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Kempes y el gol que despertó la pasión Canalla: el 1-0 de Rosario Central a Newell's que marcó una época

El 11 de abril de 1975, el "Matador" le dio la victoria a Central ante La Lepra en un muy recordado clásico rosarino y el pasaje a semis de la Libertadores Prensa Rosario Central

La noche del 11 de abril de 1975 se tornó eterna en Arroyito, donde los latidos del pueblo canalla vibraban al unísono. Un centro preciso de Roberto Cecilio Cabral, como un suspiro al viento, encontró a Mario Alberto Kempes, quien, con su sello inconfundible, marcó el gol que quedaría grabado en la memoria de los hinchas de Rosario Central.

Era más que un tanto: era la llave que abría las puertas a las semifinales de la CONMEBOL Libertadores y ante su eterno rival Newell´s Old Boys.

El escenario fue el Estadio Gigante de Arroyito, donde la hinchada de Central vivió una jornada de pura pasión y emoción. El gol que le dio la victoria al equipo auriazul fue nada menos que de Kempes, quien con su característico olfato goleador, marcó el único tanto del encuentro y selló la clasificación de su equipo a las semifinales de la CONMEBOL Libertadores 1975.

Los dos equipos llegaron a esa instancia tras quedar como punteros del Grupo 1 con ocho unidades, dejando afuera de la competencia a los dos clubes más grandes de Paraguay: Cerro Porteño y Olimpia.

Rosario Central formó con Carlos Biasutto; Jorge José González-, Mario Killer, José Pascuttini, Daniel Killer; Eduardo Solari, Hugo Zavagno, Carlos Aimar; Roberto Cabral, Mario Kempes y Ramón Bóveda. Newell´s, por su parte, salió con Alberto Carrasco; Armando Capurro, Jorge Ortíz, José Luís Pavoni; Andrés Rebottaro, José Danguise, Carlos Picerni; Mario Zanabria, Américo Gallego; Miguel Giachello y Jorge Valdano.

A los 22 minutos del segundo tiempo, Cabral envió un preciso centro hacia Mario Kempes, quien con su instinto goleador convirtió el único tanto del encuentro para avanzar a semis.

En esa instancia, el Rosario Central de Carlos Timoteo Griguol, compartió el Grupo B con Independiente y Cruzeiro de Brasil. Los tres equipos terminaron igualados con 4 puntos, pero fue Independiente quien logró la clasificación a la final, gracias a su mejor diferencia de gol.

Este gol del Matador, uno de los grandes ídolos del fútbol argentino, se convirtió en un símbolo de la importancia de esa victoria, sino también en el pase a una instancia histórica del torneo continental, algo que no ocurría con frecuencia en ese entonces.

Esa noche, la hinchada Canalla vibró con cada jugada y, sobre todo, con el grito de gol de Kempes, un futbolista que ya comenzaba a dejar su huella en el fútbol mundial.

Los recuerdos de esa histórica jornada siguen vivos en la memoria de los fanáticos, quienes celebran una de las noches más emblemáticas de su historia, con un Matador como héroe indiscutido.