionado (Nos han dicho que Zach Wilson de BYU es prácticamente una certeza para los New York Jets en el N° 2), pero existe una rara sensación de incertidumbre respecto a si Lance, Justin Fields de Ohio State o Mac Jones de Alabama, será el elegido de los San Francisco 49ers con el tercer turno. En el mimetizado mundo de la NFL, donde no existe ningún quarterback a menos que sea en comparación de otro, Lance es un enigma generacional. Acertar podría cambiar a una franquicia. Fallar, también.


TREY LANCE TENÍA 5 años de edad cuando Carlton y Angie Lance se prepararon para un gran sábado en un parque local. Carlton, un ex back defensivo de la Canadian Football League que es un miembro del Salón de la Fama de la Southwest Minnesota State University en Marshall, lo planeó todo: él y Trey se dirigirían al parque con la bicicleta de Trey, donde Carlton le removería las llantas de práctica para enseñarle al mayor de sus dos hijos a andar en dos ruedas.

"Oh, fue un gran acontecimiento", recuerda Angie. "Un gran acontecimiento".

Ellos llegaron al parque, se deshicieron de las ruedas adicionales, y se embarcaron en la seria tarea de vinculación. "OK, amigo", dijo Carlton. "Tú puedes hacer esto". Caminó al lado de su hijo y mantuvo su mano en el asiento, haciendo todas las cosas que un padre debe hacer hasta que se percató --a unos cinco segundos de haber comenzado el gran acontecimiento-- que él era todavía menos esencial que las llantas de práctica. Trey metió velocidad alejándose de su padre y dio vueltas alrededor del parque como si estuviera listo para un uniciclo. Habían estado allí por unos 10 minutos cuando Carlton y Trey regresaron a casa.

Angie se encontró a Carlton en la puerta. "¿Qué sucedió?", preguntó en voz baja. Carlton se encogió de hombros. "Nada. Trey puede andar en bicicleta ahora".

Se trata de un modo anecdótico de informar al mundo que es mejor no equivocarse --como yo hice-- sugiriendo a Carlton Lance que Trey Lance se desarrollaba tardíamente. Después del hecho, cuando dije avergonzado a Angie lo que había hecho, ella respondió, "no, no lo hiciste. La gente dice eso todo el tiempo, como, 'Oh, seguro Trey mejoró mucho una vez que llegó a NDSU'. Eso molesta mucho a Carl".

Lo que Carlton dijo en respuesta fue mucho más diplomático de lo que podía adivinar su esposa, pero su voz pareció tomar un tono más fuerte una vez que la descripción llegó a sus oídos. "No, Trey no tardó en desarrollar", dijo, remarcando cada sílaba. "Todo lo que le han visto hacer, lo ha hecho desde la preparatoria. Desde ese momento en adelante, todos esperábamos esta oportunidad. ¿Pensé que iba a explotar así? No, pero tenía la esperanza".

Quizás para adelantarse a otra pregunta, Carlton ofrece, "Trey ha tenido una gran crianza: hogar con padre y madre, tiene buenas calificaciones, no se mete en problemas. Ese sería otro requisito cumplido". Es un entendimiento tácito que los temas de carácter son una etiqueta que históricamente se coloca de modo desproporcionado a los quarterbacks afroamericanos. El coordinador ofensivo de Trey en North Dakota State, el ex quarterback de la NFL, Randy Hedberg, dice a gente de la liga, "Trey puede cargar a una franquicia con su personalidad. Cuando entra a un lugar, sabes quién es".

Carlton, un analista financiero, fue un coach defensivo voluntario en Marshall. "Fue uno de nuestros entrenadores más estrictos", dijo Blaise Andries, ahora tackle ofensivo para la Universidad de Minnesota. "Amor duro, pero siempre amor".

Trey era un sophomore cuando su padre le dijo que no corría suficientemente duro en cobertura de patada. "Sí, lo hago", respondió Trey. Carlton fue a la cinta, para ver quién tenía la razón. Carlton puso pausa en algún punto, y preguntó, "Trey, ¿es este un liniero ofensivo?". Trey asintió. "¿Eres más rápido que él?". Asintió de nuevo. "Entonces, ¿por qué te gana campo abajo?". Punto para Carlton. "Nunca trotó de nuevo", dice. Fue alrededor de ese tiempo en que Carlton empezó a decir, "El único que puede detener a Trey es Trey". Pronto, se volvió una pregunta y respuesta motivacional. "¿Quién detiene a Trey?", preguntaba Carlton, y Trey contestaba, "Trey".

