El delantero mexicano cumple su primer aniversario en Italia con un balance de 30 partidos, 7 goles y 4 asistencias, con una lesión que condiciona su futuro
Santiago Gimenez llegó al AC Milan a inicios de febrero de 2025 con el cartel de goleador en Europa, respaldado por su exitoso paso por Feyenoord, así como la expectativa inmediata de responder en un club sin paciencia. Su primer año en Italia se dividió en etapas bien definidas: un aterrizaje exigente, una adaptación marcada por minutos intermitentes, una racha de goles que justificó la apuesta y una lesión que cortó su continuidad.
En ese trayecto, el delantero mexicano cerró su primer año calendario con el AC Milan con 30 partidos disputados y 1,664 minutos en cancha en todas las competencias, cifras que dimensionan su participación, pero que no alcanzan para explicar por completo una temporada condicionada por distintos contextos, ajustes constantes y una interrupción que frenó su progresión en un momento crucial del presente curso.
🇮🇹 El aterrizaje de Santiago Gimenez en la Serie A
Más allá de un impacto inmediato, sus primeras semanas transcurrieron entre apariciones como suplente y titularidades intermitentes, mientras el cuerpo técnico lo integraba a un sistema que exige disciplina táctica y lectura constante de los tiempos, dentro de un futbol más demandante que el de la liga de los Países Bajos.
⚽ Debut y primer impacto con el AC Milan
El debut oficial de Santiago Gimenez con AC Milan llegó el 5 de febrero de 2025, en los cuartos de final de la Coppa Italia ante la Roma, ingresando como cambio. En ese partido, participó directamente en la victoria 3-1 con una asistencia para el tercer gol, ayudando a que el equipo se clasificara a semifinales.
Conforme avanzaron las semanas, Santiago Gimenez no solo ganó minutos en el campo, sino que los convirtió en impacto directo para el AC Milan. En sus primeras apariciones dentro de la Serie A 2024-25 necesitó apenas 120 minutos para marcar sus primeros goles con la camiseta rossonera, un registro que llegó tanto saliendo desde el banquillo como en el once inicial y que lo colocó rápidamente en la conversación por un lugar en el ataque.
📉 El cierre de la temporada 2024-25
A pesar de ese inicio prometedor, el cierre del curso 2024-25 reflejó con mayor claridad los límites de su primer semestre en Italia. Su producción ofensiva perdió regularidad conforme avanzó el calendario, influida tanto por la rotación constante como por un contexto colectivo que no siempre le favoreció. El mexicano terminó la campaña con seis goles y tres asistencias en todas las competiciones, cifras que, sin ser menores para un refuerzo de invierno, quedaron lejos de sostener el ritmo inicial y dejaron la sensación de un impacto intermitente más que continuo.
El arranque de la temporada 2025-26 encontró a Santiago Gimenez en un contexto distinto. Con el equipo ya estructurado desde la pretemporada y una competencia más definida en el frente de ataque, su participación fue más irregular y su producción ofensiva perdió peso específico antes de su inactividad, con apenas un gol y una asistencia antes del parón obligado.
🏥 La lesión ante Atalanta que frenó su ritmo
Este proceso se interrumpió de forma abrupta el 28 de octubre de 2025, cuando una lesión en el tobillo lo obligó a abandonar un partido de Serie A ante el Atalanta. La baja no solo lo marginó de compromisos clave del calendario, sino que frenó cualquier intento de recuperar ritmo y continuidad en un momento delicado del curso.
🇩🇪 La llegada de Niclas Füllkrug y el nuevo escenario
La ausencia tuvo además un efecto colateral directo. En enero de 2026, el AC Milan reforzó el ataque con la llegada de Niclas Füllkrug, un movimiento pensado para cubrir la vacante inmediata, pero que también reconfiguró el escenario competitivo. La incorporación del delantero alemán elevó la exigencia en una posición que ya no está garantizada y convirtió el regreso de Gimenez en un proceso doblemente complejo.
El mexicano enfrenta ahora un escenario distinto al que encontró en febrero de 2025. La competencia en ataque se intensificó, las oportunidades dejaron de estar aseguradas y el margen de error es menor tras un primer año de siete goles y cuatro asistencias oficiales. Su futuro en San Siro dependerá de su capacidad para recuperar ritmo tras la lesión, sostener regularidad y responder en un contexto que ya no espera.
