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Goles que le dieron alivio

BARCELONA (EFE) -- El Espanyol salvó la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA derrotando al Artmedia eslovaco por 3-1 en Montjuic con dos goles de Pandiani y uno de Coro, en un partido relativamente sencillo y en el que, sin embargo, el conjunto catalán se vio obligado a remontar el sorprendente tanto inicial de su rival.

El Espanyol dejó claras sus intenciones desde la alineación inicial, de marcado aire ofensivo. Decicido a tramitar el partido por la vía rápida, Ernesto Valverde dispuso a De la Peña, Luis García, Coro y Pandiani en un frente de ataque de muchos quilates.

Por momentos, el Espanyol se dibujó con un 4-2-4, un esquema de otro tiempo, cuando al fútbol se jugaba con cinco atacantes. Costa y Zabaleta sostuvieron al equipo en la medular, lo que permitió a De la Peña jugar a su gusto, con tres compañeros dispuestos a recibir sus asistencias.

Con las líneas adelantadas, el Espanyol llegó a acorralar al Artmedia. Falto de fe y de recursos, el equipo eslovaco se encomendó a una carambola para intentar superar la ronda, porque apenas ofreció una tímida propuesta futbolística.

Tan cómodo como estaba jugando en cancha ajena, el Espanyol descuidó la retaguardia. Parecía que el Artmedia ni siquiera iba a cruzar la línea divisoria, de tan tembloroso como arrancó, pero sólo necesitó una falta lateral para poner en problemas al equipo de Valverde al cuarto de hora de juego.

Ante la indolencia de la defensa blanquiazul, Buryan remató a gol la primera y prácticamente única aproximación del Artmedia al área de Iraizoz, y dejó atónito al Espanyol, desorientado al ver cómo sus esfuerzos se traducían en la desventaja en el marcador.

Se repuso a tiempo, sin embargo. Al equipo catalán le movió el puro instinto de supervivencia. Fue una cuestión de orgullo, pero también de lógica futbolística, a fin de cuentas, el Espanyol había jugado más y mejor, y se empleó a fondo para deshacer el entuerto.

Afortunadamente para la sufrida afición de Montjuic, la angustia sólo se prolongó cuatro minutos. Jarque rozó el empate en una acción similar a la del gol del Artmedia, pero su remate de cabeza se fue al travesaño.

El gol llegó por el costado izquierdo, en una buena arrancada del debutante Javi Chica, un lateral voluntarioso y disciplinado, con méritos para asentarse en el equipo. Su centro lo cazó Pandiani, un rematador a la vieja usanza que firmó el empate en un buen giro de cabeza que descolocó a Kollar.

Con la eliminatoria nuevamente de cara, el Espanyol respiró aliviado y volvió a jugar sin retrovisor, alegre en ataque y un punto despistado en defensa, tan joven como formó Valverde su defensa, con cuatro chavales de la cantera, Jarque, Torrejón, Chica y Sergio Sánchez.

Sin hacer nada del otro mundo, el Espanyol se apropió del partido. A la que abrió el juego por las bandas, con Luis García y Coro como falsos extremos, el Espanyol hizo circular la pelota y se aproximó una y otra vez a la portería eslovaca. Sólo le faltaba rematar su buena faena.

El partido se convirtió en el escenario perfecto para Iván de la Peña, futbolista de destellos que brilla especialmente cuando el viento sopla a favor. Tuvo espacios el cántabro, y los aprovechó. Jugó e hizo jugar, siempre cerca del balcón del área rival, y a punto estuvo de cerrar el partido logrando el 2-1, pero su disparo también se estrelló en el larguero.

La victoria la encarriló, ya en la segunda parte, Coro, especialista en arreglar partidos ásperos. Estuvo listo el delantero catalán para recoger un rechace de Kollar a un inocente disparo de Pandiani y colocar el 2-1, para tranquilidad de la hinchada y de su propio equipo.

A partir de entonces, el Espanyol disfrutó de sus mejores minutos de la temporada, ayudado por la dejadez del Artmedia, que dimitió del partido a las primeras de cambio.

Jugaron los de Valverde a placer en el último tramo del partido. Sin De la Peña, reservado después de pasarse tres semanas de baja, pero con Riera, Jonatas y Tamudo en el campo, salidos desde el banquillo para mantener el tono del equipo.

Fue el mallorquín quien sirvió a Pandiani el tercer y definitivo gol, en un centro templado desde el córner izquierdo del ataque. El uruguayo respondió a la exactitud del pase con un salto impecable y un remate limpio que se fue a la red tras impactar en el palo, ante la mirada impotente de Kollar, fiel reflejo de un equipo que bajó los brazos en cuanto al Espanyol le dio por jugar al fútbol el día en el que recuperó la mejor versión de Iván de la Peña.