<
>

Se cumplen cinco meses de la triste visita de Las Palmas al Camp Nou

play
¿Podrá Paco Jémez romper su sequía ante el Barcelona? (0:59)

El técnico de Las Palmas buscará este jueves conseguir su primera victoria ante los Blaugranas (récord de 0-8 como entrenador). (0:59)

BARCELONA -- El jueves 1 de marzo se cumplen cinco meses del partido de la jornada 7 entre el Barcelona y Las Palmas de la primera vuelta de LaLiga, que devuelve al escenario la tarde más triste que se recuerda en muchos años en el Camp Nou: la que se jugó un partido a puerta cerrada.

Aquel 1 de octubre Cataluña celebró (si puede llamarse así) un referéndum para decidir un futuro independiente. El gobierno español lo consideró ilegal y la jornada degeneró en unas imágenes dantescas, con agresiones policiales que dieron la vuelta al mundo y de las que el Barça no pudo permanecer al margen.

Existieron presiones, muchas, para que la directiva de Josep María Bartomeu suspendiera el partido en señal de protesta por lo que sucedía en las calles, y el presidente, en primera persona, valoró dicha opción con sus más estrechos colaboradores. Javier Tebas, presidente de LaLiga, no se negó a tal opción al ser consultado con la excusa de no poderse asegurar la seguridad alrededor del encuentro pero solicitó un informe de la policía autonómica.

Los Mossos, sin embargo, no respondieron a tal solicitud y el Barcelona se enfrentó, de golpe, al riesgo de ser considerado perdedor del partido y a una sanción de hasta seis puntos. En el vestuario, entre la plantilla, las opiniones eran encontradas, con Piqué al frente de los jugadores dispuestos a correr ese riesgo, entendiendo que los sucesos en las calles no podían dejar al margen al equipo, al club deportivo más representativo de Cataluña.

Sin embargo la posición del central catalán fue apoyada de forma minoritaria por sus compañeros, la mayoría de los cuales, con el soporte del entrenador Ernesto Valverde, convinieron en la necesidad de jugar. Y Bartomeu, entendiendo la postura de los profesionales pero sin olvidar esos sentimientos encontrados ante los que se enfrentaban todos conociendo lo que ocurría, solventó jugar.

Solventó que se jugaría el partido pero que se celebraría (si puede decirse así) a puerta cerrada, sin público, en señal de protesta y por evitar posibles disturbios. El Barça, que ganó por 3-0, saltó al césped con la camiseta de las cuatro barras y a Bartomeu se le recriminó la decisión. Aún hoy, de hecho, sigue siendo señalado por aquello.

El mundo entero pudo ver una imagen desconocida del Camp Nou en un día de partido. Cinco meses después vuelven a cruzarse Barcelona y Las Palmas. Y Cataluña sigue envuelta en la misma situación política.