El mayor obstáculo para Lance en el reclutamiento colegial fue el mismo que ahora en las evaluaciones para el draft: simplemente no había suficiente de él. En Marshall High, rutinariamente era sacado de los partidos para el medio tiempo, con su equipo arriba por cinco o seis touchdowns. "El ruido no era tan fuerte en torno a Trey", señaló Bahlmann, con un tono clásico del suroeste de Minnesota. "Simplemente, no tenía las estadísticas. Jugó un partido completo solamente una vez en su temporada de junior. Si estábamos arriba 40 al medio tiempo, ¿qué se suponía debía hacer? ¿Mantenerlo dentro y que siguiera lanzando?".

Es sencillo ser ignorado cuando vienes de Marshall, un pueblo de unos 14,000 con un equipo de preparatoria que debía viajar tres horas para jugar frente a un equipo de tamaño comparable ("Sobre todo, chicos de granja que aman enlodarse y disparar a la gente con pistolas de aire", dijo el corredor de South Dakota State, Jefferson Lee V, quien, junto a Lance, era uno de los pocos jugadores afroamericanos en Marshall. "Hombre, no me gusta el lodo para nada"). Lance estaba lanzando el ovoide 65 yardas en el aire y dejando atrás a defensivos por tierra, pero si no hay nadie ahí para verlo, ¿realmente sucedió? Dos coaches de Iowa fueron a un partido solo para ver Lance sacado al medio tiempo con una ventaja de 54-0. Apenas y tiró un pase en toda la noche, y Iowa se fue sin idea de lo que vieron, o no vieron. "Yo podría tener parte de la culpa", bromea su compañero de preparatoria, Reece Winkelman, un ala defensiva para South Dakota State. "Sé que no le ayudé en nada a sus estadísticas. Promedié 28 yardas por atrapada como ala cerrada en mi campaña de senior, pero solamente porque dejaba caer todos los pases cortos, porque la fuerza de Trey era irreal. Tiraba los pases cortos porque no quería fracturarme un dedo".

Boise State fue la única oferta de BCS para Lance, y llegó el día después del Día de Firmas. Tenía ofertas de la Big Ten para jugar como safety o linebacker. En algún punto de su carrera de preparatoria, se encontró recorriendo el muy trillado --y a veces codificado-- camino de "quarterback" a "atleta". Minnesota lo reclutó como quarterback hasta que P.J. Fleck sucedió a Tracy Claeys, punto en el cual los Gophers cambiaron y ofrecieron a Lance una oportunidad de jugar defensiva. "La U de M ardió por media hora", aceptó Angie Lance. "Trey no necesitaba que lo consolaran o le reafirmaran nada. Simplemente lidiaba con lo que estaba allí".

Se trata de la misma trama: atleta ignorado se dirige al deporte colegial o profesional con algo por demostrar. O no fue reclutado adecuadamente saliendo de la preparatoria, o seleccionado demasiado bajo cuando llegó a los pros, y desde ese punto en adelante, todas las fibras de su cuerpo están dirigidas a demostrar que se equivocaron los escépticos. Guarda algunos desaires específicos y los echa a un horno interno donde quema uno por uno todos los retos. Damian Lillard escribe raps acerca del coach de preparatoria que sugirió que la NBA podría no estar en su futuro; Aaron Rodgers no olvida ni perdona al codiciado recluta que tuvo como compañero en Cal que intentó apodarlo "JuCo" cuando arribó al campus desde un colegio comunitario.

Pero, ¿qué hay con el chico que fue ignorado, pero no le importó demasiado? ¿El que no convirtió cada insulto percibido en su razón de existir? ¿Es posible estar más agradecido por la oportunidad brindada que amargo por aquellas que fueron negadas? ¿Es raro para un atleta querer mejorar solo por el reto de hacerlo, y no por despecho?

Lance fue invitado a un podcast sobre deportes juveniles en febrero del año pasado, y se le preguntó si la atención recibida por su campaña invicta de récords en North Dakota State --una potencia de la FCS que presume a Carson Wentz como alumno-- hizo más difícil su vida. "No sé si es tan difícil como piensa la gente", explicó. "Se trata de eliminar la energía negativa. Creo en poner energía positiva al universo y decretar las cosas".

