El egipcio Mohamed Salah, gran figura de Liverpool, debió dejar el campo de juego en la final de la UEFA Champions League ante Real Madrid como consecuencia de una lesión en uno de sus hombros, que se produjo cuando se cayó en la lucha por la pelota con el defensor merengue Sergio Ramos y que luego se sabría que es "seria".
Menos de 30 minutos habían transcurrido del comienzo de la gran final cuando en la disputa por la pelota en un ataque del conjunto inglés, Salah y Ramos se enredaron los brazos, el egipcio cayó mal y terminó lastimado. En la conferencia de prensa posterior al partido, el entrenador de los Reds, el alemán Jurgen Klopp, confirmó que el futbolista fue derivado a un hospital, donde diagnosticaron que se trata de una dolencia grave.
"Es una lesión seria, verdaderamente seria. Él está en el hospital para que le realicen una radiografía. No sé si es el hombro o la clavícula. No luce nada bien", reveló.
Salah intentó continuar jugando, pero minutos después se tiró al piso con lágrimas en los ojos. Era el final de su participación en el encuentro cumbre.
Se retiró entre lágrimas del partido más importante de su carrera, con el miedo de poder perderse el Mundial de Rusia y dejó su sitio a Adam Lallana.
