LOS ÁNGELES -- Lo hacen sonar a réquiem. O a excusa. O a abnegación. O a rendición. O a consuelo. O a epitafio...
Lo hacen sonar a deserción. O a fuga. O a abandono. O a claudicación. O a herencia. O a testamento. O a maldición. O a genética...
Lo hacen sonar a patíbulo. O a ejecución. O a paredón. O a inmolación. O a condena. O a fatalidad. O a predestinación. O a premonición...
En el contexto de la Final del Clausura 2017, encapsulado bajo ese entorno del Juicio Final cíclicamente semestral, Chivas aparece martirizado y desahuciado bajo una sola expresión nacionalmente antinacionalista: "Es que son sólo mexicanos".
Y de ahí, al suicidio emocional, en un acto fugitivo, despojándose del lastre de las obligaciones y embalsamando, entonces, al Guadalajara ante la poderosa selección de seleccionados nacionales de diversos países que es Tigres.
El lamento, el gemido, se reinventó, de hecho, en las profundidades emocionales de Matías Almeyda. En su gestión, esa queja ha azolado y la ha asoleado en los tendederos de algunos resultados adversos, como si fuera una súplica de clemencia. "Es que sólo cuento con mexicanos". El capitán de la orquesta del Titanic saltó antes de que zarpara.
No ayuda mucho, por ejemplo, un personaje de célebre pundonor y cuyo sello es esa quijotesca hidalguía ante la adversidad, como lo es Javier 'Chicharito' Hernández. Sin duda, sólo Hugo Sánchez derribó más molinos de viento que el aún jugador de Leverkusen.
En charla con Sergio Dipp, de ESPN, Chicharito comenta que sus compañeros en el Tri le recriminan el nacionalismo de Chivas: "Me dicen que por güeyes jugamos con mexicanos y yo les digo que no, que por valientes jugamos con mexicanos".
Poco ayuda Javier Hernández con su reflexión. En esa pose de abogacía, en realidad pregona que es temerario e imprudente jugar sólo con mexicanos. La valentía asoma como un acto de heroísmo ante los riesgos y peligros inminentes.
Partiendo de las jaculatorias de Almeyda y Chicharito, jugar con mexicanos es, entonces ¿un acto de heroísmo ante el inminente desastre, un acto desesperado ante la catástrofe, o patadas de ahogado ante la calamidad?
Almeyda enmendó sabiamente en una arenga íntima en el vestuario. "Van a ganar, van a salir a ganar porque son mexicanos", y seguramente, ese será la poderosa arenga cuando este jueves y el domingo, Chivas salte a la cancha ante el equipo con más seleccionados nacionales de diferentes países en el continente americano.
Implacable crítico de los mexicanos, pero sin caer en esos deslices atormentados de discriminación de José Vasconcelos, el Premio Nobel Octavio Paz reflexionó: "La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad".
Ciertamente entre el estereotipo del mexicano que pretendió acuñar Octavio Paz en su frase, y las generaciones actuales, ha habido una metamorfosis. La educación bruñe dramáticamente la conciencia crítica.
En redes sociales se ha manifestado, de manera poderosa, esa repulsa al estigma implícito en la frase que negocia la inminencia de la derrota para Chivas porque "es que son sólo mexicanos".
De hecho, parece, más bien, ser el himno arrullado con rencor y saña por quienes evidentemente desean más la derrota del simbolismo del Guadalajara, que por una manifestación genuina de un "mexicanocidio".
Porque, en un entorno más universal, esa misma muchedumbre -aficionados, medios, directivos- se llenan del Síndrome del #MasSiOsare cada cuatro años con ilusiones en torno a la selección mexicana, que, según ellos mismos, a final de cuenta "son sólo mexicanos", y porque además, los naturalizados que han sido concitados han ayudado poco y nada.
Irónicamente, los mismos dueños del futbol mexicano, prohíjan ese lamentable y nacionalmente antinacionalista santo y seña de "es que son sólo mexicanos", cuando pasan de la regla absurda y atentatoria del 10/8 a la farsa del 9/9.
Para quienes se envenenan en redes y medios electrónicos, y este abandonado espacio, no les es nuevo saber que mi simpatía por Chivas es tanta como la esperanza de que haya vida inteligente en la Luna... o en la FMF.
Sin embargo desde hace años, ante esa agresión administrativa, competitiva y laboral de los directivos al futbolista nativo, promulgo ese deseo de que el Guadalajara se regenere, consiga títulos, porque es la reivindicación absoluta del futbolista mexicano.
Y quede claro, no es porque "sólo juega con mexicanos", sino precisamente porque "juega con mexicanos". Y hay una gran diferencia.
