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Real Madrid sacó mínima ventaja en el juego de ida de semifinales

MADRID (Paola Núñez/Corresponsal).- Real Madrid sacó la ventaja en la Ida de la Semifinal de la Champions League al vencer por 1-0 al Bayern Munich en su visita al Santiago Bernabéu, gracias a un gol de Karim Benzema, quien puso así fin a una sequía de seis encuentros consecutivos.

Madrid dejó hacer lo que quiso al Bayern Munich durante 18 minutos. El dominio alemán era aplastante; controlaban la posesión, fieles al estilo, con toques rápidos y precisos. Los de Ancelotti sufrían para recuperar, y cuando lo hacían, la presión era tal que incluso Pepe y Modric parecían desconcertados cuando les caían de tres.

Pero llegó Benzema y lo cambió todo. Sin Gareth Bale, en el banquillo debido a una enfermedad, pero con un recuperado Cristiano Ronaldo, que volvió después de cuatro partidos fuera por lesión, la velocidad merengue por las bandas a la contra demostró, una vez más, ser su mejor arma.

Y fue Cristiano el artífice de la jugada que acabaría en el gol de la tranquilidad para los de casa, cuando cedió el balón para que Coentrao emprendiera la carrera por la izquierda y cediera al delantero francés, que con un potente disparo abrió el marcador.

Tranquilidad en el Bernabéu, que empezaba a sufrir a los de Guardiola más de la cuenta; también para Benzema, que llevaba seis encuentros sin ver portería. Y frustración para el Bayern, que había hecho todo mejor que los locales pero sin efectividad.

El Madrid se envalentonó. Había encontrado cómo hacer daño al conjunto alemán y se ciñó a su nuevo guión. Dejaban hacer a los visitantes, que con cada acercamiento de Ribery y Robben hacían contener la respiración a la grada.

Alonso, colaborando con los cuatro hombres de atrás, supuso uno de los principales obstáculos para los bávaros, que intentaron por todos los medios encontrar un hueco para igualar. Y sin embargo, las oportunidades más claras de gol de la primera parte fueron de los locales, pues tras Benzema, lo intentaron Di María y Cristiano Ronaldo con remates que contra todo pronóstico se fueron muy desviados.

Bayern intentó recuperar el halo intimidatorio que lo había acompañado en los primeros compases al inicio de la segunda mitad, pero los de Ancelotti ya les habían tomado la medida.

Madrid volvió a ceder la iniciativa, pero con más conciencia. La defensa merengue seguía en plan magistral, incluyendo a Xabi Alonso, que cortó un pase tras otro del rival, y Luka Modric; los alemanes, que lo intentaron todo para llegar al área, lograron hasta 15 tiros de esquina. Pero apenas inquietaron a Iker, que tuvo que intervenir apenas en seis ocasiones y tuvo tres salvadas.

Conforme avanzaba el reloj, Bayern aumentaba la fuerza al ataque; en particular, Robben, a quien unos agotados Ramos y Pepe cada vez costaba más trabajo contener.

A 20' del final, llegó el momento lúgubre para el Madrid. Pepe había sufrido ya dos duras entradas al tobillo izquierdo. Al tercer golpe, esta vez en la cadera, no pudo más. Abandonó cojeando para que Raphael Varane ocupara su lugar. Suficientes sustos para un día.

Ancelotti aprovechó la pausa para sacar a Cristiano Ronaldo del campo. El portugués, que había jugado en contra de los deseos del cuerpo médico, dejó su lugar a Gareth Bale.

Guardiola, por su parte, se jugó todas sus fichas, enviando a Mario Götze y Müller, por Schweinsteiger y Ribery. Con ataque reforzado, Bayern buscaba el empate a como diera lugar; Müller, líder goleador de los germanos en Champions con 5 tantos dio un susto a los locales a siete minutos del final con un disparo que pasó rozando a Varane en la que probablemente fue la ocasión más clara para los alemanes.

Poco después, fue Götze el que puso el aviso con un disparo, pero Iker, que poco se había visto, buscó su lugar en los reflectores con una parada que arrancó una gran ovación.

En los últimos minutos creció la desesperación del Bayern, y también la confianza del Madrid, que no cedió. Con el silbatazo final, Coentrao y Modric se desplomaron en el césped de cansancio, y quizás alivio, pues habían dado un paso de gigante hacia la final de Lisboa.