En casa pero contra la pared

Los Yankees necesitan una buena salida de Clemens el martes

BAJO PRESIÓN
Las aspiraciones de los Yankees descansan en los hombros de Roger Clemens
(AP)
NUEVA YORK - Con la espalda contra la pared, los Yankees esperan que la maestría de Roger Clemens los ayude a salir del pozo en que se han metido al reanudarse el martes la Serie Mundial contra Arizona, que ganó los dos primeros juegos.

Los Diamondbacks, de la mano de Curt Schilling y Randy Johnson, silenciaron por completo a los Yankees, reluciendo sendas joyas de pitcheo.

"Estamos en tremendo apuro. No cabe duda", dijo el mánager yanqui Joe Torre. "No se pueden perder dos partidos así en una serie a siete y no sentir las consecuencias. Pero no hay que amilanarse, y seguir adelante".

Entre Schilling y Johnson, los Diamondbacks limitaron a sus rivales a una carrera, producida en el inning inicial del primer partido. Los bateadores Yankees apenas han conectado seis imparables en lo que va de la serie y se han ponchado 20 veces.

Sin duda, Torre necesita imperiosamente que Clemens, cuyo desempeño en las últimas semanas ha sido menguado por una dolencia, saque a relucir todo su reportorio y resucite las aspiraciones de los Yankees.

"Roger es la clave. Roger tiene que ir al montículo y dominar de la misma manera como esos dos lo han hecho contra nosotros", manifestó Torre.

Como sea, los Yankees tiene que buscar la forma de generar ofensiva.

Enfrentar a otro pitcher en vez de Schilling o Johnson puede servir de aliciente.

El abridor de los Diamondbacks en el tercer juego es Brian Anderson, con efectividad de 8.50 ante los Yankees. El dominicano Miguel Batista seguramente abriría el cuarto, eso si no se decida adelantar las aperturas de Schilling y Johnson.

"Por supuesto que sí", contestó el jardinero Shane Spencer cuando se le preguntó si era una buena noticia encarar a otro pitcher que la dupla Schilling-Johnson. "Pero esos dos tipos son abridores de un equipo que está en la Serie Mundial. Tampoco será fácil".

Un primer remedio sería que Derek Jeter y Chuck Knoblauch, las bujías del ataque yanqui, despierten de su letargo. Ambos, en 15 viajes al plato entre sí, no ha conectado imparable.

"Estos dos primeros partidos son para el olvido. Nada nos salió bien. Pero no hay que cambiar nada. Hay que seguir con la fórmula de siempre", destacó Jeter.

Los Yankees no son la clase de equipo que tira la toalla a la primera de cambio. Bajo la conducción de Torre, los Yankees se han recuperado un par de veces de déficits 0-2 para alzarse con series en la postemporada, incluyendo una ante los Atléticos en la primera ronda de la actual.

"Es un error descartarnos. Se tiene que ganar cuatro juegos. Ya salimos de un gran hueco este año y eso no da más confianza", declaró el relevista Mike Stanton.

Los Yankees señalan 1996, cuando perdieron los dos primeros partidos de la Serie Mundial ante los Bravos. Los Yanquies sucumbieron 16-1 en forma combinado en esos dos juegos y John Smoltz y Greg Maddux los maniataron por completo.

Los Yankees, no obstante, reaccionaron. Ganaron cuatro seguidos y se anotaron su primer título de los cuatro que ganaron los últimos cinco años.

Contra los Atléticos, los Yankees se vieron totalmente dominados por Mark Mulder y Tim Hudson.

Con la ayuda de una genialidad defensiva de Jeter, los Yankees se repusieron, ganaron los siguientes tres partidos y se convirtieron en el primer equipo que gana una serie al mejor de cinco tras haber perdido sus dos primeros juegos en casa.

Algunos Yankees piensan que son capaces de derrotar a Schilling y Johnson. "Algo me dice que podemos hacer algo contra ellos si nos toca enfrentarlos otra vez", dijo Knoblauch.

Otro factor de por medio es la mística que rodea al Yankee Stadium, un escenario capaz de achicar a cualquiera, y los bulliciosos aficionados Yankees.

"Les puede asegurar algo. Ir al Yankee Stadium no es un paseo cualquiera", comentó el mánager de los Diamondbacks Bob Brenly.

-AP

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martes, 30 de octubre
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