El Comité Ejecutivo puso punto final al ciclo del Piojo luego de la peor eliminatoria moderna, marcada por tropiezos, tensión interna y cero victorias ante rivales directos
La historia de Miguel Piojo Herrera con la Selección de Costa Rica terminó este jueves, apenas un día después de que el país confirmara su ausencia en el Mundial 2026.
Lo que se gestó durante semanas entre tensión, dudas y reuniones silenciosas terminó con un cierre inevitable: el técnico mexicano ya no seguirá al mando del equipo nacional.
Según pudo confirmar este medio, el Comité Ejecutivo definió la salida del entrenador tras una extensa sesión híbrida —virtual y presencial— en el Proyecto Gol, donde se puso sobre la mesa un argumento que nadie defendió a fondo: el fracaso fue absoluto.
El finiquito económico, cuyos términos quedaron aprobados la tarde de este jueves, será el último trámite antes de que Herrera abandone oficialmente el cargo.
Tres fuentes a ESPN coincidieron en que ya está la firma para cerrar un ciclo que se desgastó desde mucho antes del último silbatazo ante Honduras.
La eliminatoria terminó de desnudar lo que ya parecía evidente: el equipo nunca hizo click, nunca encontró fútbol, y nunca dio señales de crecimiento.
La Selección Nacional se desplomó partido a partido, incluso frente a rivales que en el papel parecían accesibles.
Costa Rica cerró la fase como un equipo sin identidad, sin ideas y sin resultados, sumando un 38% de rendimiento en la Eliminatoria.
Por primera vez desde 2010, el país quedó fuera de toda posibilidad mundialista sin ni siquiera alcanzar el repechaje.
La salida de Herrera no sorprende a nadie dentro del entorno federativo.
Desde septiembre había voces dentro del propio Comité Ejecutivo que dudaban de su continuidad.
La relación nunca terminó de cuajar y el desgaste fue evidente: declaraciones tensas con la prensa, decisiones tácticas cuestionadas, una convocatoria inestable y un discurso que no encontró eco en los jugadores ni en la afición.
El martes, tras el 0-0 ante Honduras que selló el fracaso, Herrera fue claro:
“Me sentaré con el presidente para arreglar la situación”. La frase fue interpretada como una despedida anticipada, y este jueves la Federación terminó confirmando lo que ya era inevitable.
Costa Rica queda ahora ante un panorama complejo: sin Mundial, sin técnico, sin rumbo definido y con una afición profundamente desencantada.
El nuevo proceso iniciará con la obligación de reconstruir desde cero: proyecto deportivo, credibilidad, estructura táctica y conexión emocional con la gente.
"La continuidad de Igncio Hierro estará en análisis hasta el próximo miércoles, ese día se tomarán decisiones muy importantes para el fútbol tico", finalizó Leo Vargas, miembro del Comité Ejecutivo.
