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Fachín Ávila se convirtió en campeón a los 23 años

Cuenta Leonel que fue su técnico, el ex campeón argentino Fernando “Maravilla” Sosa, quien lo bautizo “Fachín”, por eso de que es buen mozo y carismático. Cuenta que, cuando se metió a boxeador, venía de ser jugador de rugby como apertura, con el 10 en la espalda. Lo hizo durante casi siete años y cuando se complicaron las cosas, se fue a un gimnasio de boxeo, “porque siendo chico solía agarrarme a piñas de vez en cuando”, confesó.

Lo cierto es que de la mano de Juan Maldonado empezó a entrenar cerca del puerto de su ciudad natal, Mar del Plata, y llegó a realizar unas 40 peleas como amateur. “Después me hice profesional de la mano de Fernando Sosa y así seguimos hasta ahora, con este título que es muy importante para mí”, aseguró.

El título es de Campeón Juvenil Internacional Plata reconocido por el Consejo Mundial de Boxeo. Fue en Stralsund, Alemania, el sábado 16 de marzo, ante el alemán Max Suske, a quien derribó dos veces en el segundo asalto. “La primera fue caída pero el referí no le contó, pero en la segunda no hubo forma, porque el pibe cayó totalmente nocaut”, describió.

De esa manera logró el título y se abre ahora una puerta muy grande para él. El título Plata del Consejo Mundial le da a quienes lo obtienen un pasaporte al ranking mundial, lo cual obviamente es una gran opción de crecimiento. “Con Carlos "Gato" Olivera, Fernando y Ariel Correa viajamos a Alemania con mentalidad ganadora, la única forma de venirnos con el título era noquear. Y por suerte lo logré”, afirmó.

Ávila, nacido el 27 de diciembre de 2000, tiene ahora un récord de 10 peleas ganadas, con 4 nocauts y 3 derrotas. Su última pelea había sido en el Luna Park, el 15 de diciembre que cuando perdió por puntos con Pablo Corzo, por los títulos sudamericano y Fedelatin WBA de los supermedianos. “No es por nada, pero las cosas no salieron bien y Corzo es bueno y pega duro, así que no hay que objetar nada. Yo para esa pelea ya tenía casi confirmada la de Alemania. Y como perdí, supongo que los promotores pensaron que iba a ser un rival accesible, pero evidentemente se equivocaron”.

“La derrota con Corzo no me desmoralizó, al contrario. La tomé como un gran desafío de que, si quiero andar bien en el boxeo, tengo que superar la adversidad”, explicó. “Así que a la semana me metí con todo en el gimnasio, porque sabíamos con Fernando (Sosa) que si queríamos ganar había que entrenar mucho y viajar con mentalidad ganadora, y así se dio”.

El gimnasio Gladiadores, de las calles Neuquén y Brown, en Mar del Plata, es el escenario de sus sueños. Sosa entrena boxeadores junto a Carlos “Gato” Olivera en el Fernando Sosa Boxing Gym. Ahora se sumó Ariel Correa. “Somos un lindo grupo, en donde también están César Reynoso y Picho Marini, que trabajaron mucho en el sparring. También ayudó mucho todo el equipo de Yamil Peralta. En el Fernando Sosa Boxing Gym se trabaja muy bien y la consigna es salir siempre a ganar, no a solamente a ganar unos pesos, a ir por la gloria”.

Después de todo, Mar del Plata tiene su tradición desde los tiempos de Tito Yanni y Ubaldo Sacco, cuyos hijos, también hicieron ruido. Tito Yanni celebró la pelea más espectacular del Luna Park frente a Horacio Saldaño, mientras que Uby (nacido en Buenos Aires, pero marplatense de alma) fue campeón mundial welter junior.

Por allí también está otro campeón mundial como Luis “El Mosquito” Lazarte, por supuesto y figuras emblemáticas como Miguel Ángel Páez o el “Caníbal” Maldonado. Aunque nacido en Santiago del Estero, Fernando Sosa lleva muchos años en la llamada “Perla del Atlántico”: cuando estaba por combatir por el campeonato mundial con Barry Mc Guigan, Sosa -a quien llaman “Maravilla”- sufrió un desprendimiento de retina y debió colgar los guantes.

“Llegamos de Alemania y ya empecé a entrenar, apenas una semana después. En esto no hay que relajarse, sobre todo porque tenemos firmadas un par de peleas más con los alemanes y seguramente me van a poner rivales duros”, afirma.

“Por ahora estoy haciendo solamente un turno, por la tarde, lo importante es no perder la concentración ni el hambre de victoria”, dice. Gran admirador desde hace año de Saúl “Canelo” Álvarez y un entusiasta de todo lo hecho por “Maravilla” Martínez, estuvo trabajando en el puerto, en una planta pesquera, Yuridia. “El dueño me ayudó mucho, Sebastián De Dominicis me daba permisos cuando necesitaba pelear. Pero mis turnos de trabajo eran complicados, porque muchas veces entraba a trabajar a las tres de la mañana -yo era peón- y salía a las dos de la tarde. Mientras cargaba cajones hacía gimnasia, pero era mucho esfuerzo para mí, teniendo en cuenta todo lo que te exige el boxeo, así que por ahora ya no voy más, pero siento un enorme agradecimiento por Sebastián y todos mis compañeros, que me alentaron siempre”.

“Gracias al apoyo de amigos como Lucas Fiorini y Martín Abonjo, hemos llegado hasta acá y la idea no es solamente mantenerse, que ya es bastante, sino seguir subiendo. No puedo fallarles a mis viejos, Eduardo y María Rosa, que hicieron mucho para que pudiera entrenar sin problemas, ni a mis técnicos ni compañeros de equipo. Este es un hermoso momento, pero ahora hay que ir por más, y para eso estamos. Tuve la oportunidad, la supe aprovechar y ahora seguramente, viene lo mejor”, se ilusiona Fachín..