Sam Darnold es la prueba fehaciente de que, a veces, lo bueno se hace esperar.
SAN FRANCISCO -- El desarrollo de los jugadores no es lineal.
Mientras algunos florecen de inmediato, otros lo hacen más tarde, aunque este último concepto parezca inaceptable para una sociedad de gratificación instantánea.
Sin embargo, Sam Darnold es la prueba fehaciente de que, a veces, lo bueno se hace esperar.
Darnold es una de las mejores historias de redención en la historia de la NFL, y ahora está en la antesala de un potencial e improbable Super Bowl.
En la Universidad del Sur de California, Darnold exhibió todo su talento. Con un brazo de élite, gran movilidad, tuvo un récord de 20-4 en dos temporadas y pasó para 57 touchdowns y 22 intercepciones.
Pero más que su producción en sí, los cazatalentos estaban ilusionados por su proyección.
Después de todo, cuando los New York Jets lo eligieron con la tercera selección general en el draft del 2018, Darnold tenía apenas 20 años; el cielo parecía ser el límite para el talentoso mariscal.
No obstante, la NFL volvió a hacer realidad el concepto de “Dime con quién andas, y te diré quién eres”.
Para todo novato, es esencial tener un núcleo estable a su alrededor, un coordinador ofensivo que te proteja de tus deficiencias durante tu transición al profesionalismo, y confianza ciega por parte de la franquicia.
Nada de eso sucedió con los Jets, y después de un gran inicio, la confianza se derrumbó.
Todavía recuerdo haber narrado ese primer partido de Darnold, quien se convirtió en el mariscal más joven en ser titular en la jornada inaugural desde 1970, en Monday Night Football para ESPN Deportes Radio; lució bien y guió a los Jets a un triunfo ante los Lions.
A medida que avanzó el tiempo, las pérdidas empezaron a acumularse y la confianza empezó a bajar. Tal es así, que durante una contundente derrota por 33 a 0 ante los New England Patriots en 2019, los micrófonos tomaron a Darnold diciéndoles a sus entrenadores que “estaba viendo fantasmas”.
Esa declaración todavía lo persigue al día de hoy, y empezó a marcar el principio del fin de su etapa con los Jets.
De allí, pasó a los Carolina Panthers, donde no le fue mucho mejor, y luego llegó a los San Francisco 49ers para ser el reserva de Brock Purdy.
Su libro parecía ya estar escrito, al menos en los ojos de los demás. Sus críticos ya lo catalogaban como “bust”, después de pasar por tres equipos en cinco años, y le dieron la espalda.
Hasta que llamaron los Minnesota Vikings, que confiaron en él, y tras la lesión de J.J. McCarthy en la pretemporada, le dieron las riendas de su equipo a Darnold.
El mariscal les retribuyó con una campaña formidable, y guió a los Vikings a 14 victorias de temporada de regular.
En ESPN NFL analizan el factor de Sam Darnold con Seattle derrotando a los Rams y llevando a su equipo al Super Bowl.
El problema es que la última imagen es la que se queda con nosotros, y Darnold rindió realmente mal ante los Detroit Lions en la última jornada con el primer sembrado el juego, y luego en playoffs ante Los Angeles Rams, que lo capturaron en nueve ocasiones, y lo limitaron a 82 yardas por aire.
Lo malo vende más que lo bueno, y si bien hasta puedo racionalizar la decisión de los Vikings, que en retrospectiva estaban equivocados, me cuesta comprender a equipos como Las Vegas Raiders, por ejemplo, que optaron por Geno Smith en lugar de Darnold.
Los Seahawks saben lo difícil que es ganar en esta liga, e hicieron oídos sordos a las críticas de los pasionales fanáticos.
Firmaron a Darnold a un contrato de tres temporadas y 100 millones de dólares, que hoy parece extremadamente barato, si comparamos el dinero con la producción y el mercado.
Darnold se convirtió en el primer mariscal de la historia en guiar a dos equipos diferentes a 14 victorias de temporada regular en años consecutivos, pero ni aún así terminó de convencer a sus críticos.
Porque los Rams seguían siendo una piedra en su zapato, y había lanzado seis intercepciones en los primeros dos encuentros ante ellos.
En otras palabras, la capacidad de Darnold de mostrar su mejor versión en partidos importantes todavía estaba en duda.
Sus compañeros nunca dudaron de él, y ninguno fue más vocal que Ernest Jones, después de que lanzara cuatro intercepciones ante los Rams.
“Sam ha estado jugando en un nivel increíble”, sentenció Jones en su momento. “Es increíble que intenten definirlo por este partido. Él nos ha salvado incontables veces, es nuestro mariscal, y si piensan lo contrario, francamente, se pueden ir a “$#%$”.
Darnold respondió con creces, hace tres partidos no comete pérdidas, y acaba de tener uno de los mejores partidos de su carrera ante su némesis en el Campeonato de la NFC, en el cual pasó para 346 yardas y tres touchdowns, en un encuentro en el cual su fenomenal defensiva no estuvo en su mejor tarde noche.
Y lo hizo con una lesión en el oblicuo, que le impidió practicar de su forma habitual, dado que tuvo menos repeticiones.
¿Acaso ahora Darnold terminó de silenciar a sus críticos?
De ninguna manera, porque ahora ellos cuestionan su capacidad de replicarlo en el Super Bowl, y la realidad es que nunca estarán conformes con tal de probar que ellos estaban en lo cierto en su evaluación.
Mientras tanto, a Darnold poco parece importarle.
“Sinceramente no me importa”, confesó Darnold. “Me importa venir a trabajar todos los días con mis compañeros. Logramos algo importante, pero todavía falta un paso más”.
La clase de mariscales en el Draft del 2018 fue formidable. De hecho, cinco quarterbacks fueron elegidos en la primera ronda: Baker Mayfield, Darnold, Josh Allen, Josh Rosen y Lamar Jackson.
De todos ellos, Darnold será el primero en jugar un Super Bowl.
Señal de que el fútbol americano sigue siendo un deporte de equipo, y un recordatorio de que nadie debe ser juzgado por sus momentos más bajos.
Sam Darnold es una increíble historia de redención, porque nunca escuchó a los que dijeron que no podía, y nunca dejó de confiar en sí mismo.
“Sam nunca está muy arriba, ni muy abajo”, expresó Grey Zabel. “Para mí, un liniero ofensivo novato que cometió algunos errores, fue una increíble enseñanza. Es un líder fantástico, y siempre nos transmite tranquilidad”.
De potencial “bust” a mariscal franquicia, aunque pensándolo bien cuando estuvo bien acompañado, siempre rindió bien.
Como dije antes, a veces lo bueno, se hace esperar.
