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La Liga imposible

EFE

BUENOS AIRES -- Es altamente improbable, por no decir imposible, que el FC Barcelona gane la Liga 2013-14. Mérito del propio club, que no necesita de ninguna "mano negra" cada vez que intenta inmolarse. Ha bastado algún que otro egoísmo, una gestión de gobierno denunciable y una campaña de descrédito apoyada en la nostalgia. Es cierto que el equipo azulgrana, pese a las calamidades vividas en este curso, opta aún a ganar el título, pero no hay nadie que pueda alcanzar una meta cuando no cree realmente en ello. El Barça, como su expresidente Sandro Rosell, hace un tiempo que ha dimitido.

Por un lado, el Barça, aún con un entrenador en el cargo (Gerardo Martino), filtra la información que se reúne con otro (Luis Enrique, DT de Celta de Vigo, con contrato en vigor) para negociar de forma casi abierta al público su arribo y la planificación de la próxima temporada. Por otra parte, la relación de Gerardo Martino con algunos jugadores no es todo lo buena que debiera ser para asaltar una Liga que en condiciones de mínima estabilidad podría hasta ser accesible. El extraordinario mérito deportivo acumulado por Atlético y Real Madrid para consagrarse --por algo también buscarán la Copa de Europa el próximo 24 de mayo--, hace el resto.

Algunas voces en Catalunya cuentan que Martino no volvió a ser el mismo tras la muerte de Jorge, su padre, el 17 de septiembre de 2013 en Rosario. Un tiempo después, desde el vestuario se filtró el 26 de noviembre de 2013, día del partido vs Ajax por la UEFA Champions League (derrota 2-1 en Amsterdam), que 'Tata' le había tirado la bronca al plantel en el descanso. El técnico minimizó la repercusión del episodio. Trascendió que su reclamo fue "no podemos dar esta imagen, menos aún en un partido de Champions; no se puede salir a la cancha tan relajados". Relajación. Ese concepto.

A Martino no sólo le crecían los enanos en la prensa local cuya crítica feroz iba de la mano de la añoranza a Pep Guardiola y al gobierno anterior, sino que a la vez veía que las cuestiones de vestuario carecían de privacidad por el egoísmo de algún referente que no digiere perder protagonismo por más que su nivel actual lo justifica.

El 16 de diciembre, Martino dio un indicio en rueda de prensa. "Acá nadie es imprescindible, ni siquiera el entrenador", dijo. La frase desnudaba su sensación de soledad y un descontento que ha crecido al mismo tiempo que el entrenador nunca se aisló de las valoraciones, conspiraciones y reclamos mediáticos. Pero aún sin tragar asuntos como que no le permitieran trabajar con tranquilidad con su cuerpo técnico, y fiscalizara su trabajo a través de un staff multitudinario heredado de la Liga anterior, se mantuvo como hombre de club. Como lo ha hecho desde que llegó, pese a que Sandro Rosell, su valedor, abandonó la presidencia el 23 de enero de 2014 y le dejó expuesto.

Diez días después de que el Barça eliminara de la Copa del Rey a la Real Sociedad en semifinales, 'Tata' protagonizó un altercado con el segundo entrenador del equipo vasco, Txema Lumbreras, quien provocó su reacción y posterior expulsión. "¡La concha de tu madre!, ¡sos un pelotudo!, ¡estoy hablando con el cuarto árbitro, no con vos!", le espetó a Lumbreras durante el partido de Liga en Anoeta (22 de febrero, derrota 3-1). Este hombre ya le había buscado las cosquillas durante el partido de vuelta de la Copa (12 de febrero, 1-1). Otro síntoma.

Curiosamente, las críticas se intensifican a medida que el Barça se acerca a la definición de los títulos en juego, con opciones en todos los frentes. Se cuestionan ya no sólo decisiones de Martino, sino la manera de organizar el calentamiento del grupo previa a los partidos y la labor de Elvio Paolorroso en el apartado físico. Los sucesos se dan de la misma forma que en el Real Madrid, cuando Jose Mourinho empezó a morir al quitarle la titularidad a Iker Casillas por ventilar los trapos sucios. Sin embargo, el DT argentino del Barça, a diferencia del luso, no ha querido enfrentarse. Después de mostrarse suspicaz y repartir ironía hace meses por el hecho de no ser catalán ni holandés, evitó profundizar.

