Nada será tan sencillo para el tenista número uno del mundo, Novak Djokovic, en su excursión a Australia. La llegada del tenista de 34 años a Oceanía generó tal expectativa que en la frontera tendrá que justificar por qué no puede ser vacunado contra el COVID-19 y sino cumple con los requerimientos podría ser devuelto a su lugar de origen.
"Cualquier persona que quiera entrar a Australia debe cumplir con nuestros estrictos requerimientos fronterizos. Estamos a la espera de su presentación y de las pruebas que nos proporcione para respaldarlo. Si esas pruebas son insuficientes, no se lo tratará de forma diferente a los demás y estará en el siguiente avión de vuelta a casa”, dijo el primer ministro australiano, Scott Morrison en una conferencia de prensa tras presidir una reunión de dirigentes estatales sobre cómo hacer frente a los niveles récord de infecciones por COVID-19 en el país.
Más tarde, precisó que "no debería haber reglas especiales para Novak Djokovic en absoluto".
El actual número uno del mundo y campeón defensor en el Australian Open, anunció que había recibido una exención médica que le permitía jugar en el primer torneo de Grand Slam de la temporada que comienza el próximo lunes 17 de enero.