En una noche triste en Fargo, justo después de que Lance había culminado su temporada de redshirt, recibió una llamada de un ex compañero de preparatoria. Blaise Andries estaba un año más adelante que Lance en Marshall High, y estaba en su segundo año como tackle ofensivo en Minnesota. Eran como los 8 p.m. de un martes, y Andries simplemente hablaba para saludar.

"¿Qué haces ahora?", preguntó Andries.

"Estoy en el estadio, estudiando video", dijo Lance.

"¿Video de qué?".

"Estoy estudiando algunas defensivas de NFL".

Andries pausó allí mismo. Su amigo, que estaba en temporada de redshirt mientras el futuro quarterback de NFL, Easton Stick, conducía a North Dakota State a un segundo título nacional consecutivo, estaba sentado en el Fargodome en una noche de martes cualquiera --de temporada baja-- estudiando cintas de defensivas profesionales.

"Antes que nada, ¿por qué no haces tarea escolar?", preguntó Andries. "Y segundo, ¿estás estudiando defensivas de NFL?".

Andries me cuenta la historia vía Zoom desde su departamento en Minneapolis. En el escritorio frente a él hay una pila de hojas de papel con números y fórmulas. Un estudiante de matemáticas, se ha decidido a convertirse en actuario, pero creció hasta los 6 pies con 6 pulgadas y 335 libras, y se hizo suficientemente bueno como tackle ofensivo como para poner en pausa su sueño por una carrera en la NFL.

"¿Lo que hizo Trey es normal?", pregunta Andries. "Oh, no. Muy anormal. El hombre vivía en ese estadio. En serio, es una obsesión. Estaba mirando adelante en un tiempo en el que nadie pensó que estaría mirando adelante. No encuentras a demasiadas personas que se obsesionan con nada del modo en que él lo hace con el fútbol americano".

De regreso en la HRS, la maestra Klaith le pasaba preguntas de todos los salones del colegio. ¿Le gusta a Trey ser el hermano mayor de Bryce? "Sí", dijo del receptor abierto de Marshall High que jugará el siguiente otoño en NDSU. "Él es mucho más divertido y emocionante que yo". Los chicos de sexto año deseaban conocer su nombre de usuario en Xbox, pero Lance no juega lo suficiente como para recordarlo.

Y justo después de rehusarse a nombrar su maestra favorita --"Veo como a seis de ellas aquí", dijo, mientras reía-- recibió una pregunta que cambió el humor.


LANCE SE INCLINÓ hacia adelante, leyendo la pregunta desde la función de charla en la llamada de Zoom. Prácticamente leyéndola para sí mismo, murmurando, y sus ojos se hicieron pequeños mientras leía, sin duda preguntándose hacia dónde iba todo. Más que nada, su expresión pareció indicar una comprensión gradual de que había ingresado, sin saber, a la llamada amigable de Zoom con los estudiantes de primaria mejor informados de todo el medio oeste.

"Hubo un evento al que asististe en la preparatoria, en Chicago", comenzó Lance, "donde todas las entrevistas señalan que se seguían metiendo frente a ti en la fila. ¿Hubieras actuado diferente sabiendo lo que sabes ahora, como ser más agresivo o meterte en la fila para adelantarte a otros?".

Lance se reclinó en su silla y paró por un momento. "Así que, fui a un campamento en Chicago cuando estaba en la preparatoria", comenzó, relatando la historia.

Era un evento de quarterbacks Elite 11 en el verano previo a su temporada final de preparatoria, y era una oportunidad para que un mundo más amplio observara a Trey Lance. También, era una oportunidad para que Trey Lance se hiciera una idea de dónde podía acomodarse en ese mundo más amplio. La mayoría de los quarterbacks de preparatoria en el campamento ya habían sido bautizados: más sagaces que Lance, de escuelas más grandes, elogiados por coaches privados, con ofertas de becas antes de jugar un partido nivel varsity. "Estaba emocionado por ello", recordó Carlton. "Conducimos allí diciendo a Trey, 'De acuerdo a mi investigación y lo que he visto, creo que lo tienes, pero no quiero verlo a través de los ojos de padre. Es tu oportunidad de ver dónde estás parado'".

