Tormenta en el desierto

Los Diamondbacks se desquitaron en casa y propinaron a los Yankees una senda paliza para nivelar la Serie Mundial

DOMINANTE OTRA VEZ
Randy Johnson amarró a los Yankees otra vez
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PHOENIX - Los Diamondbacks de Arizona, en una de las mayores palizas de la historia de la Serie Mundial de las Grandes Ligas del Beisbol aplastaron esta noche por 15-2 a los Yankees de Nueva York, empataron 3-3 la ronda y forzaron a jugar el séptimo partido que consagrará este domingo al campeón de la temporada 2001.

La novena de Arizona demostró poderío en todas sus líneas y una abrumadora superioridad ofensiva y defensiva sobre sus rivales. Los Yankees están al borde de perder un reinado de tres años consecutivos como monarcas de las Grandes Ligas.

El veterano y larguilucho Randy Johnson fue el amo en la loma durante los siete innings, ponchó a siete y en el plato demostró también efectividad con dos anotaciones. En la octava entrada fue reemplazado por Bobby Witt.

El prometido duelo en el montículo entre Johnson y Andy Pettite se diluyó en los primeros episodios antes la mala fortuna del serpentinero de los Yankees que a la mitad de la tercera entrada fue sustituido por el relevista Jay Witasick.

La victoria local fue pavimentada temprano por el efectivo madero del jardinero dominicano Danny Bautista, que con un sensillo abrió paso a la anotación a Tony Womack y ayudó en las otras entradas para nuevas marcaciones en la pizarra.

En el partido decisivo, el duelo en el montículo será protagonizado por los dos mejores serpentineros de la temporada de agoniza, Roger Clemens por los Yankees y Curt Schilling por los Diamondbacks.

Los Yankees llegaron al desierto de Arizona después de conseguir una milagrosa recuperación en su estadio de Nueva York para revertir el 0-2 y dejar el jueves la Serie Mundial en 3-0 con una angustiante victoria de 3-2 en el quinto partido.

Los hombres de Bob Brenly demostraron esta noche que el milagro de Nueva York sólo fue eso. La máquina demoledora comenzó a aplastar a los Yankees a partir de la primera entrada por la efectividad en el plato y la mala noche de Pettite.

Ya en el segundo inning la diferencia fue de 4-0 con una seguidilla de sencillos que empujaron a sucesivas anotaciones que obligaron a Joe Torre a sustituír al abridor Pettite por Witasick. El remedio resultó peor que el mal. El relevista fue barrido por la efectividad de los bates de Arizona que dejaron en 12-0 la pizarra al final de ese interminable episodio.

La orden de Brenly fue cumplida a rajatabla. La palabra de mando fue "anticipación". Los Yankees no encontraban ningún resquicio para la réplica.

En la cuarta entrada el libreto continuó el mismo. Los campeones no pudieron disminuír la efectividad de los bates de Arizona pese al cambio de Witasick por Randy Coate. El marcador como pesadilla para Torre fue aumentando hasta un abrumador 15-0 al final del episodio.

Hasta el quinto inning los bates de Diamondbacks habían acumulado 19 hits.

Los Yankees no conocieron el descuento hasta la la sexta entrada cuando dos sencillos del boricua Bernie Williams y el venezolano Luís Sojo impulsaron a la anotación a Shane Spencer y el catcher relevista Todd Green.

Ante la necesidad de preservar a las figuras en el diamante, Torre y Brenly introdujeron cambios en su jardín y el territorio interno para la entrada de los peloteros de refresco.

Una multitud enloquecida de más de 50.000 espectadores agitó durante las nueve entradas los pañuelos blancos para alentar a su equipo que llega por primera vez a la frontera del título a cuatro años de su incursión en las Grandes Ligas del Beisbol de Estados Unidos.

Los Yankees, que disputan por cuarta vez consecutiva la Serie Mundial, están al borde de perder el cetro

-DPA

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domingo, 04 de noviembre
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