
Tras la victoria de los Colts sobre los Patriots.
Tras la victoria de los Vikings sobre los Lions.
Tras la victoria de los Bengals sobre los Steelers.
Tras la victoria de los Packers sobre los Cowboys.
Tras la victoria de los Chargers sobre los Eagles.
Tras la victoria de los Saints sobre los Rams.
Tras la victoria de los Redskins sobre los Broncos.Voces de lectores
Lo he dicho varias veces. Si tienes un excelente mariscal, podrás ganar un Super Bowl. Si tienes una excelente defensiva, también podrás ganar un Super Bowl. Pero si tienes un excelente mariscal, una excelente defensiva y un corredor confiable, podrás edificar una dinastía.
Los Cowboys de Jimmy Johnson tenían a Troy Aikman, Emmitt Smith y una defensiva que ranqueaba en el Top 5.
Los 49ers de Bill Walsh tenían a Joe Montana, Roger Craig y una defensiva que ranqueaba en el Top 5.
Los Steelers de Chuck Noll tenían a Terry Bradshaw, Franco Harris y una defensiva que era el terror de la liga.
Los Patriots de Bill Belichick tal vez sean recordados en el futuro como la dinastía de esta década. Pero en mi opinión les falta algo para ser como aquellos equipos de San Francisco, Dallas y Pittsburgh.
Al igual que aquellas dinastías, New England tiene un entrenador en jefe brillante, y un mariscal tremendamente ganador. Pero anoche, Belichick demostró dos cosas: que no tiene un corredor en quien confiar, y que tampoco confía en su defensiva.
Si los Pats quieren ocupar el mismo lugar en la historia que aquellas tres grandes dinastías, deben saber esto: con un eximio mariscal no es suficiente.
Si no tienes un corredor capaz de conseguir 2 yardas en tercer intento, o luego 2 yardas en cuarto intento, entonces no estás en condiciones de edificar una dinastía.
Y más aún: New England consideró que no tenía siquiera un corredor lo suficientemente respetado por el rival como para intentar un pase con engaño de carrera.
Porque vamos: si vas a jugártela en cuarta y 2, al menos deberías intentar algún tipo de sorpresa. Alinear en formación obvia de pase y realizar un lanzamiento corto, justo a la altura de la línea que te dará el primer intento, no va a sorprender a nadie. Será exactamente lo que la defensiva está esperando. Y no hay que ser tan arrogante como para pensar que tienes en tu arsenal un lanzamiento de 2 yardas tan infalible que la defensiva rival sencillamente no puede defenderlo, ni siquiera previendo que lanzarás ese pase.
Tom Brady había completado 9 de 10 pases en jugadas de play action hasta ese momento. Había acumulado 214 yardas de esa manera. Era por lejos la jugada que mejor resultado les había dado a los Patriots en el partido. ¿Por qué no seguir con lo que te está funcionando?
Si vas a jugártela en cuarta y 2, ¿por qué no hacer creer a la defensiva que vas a correr, realizar la finta y, entonces sí, lanzar un pase, a un receptor que seguramente tendrá más espacio del que tuvo Kevin Faulk para realizar la recepción que quedó corta?
Después de leer todo lo que se dijo anoche en la Nación Wilson sobre la decisión de Belichick, y después de recolectar declaraciones para el Diario, pensé qué podía estar faltando.
Y me pareció que faltaba la voz de algún defensivo de New England.
Algunos ex integrantes de la defensiva de los Pats, como Rodney Harrison y Tedy Bruschi, criticaron abiertamente a Belichick. Pero no he escuchado aún a sus actuales integrantes.
Me pregunto qué estará pensando en este momento cualquiera de los defensivos titulares de New England, a quienes su entrenador en jefe no consideró capaz de evitar que los Colts avanzaran 70 u 80 yardas.
En el fútbol americano, como en cualquier deporte, la confianza en uno mismo, la fe en la propia capacidad, cumple un rol fundamental. ¿Qué grado de confianza en sí mismos tendrán los defensivos de New England, luego de este antecedente?
Nunca voy a criticar a un entrenador que tome decisiones arriesgadas. Me paso el día criticando las decisiones ultra-conservadoras, que constantemente generan derrotas alrededor de la liga, así que no voy a ser tan incongruente de criticar una llamada audaz, sólo porque no dio resultado.
El problema es que Belichick no lo hizo por audacia, sino por temor.
Temor a Peyton Manning.
Temor a que su defensiva no pudiera contra el mariscal de los Colts.
El razonamiento de Belichick fue el razonamiento de alguien que sólo confía en su mariscal, y nada más. Una voz en la cabeza del entrenador seguramente le dijo algo así como: "Prefiero que este partido se decida por el duelo Brady-Manning, antes que por el duelo defensiva-Manning. Si tengo que medirme contra Peyton Manning, prefiero hacerlo con Tom Brady, y no con mi defensiva".
El árbol le impidió ver el bosque.
Tener un gran mariscal le impidió ver que además existe todo un equipo, que se esfuerza, que trabaja, que acata órdenes, que obedece planes de juego, que respeta esquemas, que aprende libros de jugadas, que se sacrifica, que se prepara.
Mi problema no fue lo que hizo Belichick, sino la forma en que lo hizo y la razón por la que lo hizo.
La forma: lanzar un pase anunciado.
La razón: desconfianza en la defensiva.
Sin confianza del entrenador, es imposible edificar una gran defensiva.
Sin una gran defensiva, es imposible edificar una dinastía.
PD: gracias amigo Uriel por la observación. Saludos.
Más palabras: ver ediciones anteriores del Diario de Voces.