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Amarga noche de Las Vegas

Cuando todo hubo terminado, quedaron una mezcla de sensaciones en los que seguimos el combate en el estudio de ESPN KNOCK OUT.

Sí, ambos argentinos perdieron. Agustín Gauto no pudo ante el invicto inglés Galai Yafai, quien se impuso por nocaut técnico en el octavo asalto cuando el referí Raúl Caíz Jr le dio el “No va más”.

A su vez, Gustavo Lemos cayó por puntos en fallo unánime ante Richard Hitchins, en una eliminatoria de la división super ligero IBF.

Tim Cheatham le dio 117-11, mientras que Max De Luca y Steve Waisfeld votaron 115-113. En medio de abucheos, le levantaron la mano al muchacho de la casa.

Vimos la pelea junto a tres campeones de la talla de Sergio “Maravilla” Martínez -como siempre, impecable conductor-, Omar “Huracán” Narváez -flamante jefe del equipo técnico de la Selección Nacional- y Chris Namús, nuestra compañera de muchas transmisiones. Los relatos corrieron por cuenta de Alejo Rivera Nuestra tarjeta era amplia para Lemos, con un 118-110.

Agustín Gauto (ahora 21-2, 15 KO) peleó a corazón abierto frente a Yafai (7-0, 5 KO) pero no le alcanzó. De hecho, ya en el primer round pareció que iba a ser una tarea sencilla para el británico medallista de oro en Tokio. No fue tan así.

Con un tremendo coraje, ya pesar de haber recibido golpes durísimos, El Avión Gauto logró “hacerse chiquito”, como le pidió Rodrigo Calabrese, ante un hombre más rápido y alto, de buenos desplazamientos. Es más, logró meter algunos golpes abiertos de derecha y hasta hizo sentir sus golpes ante un Yafai que metió tremendos uppercuts, dañinos y de corto recorrido.

Con un corte en la ceja izquierda, Yafai salió a meter presión. Caíz advirtió a la esquina de Gauto sobre posibles lesiones en los ojos y finalmente, con una tremenda andanada final de Yafai, decidió -con muy buen criterio- detener la ya desigual pelea en el octavo round. El inglés de origen yemenita retuvo su título Internacional mosca de WBC.

Nada que reprocharle a Gauto, al contrario. Demostró su calidad, su capacidad de remontar por momentos la adversidad inicial y su corazón de guerrero.

Lo de “El eléctrico” Lemos estuvo a la altura de las grandes actuaciones de boxeadores argentinos. Primero, porque Hitchins venía invicto en 17 peleas con 7 nocauts, asomando como la futura estrella y precedido de grandes antecedentslaes de calidad pugilística. Segundo, porque el boxeador de Tres Arroyos venía de una larga inactividad. Es que tras vencer por KOT en 5 a Lee Selby en el Luna Park, el 26 de marzo de 2023, no volvió a combatir hasta el 15 de diciembre de 2023.

En lo que fue una fugaz pelea ante Javier Clavero en el Luna Park (KOT 1) “Tito” logró el pasaporte para esta oportunidad. Tercero, porque terminó haciendo todo el gasto del combate. Estuvo en juego para al ganador, una chance como número uno ante el invicto puertorriqueño Subriel Matías, campeón de la IBF.

Con una actitud ganadora desde la primera campanada, Lemos -ahora con 29-1, 19 nocauts, salió a pelearlo de igual a igual a un rival con fama de elusivo. Sin embargo, no solamente no lo dejó trasladarse en el ring, sino que también logró apretarlo contra las sogas, castigando con fuerza a la cabeza y al cuerpo. Conducido por su padre, Pedro Alem, se mantuvo fiel a un libreto sencillo, pero no tan fácil de ejecutar: ejercer presión todo el combate.

Esa pesadilla duró prácticamente toda la noche para el norteamericano, quien metió durísimos contragolpes, es cierto, tanto como que solamente él atravesó momentos difíciles. Fiel a su estilo y convicción, con una gran preparación física y un corazón enorme, el argentino ejerció tremenda presión.

Para nosotros ganó ajustadamente muchos rounds, pero los ganó porque no le permitió a hacer su juego a su rival, por el contrario: fue Lemos quien impuso el territorio y la distancia.

Hitchins terminó padeciendo los últimos asaltos, incluyendo el último, apelando al amarre y al contragolpe desesperado para frenar al argentino.

No está demás anotar que los jurados no son designados por los entes rectores, sino que son locales, sin ninguna relación con la Federación Internacional de Boxeo, que terminará recibiendo quejas sobre oficiales de ring que esa entidad no designó…

Había ganado Lemos para nosotros. Y, aunque perdió, ganó, porque demostró todo lo que es capaz -fue su primera pelea en los Estados Unidos y ya hemos mencionado la larga inactividad- y sin dudas, se ha ganado un espacio. No solamente en el ranking IBF, sino también en el público norteamericano que lo despidió con ovación.

Fue una noche llena de alternativas, con dos boxeadores que lucharon hasta el final, dejándolo todo en el ring. Se gana y se pierde. El tema es como se pierde. De pie como un guerrero Gauto, entero y tirando golpes Lemos. En los dos casos, sin reproche alguno.

Pero nos queda el amargo sabor de sentir que una vez más, los jurados fueron protagonistas, dejando al espectador con una duda que se repite. “Pero entonces vi otra pelea”, habrá dicho más de uno cuando llegó el momento de apagar el televisor.

Si, evidentemente, fue así: pero fueron los jurados los que vieron otra pelea.