De inmediato, Carlton sintió que algo andaba mal. Ninguno de los coaches prestaba mucha atención a Trey, y durante los ejercicios de pase, notó que Trey no estaba avanzando en la fila. Sería el tercero en la cola, dos tipos recibían las repeticiones, y Trey se mantenía segundo. "Los veía meterse en la fila, y después los veía ganándose las repeticiones de Trey", dijo Carlton. "No quiero escucharme amargado, porque no creo que Trey debió ser el único quarterback que avanzó desde allí, pero pensamos que sería una evaluación, y no lo fue".

En el camino a casa, Trey estuvo callado. Carlton dijo a Angie, "Bueno, al menos sabemos que no necesita ir al siguiente campamento". Trey agregó, "Ni siquiera quiero ir".

Los Lances estaban inmersos en la danza del padre moderno: ¿estamos haciendo lo suficiente? ¿Cuánto podemos gastar y sacrificar para que nuestro hijo cumpla su sueño? ¿Podemos sentarnos y esperar a que los reclutadores colegiales encuentren Marshall, Minnesota, y miren más allá de las escasas estadísticas para ver el potencial de su hijo?

Los servicios de reclutamiento enviaron mensajes con la misma carga de culpa: su hijo se está rezagando. Carlton siguió insistiendo con lo mismo: no dejes tu valor en manos de otros. Angie estaba partida; quería brindarle a su hijo la mejor oportunidad al éxito, pero no quería convertirlo en un chico presumido pero promedio, tampoco. "Yo veía a los chicos jugando en tres equipos de baloncesto de AAU y asistiendo a campamentos de verano jugando torneos de 7-contra-7 en Florida, y preguntaba a Carl, '¿Estamos haciendo lo suficiente?'", expresó Angie. "Nunca dudó. Me decía, 'Es suficientemente bueno, y lo van a hallar. Si trabaja duro y mejora, ellos lo hallarán'".

En la cocina de Pensacola, Trey se reclinó, formulando la respuesta en su cabeza. Finalmente, volvió a inclinarse al frente para que su sonrisa llenara la pantalla. "Entonces, había chicos metiéndose en la fila antes de mí", respondió. "Pero, ¿haría algo diferente? No, realmente creo que no. Esa no es mi personalidad, y todo estaba en el plan, que yo la pasara mal en el campamento y me sintiera frustrado. Al final, fue una buena experiencia, con seguridad".

Las preguntas terminaron, y la maestra Klaith agradeció a Lance mientras los dos niños de anteojos del frente se aproximaron a la pantalla, saludando frenéticamente. Lance rio y dijo, "Es grandioso verlos chicos".

Mientras leen esto, hay cazatalentos de la NFL sumergiéndose en las profundidades de las cintas de los 17 partidos de Trey Lance, en busca de carencias. Ellos cuestionan la competencia. Cuestionan la extensión de los datos disponibles. Cuestionan la habilidad de alguien que ha jugado partidos limitados contra competencia limitada para aprender las minucias de la NFL con suficiente rapidez para ameritar una selección del Top-5. Seguro, ven la potencia en el brazo y la habilidad de correr y lanzar en cualquier dirección. Ven la personalidad que sus coaches creen pueden cargar a una franquicia. Ven a un pasador obsesionado con el fútbol americano que estudiaba ofensivas de NFL, incluso antes de su primera jugada universitaria, que todavía logra conectar con niños de segundo grado. Algunos de esos cazatalentos seguramente se están enamorando. Otros, están asustados. Algunos, es seguro afirmar, ambas cosas. Perdónenlos en su tormento; existe una buena posibilidad de que nunca hayan enfrentado una serie de circunstancias como esta, y que nunca lo hagan de nuevo.

Trey Lance podría hacer una franquicia o despedazarla. La evolución de la posición desde obsesión de nicho a fetiche nacional ha creado una nueva clase de sobreanalistas sin pensamiento que reducen el draft a una propuesta binaria: Acierto o error; Manning o Leaf; Trubisky o Mahomes. No hay certezas, eso es seguro, pero hay más variables y más trabajo de adivinación que cualquier en el negocio querría admitir.

¿Ustedes, qué creen? Carlton Lance cree que su hijo nunca dejará que otro hombre le asigne su valor. Trey cree que puede decretar el éxito en su universo. Y los chicos en la Holy Redeemer School, especialmente los dos de anteojos que se apresuraron a la pantalla de computadora para despedirse, creen que Trey Lance regresará para jugar cuatro cuadras en el receso.