El 9 de abril el FC Barcelona queda fuera de la UEFA Champions League al ser eliminado por el Atlético de Madrid en cuartos de final. En el partido de vuelta (derrota 1-0) Martino sustituye a Iniesta, pero más allá de una modesta apreciación, el jugador no le da de comer a los buitres. Tiene un comportamiento ejemplar, más generoso que el de algún compañero. Martino encaja las críticas y, lejos de crecerse, se autoflagela en público cuando le solicitan que evalúe su gestión. Innecesario, pero opta por el sincericidio hasta las últimas consecuencias.

El 20 de abril, por la 34ª jornada de Liga, con el Athletic Club de Bilbao ganando (0-1) en el Camp Nou, Martino quita a Xavi y coloca a Cesc Fàbregas a los 69'. El Barça empata a los 71', remonta y vence, pero Xavi se encarga de colocar el foco en otro sitio. Un reclamo suyo provoca la reacción del 'Tata' en el banco de suplentes, a quien las cámaras captan disgustado frente al '6'. La falta de respeto del jugador, un referente, estimula a algunos compañeros. Incluso el canterano Cristian Tello se anima a recriminarle a Martino el 3 de mayo vs Getafe, que el entrenador lo mande a la cancha (con 2-1 en el marcador) en el minuto 90 para reemplazar a Pedro. Getafe empata en el último instante del añadido y la actitud de Tello en esa jugada decisiva clama al cielo. En la rueda de prensa posterior al partido, Martino insiste en asumir toda la responsabilidad y exculpa a sus jugadores. Afirma "no he estado a la altura y no es necesario que pida una segunda oportunidad". Demasiada bondad a la hora del divorcio. De tan correcto, más que por bueno pasa por buenud...

Lo que viene es Luis Enrique, quien negocia con el FC Barcelona pese tener contrato en vigor con el Celta de Vigo, y que aún restan dos jornadas para el final de la Liga. Ha sido un grandísimo jugador y mantiene su carácter explosivo. También una tirria superlativa a la prensa que no le es afín. Con Juan Román Riquelme no mezcló bien en el vestuario del FC Barcelona en 2002-03. Y le desagradó la conducta de otro jugador argentino de la época. En la Roma dirigió a los argentinos Erik Lamela, Gabriel Heinze, Fernando Gago y Pablo Daniel Osvaldo. Este martes, en la emisora catalana RAC1, un periodista que le conoce bien afirmó que "no va a tener problemas para prescindir de Lionel Messi si cree que debe hacerlo".

La campaña de Luis Enrique en la Roma no resultó de acuerdo a las expectativas. El equipo romano acabó 7º con 56 puntos y diferencia de gol de +6 en 38 jornadas. Quedó a 28 puntos del campeón, la Juventus (84). Su temporada en el Celta es más que aceptable en 2013-14 (9º, con 46 puntos). Carles Rexach, ídolo en su tiempo, exentrenador y actual asesor deportivo de la directiva, asegura que "Luis Enrique tiene mucha personalidad y eso es positivo, pero los prontos que tiene, si bien son buenos para el Barça B, para arriba son peligrosos. Debe controlarlos".

A Martino lo han encerrado en un cajón sin prestar atención a que aún respira. Lo mismo que ocurre con ésta Liga imposible. Mientras flotan en el aire las palabras de Pep Guardiola el 18 de marzo de 2014: "cuando tienes muchas estrellas en la alineación la diversidad puede ser destructiva; yo me fui del Barcelona porque ya no podía motivar a los jugadores", los hinchas esperan la llegada de Luis Enrique como la mano dura que tanto gusta. La que a Pep se le gastó. Y la que el 'Tata' no tiene, o no ha querido mostrar.