El equipo de Benjamín Gil presume velocidad, un outfield de lujo y un bullpen renovado; México es contendiente en el WBC
Luego del anuncio de los rosters oficiales para la edición 2026 del Clásico Mundial de Beisbol, hace poco más de dos semanas, el equipo de la Selección Mexicana de Beisbol, que dirige el manager Benjamín Gil, ha sufrido un par de ajustes, quizá el más importante, la baja de José Urquidy. No obstante los cambios, el objetivo es el mismo: el equipo mexicano desea conquistar el título de la competencia y mostrar en el camino su madurez, la evolución y crecimiento que ha alcanzado en los tres años recientes. Ratificarse es la meta.
Un pitcheo más profundo y una ofensiva veloz: así llega México al Clásico Mundial 2026
La baja de Jose Uriquidy y la ausencia del infielder Ramón Urías obligaron a ajustes, pero, en el departamento de pitcheo, el brazo de Andrés Muñoz mantiene las aspiraciones de México, así como un lineup más agresivo que lo destaca como una de las potencias del torneo.
La Selección Mexicana de Beisbol llegará al Clásico Mundial 2026 con un cuerpo de pitcheo profundo, versátil y diseñado para competir al más alto nivel. La estructura del staff combina pitchers con roce en Grandes Ligas y un bloque sólido de brazos provenientes de la Liga Mexicana de Beisbol, lo que le da al staff técnico un abanico amplio de opciones.
Uno de los nombres que, originalmente, estaba llamado a ser referente del staff era José Urquidy, abridor con experiencia en MLB y con historial en postemporada. Sin embargo, su reciente firma con los Pittsburgh Pirates lo deja fuera del Clásico Mundial 2026 debido a temas de seguro, lo que obliga a replantear la rotación y ajustar el rol de los relevistas largos. La baja es sensible, porque se trata de un brazo acostumbrado a trabajar entradas de calidad frente a lineups de élite.
Ante este escenario, la Comisión de Selecciones Nacionales anunció la incorporación de Roel Ramírez para ocupar el lugar que deja vacante Urquidy. Ramírez, lanzador derecho de 30 años nacido en Laredo, Texas, ya sabe lo que es lanzar en las Grandes Ligas tras su estancia con los St. Louis Cardinals en 2020 y 2021. Desde 2022 se ha consolidado en la Liga Mexicana de Beisbol, donde ha mostrado durabilidad, consistencia y capacidad para responder en momentos de máxima tensión.
En 2023, Roel fue pieza clave del campeonato de los Pericos de Puebla, con labor de relevo en 19 de los 24 juegos de postemporada de su equipo, registrando una efectividad de 2.84, récord de 3-1 y 29 ponches en 25.1 entradas. Esos números confirman que puede lanzar con poco margen de error y sostener juegos cerrados. La campaña posterior, con los Toros de Tijuana, ratificó su rol como hombre de confianza en el bullpen, al finalizar con marca de 4-2 y efectividad de 3.73 en 40 apariciones como relevista.
En sí, el pitcheo tricolor llega a este Clásico Mundial como uno de los pilares del equipo, más profundo y versátil que en 2023. El plan de trabajo está claramente estructurado: los abridores Taj Bradley, Taijuan Walker y Javier Assad tendrán la encomienda de consumir entradas de calidad para que, a partir de la sexta, el bullpen tome el control del juego y construya el puente hacia Andrés Muñoz, el nuevo taponero estelar. Muñoz, consolidado como cerrador de élite en MLB tras una campaña de 38 salvamentos, efectividad de 1.73 y 83 ponches con Seattle Mariners en 2025, se perfila como la gran carta de cierre para asegurar ventajas en la recta final.
Detrás de él se presenta un relevo profundo y con diferentes perfiles. Brennan Bernardino aporta la experiencia de más de 50 entradas por año en las últimas tres temporadas con Boston y la capacidad de entrar temprano en los juegos; Robert García llega de su mejor campaña como relevista en Grandes Ligas con Texas (64 innings, 2.95 de efectividad); y Víctor Vodnik respalda su lugar con un 2025 sólido en Colorado (50.2 entradas, 3.02 de efectividad y 49 ponches). A ellos se suman brazos probados como Jesús Cruz, Gerardo Reyes y Daniel Duarte, además de una camada joven con proyección —Sammy Natera Jr., Alexander Armenta, Luis Gastelum y Alex Carrillo— que ofrece fondo y posibles sorpresas.
Del lado ofensivo, la Selección Mexicana mantiene un núcleo competitivo, con peloteros capaces de producir carreras, trabajar buenos turnos y responder ante pitcheo de alto calibre. Sin embargo, el bateo podría resentir la baja de un pelotero importante en el cuadro y en la parte media del orden. Ramón Urías, infielder con experiencia ligamayorista, quien hace un par de días fue firmado por los Cardinals, lo que podría llevarlo a declinar su participación en el Clásico debido a restricciones de seguro, lo que deja un hueco tanto a la ofensiva como a la defensiva.
