Carlos Moyá se sintió como en su casa

El español venció al argentino Guillermo Coria por 6-3, 4-6 y 6-4 y así obtuvo el decimosegundo título y primero en lo que va del año

-Por SEBASTIÁN CONTURSI

CAMPEÓN
El español Carlos Moyá con la Copa AT&T ganada en Buenos Aires
(Reuters)
BUENOS AIRES -- La Copa AT&T ya tiene un nuevo campeón. O, en realidad, uno no tan nuevo, fue justamente en esta ciudad donde el español Carlos Moyá había ganado aquí su primer título de ATP, en 1995.

Esta vez, venció al argentino Guillermo Coria por 6-3, 4-6 y 6-4 y así obtuvo el decimosegundo título y primero en lo que va del año, además de llevarse un cheque por 47 mil dólares.

Evidentemente, era una parada muy difícil para Coria. Porque Moyá está atravesando un excelente momento. Por algo es el número 4 del mundo. Y esta semana lo ratificó, siendo el jugador más sólido del torneo.

Por momentos, Moyá hizo pesar su enorme jerarquía sobre un Coria que recién está entrando en ritmo de competencia, tras la suspensión que lo alejara de las canchas durante ocho meses, entre agosto de 2001 y marzo de 2002.

Arrancó mal Coria. Y, se sabe, ante este tipo de rivales esto es casi suicida. En menos de 10 minutos Moyá ya se había puesto 3-0. El dominio fue tan grande que daba la impresión era que no existían equivalencias.

Algunos pensaron en los nervios. Otros en las famosas ampollas en los pies, que lo han tenido a maltraer durante esta semana. Pero lo cierto es que en esos tres primeros juegos el español no tuvo una sola fisura.

Cuando llegó a su asiento, Coria tiró la raqueta con mucha bronca. Y ésa fue una clara señal de que su orgullo estaba herido. Era hora de reaccionar. Y lo hizo, con más garra que buen juego.

Ya mucho más suelto, fue metiendo mucho más el primer saque, y con la derecha profunda mantuvo a Moyá dos metros detrás de la línea de fondo. Así llegó a quebrar el servicio del español en el séptimo juego y se puso 4-3, con la posibilidad - hasta ese momento impensada - de igualar el tanteador.

Pero Moyá reaccionó en el juego siguiente. Y ganó los puntos decisivos, presionando para provocar el error de Coria, que lo peleó hasta el final, pero se le escapó. Y ahí quedó firmada su sentencia. Moyá mantuvo su servicio y se llevó el primer parcial en 31 minutos.

Coria empezó conservando su saque en el primer juego del segundo set. Pero a partir de ahí pareció que la historia se repetiría. Porque "se fue mentalmente" del partido en los tres juegos siguientes y otra vez permitió que Moyá lo vapuleara, poniéndose 3-1.

Pero el español se volvió muy errático a partir de ahí (Coria buscaba permanentemente su revés, y lograba hacerlo fallar) y este "respiro" agrandó al local, que se quedó con los tres juegos siguientes. Obviamente, éste fue un pasaje clave, porque por primera vez en el partido Coria se tuvo el dominio mental de la situación.

Para completar su estupenda reacción, el "Mago" cerró el set (duró 33 minutos) quebrando el servicio del español. Si uno se guía por el tanteador, el set final comenzó siendo parejo, hasta el 2-2. Sin embargo, la diferencia a favor de Moyá radicaba en la forma en que mantenía su servicio. Mientras el español lo ganaba con cierta facilidad, al argentino se le hacía muy cuesta arriba (en el primer juego tuvo que levantar tres puntos de quiebre, y en el tercero lo definió recién en la séptima ventaja).

Aunque terminaba ganando con lo justo, seguramente esto fue desmoronando moralmente a Coria. Y el resultado fue el quiebre que logró Moyá en el quinto juego.

Para colmo, en el siguiente, al argentino se le escapó una buena chance, cuando desperdició un punto de quiebre, estando 30-40. Con Moyá 4-2 el panorama no era mejor para Coria. Pero, entre su enorme capacidad de guerrear y el apoyo incondicional de los 6 mil espectadores, pudo mantener el suspenso hasta el final.

Pero no fue suficiente. Porque en ese último tramo del partido Moyá comenzó a sacar muy bien y a fallar poco, con golpes muy sólidos desde cualquier lugar de la cancha.

Y así se llevó el partido, como un grande, con dos derechas impresionantes, un toque exquisito en la red y un ace. Por si algo le faltaba, el trofeo le fue entregado por Gabriela Sabatini.

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martes, 09 de enero
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