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Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo

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Boricuas festejaron con su público (0:55)

Al final del juego con Estados Unidos, los fanáticos pidieron al equipo de Puerto Rico y los jugadores salieron a complacerlos. (0:55)

SAN DIEGO -- Dicen que para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo.

Y Puerto Rico la aplicó a la perfección este viernes por la noche en el Petco Park de San Diego que vivió uno de sus días más emotivos en los últimos tiempos.

La selección boricua de béisbol venció 6-5 a Estados Unidos y amarró su boleto a las semifinales del Clásico Mundial de Beisbol por segunda ocasión consecutiva.

Alargó el invicto a cinco partidos en igual número de presentaciones, con autoridad como ha sido siempre desde que comenzó el torneo actual.

Tal vez la principal diferencia fue que encontró en los estadounidenses tres aliados por los que corre sangre boricua: El abridor Marcus Stroman, el tercera base Nolan Arenado y Michael Givens.

''Los puertorriqueños estamos en todos lados. Eso hay que admitirlo'', dijo con una sonrisa el manager de Puerto Rico, Edwin Rodríguez. ''En un momento dado cuando vino Givens a lanzar pasó por mi cabeza eso mismo: Stroman, Arenado, Givens. Y los tres fueron clave en la victoria de nosotros''.

''Arenado se vio muy bien al bate'', agregó. ''De no ser por la jugada de Carlos Correa en la tercera no sé de qué estaríamos hablando. Stroman... tuvimos un inning fuerte contra él. Y Givens... Pero sí en un momento dado me di cuenta de que los tres tenían descendencia puertorriqueña y consideró que sí, como que uno se disfruta más la victoria de esa forma''.

Seguro que la disfrutó más. Puerto Rico tenía planeado atacar temprano, sin embargo, Carlos Beltrán reconoció que jamás imaginó que podrían anotarle cuatro carreras en la misma entrada inaugural a Stroman, en especial si se considera que los abridores estadounidenses llegaron al partido con 17 innings y dos tercios sin permitir anotaciones.

Estados Unidos se acercó en la apertura de la sexta entrada 4-3, pero en el cierre del mismo capítulo Arenado, con todos y sus cuatro Guantes de Oro, cometió un error con dos outs que impulsó a Puerto Rico a recuperar su ventaja con dos carreras más para el 6-3, que parecía definitivo ya desde entonces.

''Honestamente, estamos contentos por el trabajo que hemos hecho todos como equipo'', dijo el veterano Beltrán. ''Creo que los primeros días en Arizona nos dieron oportunidad de conocernos como equipo y enfocarnos en lo que está enfrente de nuestro jersey y no por detrás''.

''Eso fue clave y creo que los muchachos se están divirtiendo'', agregó. ''Esta es una victoria grandiosa para nuestro país. Sé que la están pasando bien y que están orgullosos de nosotros. Esperemos en Dios finalizar esta misión''.

Givens entró en relevo y sólo pudo sacar un out antes de permitir otras dos carreras para los boricuas. Golpeó a Javier Báez, quien llegó a segunda base con robo. Después lanzó tres bolas consecutivas a Eddie Rosario y salió del partido en un raro cambio del manager de Estados Unidos, Jim Leyland.

Ambos, Báez y Rosario, se lanzaron en doble robo exitoso a tercera y segunda. Y sentenciaron la pizarra puertorriqueña en la anotación por el error de Arenado.

''Hemos tratado de mantener el juego que nos ha traído hasta aquí'', dijo Rodríguez. ''Hemos sido agresivos en las bases y en el bat desde el principio. Fuimos bastante pacientes en la caja de bateo. Esperamos por la pitcheada correcta y después fuimos agresivos hasta en las bases''.

Puerto Rico ya tiene su boleto a la ronda de Dodger Stadium, donde enfrentará su primer partido contra Holanda, a la búsqueda de lo que nunca han escondido, ganar el campeonato que perdieron en la final del 2013.

''Para mi es algo realmente especial'', dijo Carlos Correa. ''Nada se compara a este momento; jugar por mi país, ser capaz de representar a Puerto Rico y ser capaz de traer júbilo y felicidad a la gente en casa que ahora mismo está pasando por momentos complicados''.

Correa sigue prendido al bate y en su nueva tercera base. Conectó dos hits en tres turnos, produjo carrera y a la defensa detuvo una línea de Arenado que traía etiqueta de extrabase.

''Para mi, esto es lo mejor que me ha pasado en mi carrera hasta el momento'', afirmó Correa, de 22 años.

Y seguro que Stroman, Arenado y Givens, los tres con raíces boricuas, también se acordarán por buen tiempo de la noche que vivieron este viernes frente a 32,463 personas con boleto pagado, incluida una buena cantidad de puertorriqueños.