Aun con el posible cambio, el lineup mexicano conserva elementos de contacto, disciplina y poder suficiente para hacer daño a cualquier rotación rival. México suele presentar una ofensiva capaz de embasarse, fabricar carreras con batazos oportunos y, al mismo tiempo, cambiar un juego con un sólo swing.
Figuras como Jonathan Aranda llegan en el mejor momento de su carrera, después de una temporada consagratoria con Tampa Bay en la que bateó .316, con 14 cuadrangulares y 59 impulsadas, perfilándose como bateador de referencia en el corazón del orden. En los jardines, la ofensiva también luce poderosa y equilibrada: Randy Arozarena viene de su mejor año en cuadrangulares (27) y se mantiene como uno de los motores anímicos y productivos del lineup, mientras que Jarren Durán aporta una enorme cantidad de extrabases, liderazgo en dobles y triples en la Liga Americana y la capacidad de desarticular a cualquier pitcher con su combinación de contacto y velocidad.
Alek Thomas complementa el outfield con experiencia sólida en Grandes Ligas y aporta turnos de calidad desde la parte media o baja del orden, ofreciendo equilibrio entre defensa y aporte ofensivo. La presencia de peloteros jóvenes y versátiles como Nick Gonzales y Jared Serna añade una dimensión extra al ataque: pueden embasarse, correr con agresividad y fabricar carreras sin depender únicamente del batazo largo. Con este grupo, México presenta una alineación más rápida, más agresiva en los senderos y con suficiente profundidad para producir de diferentes formas.
Con este panorama, México llegará al Clásico Mundial 2026 con la expectativa de, como mínimo, repetir el histórico tercer lugar que logró en la edición pasada, en la que cayó dramáticamente ante Japón en semifinales. La vara quedó alta, pero también quedó claro que la México está en la conversación de las potencias del torneo. La meta realista es mantenerse entre los cuatro mejores; la ambición, superar lo ya conseguido.
Hay elementos objetivos para pensar en un salto competitivo: el equipo luce más veloz en los senderos, con mayor capacidad para tomar bases extra, presionar a las defensivas rivales y fabricar carreras sin depender exclusivamente del batazo largo. A ello se suma un bullpen mejor armado.
Si el equipo es capaz de sobreponerse a la baja de José Urquidy y a la posible ausencia de Ramón Urías, no sería descabellado ver a México en las semifinales y, por qué no, en la Final del torneo.
México está en el Grupo B de la competencia, junto con Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña y Brasil. La sede será el Daikin Park, casa de los Houston Astros, donde la primera fase de la competencia de ese grupo se llevará a cabo del 6 al 11 de marzo.
México sostendrá su primer juego el viernes 6 de marzo ante Gran Bretaña (México será visitante); el domingo 8 de marzo jugará su primer duelo como local, ante Brasil; el lunes 9 de marzo enfrentará a Estados Unidos como visitante; y cerrará su actividad de grupo el miércoles 11 de marzo, como local, ante Italia. En esta primera fase del torneo, el equipo del manager Benjamín Gil debe cerrar con, al menos, tres victorias en su récord y, por qué no, también debe buscar sorprender a Estados Unidos.
Recordemos cómo está conformado el resto de los grupos del Clásico:
Grupo A: Puerto Rico, Cuba, Canadá, Panamá y Colombia, con sede en el Estadio Hiram Bithorn, en Puerto Rico.
Grupo C: Japón, Australia, Corea, República Checa y China Taipéi, con sede en el Tokio Dome, en Japón.
Grupo D: Venezuela, República Dominicana, Holanda, Israel y Nicaragua, con sede en el loanDepot park, en Miami.
Los ganadores de los Grupos A y B, así como los segundos lugares de cada uno, avanzarán a los cuartos de final: el viernes 13 de marzo se enfrentarán el ganador del Grupo B contra el segundo lugar del Grupo A; mientras que el sábado 14 de marzo se medirán el segundo lugar del Grupo B y el primer lugar del Grupo A.
Se proyecta que México avance junto con Estados Unidos a la siguiente fase, donde también podrían clasificarse Puerto Rico y Canadá. Del Grupo C se espera que avancen Japón y Corea, mientras que, del D, las probabilidades deben favorecer a Venezuela y República Dominicana para llegar a la siguiente ronda.
Las semifinales están previstas para los días domingo 15 y lunes 16 de marzo, mientras que la gran final será el martes 17 de marzo. Todos los enfrentamientos de semifinales y final se realizarán en Miami.
