El arco del América de Cali no es para cualquiera. Pesa la historia, la exigencia y una hinchada que no perdona. Jorge Soto lo sabe bien. Pasó de ser mirado con desconfianza a convertirse en una pieza clave del equipo que hoy sueña en la liga y compite con autoridad en la CONMEBOL Sudamericana.
Todo comenzó el 6 de octubre de 2024, una tarde negra en Tunja. América visitaba a Boyacá Chicó y su portero titular, el venezolano Joel Graterol, sufrió una severa lesión: ruptura del tendón rotuliano. El golpe fue duro. Graterol había regresado con la misión de devolverle seguridad al arco escarlata tras varios intentos fallidos, y su baja encendió las alarmas.
El llamado fue para Jorge Soto, un arquero que no llegaba con el respaldo de la tribuna. Sus actuaciones anteriores habían dejado dudas y hasta puntos perdidos. Pero esta vez, la historia sería distinta. Soto tomó el reto con seriedad, y a punta de trabajo, confianza con los pies y atajadas clave, comenzó a transformar los murmullos en aplausos.
Aunque América no logró títulos en 2024, llegó a la final de la Copa BetPlay con Soto como protagonista. En la semifinal ante Atlético Bucaramanga fue héroe: atajó un penal y convirtió el decisivo en la tanda. El sueño del título se esfumó en la final ante Nacional, pero el arquero de 1.87 metros ya había empezado a ganarse su lugar.
El arranque de 2025 trajo un nuevo reto: la llegada del uruguayo Santiago Silva. A pesar del buen cierre del año anterior, Soto volvió al banco. Silva fue titular en los tres primeros partidos de liga, pero no convenció. El técnico volvió a mirar al pereirano, y Soto respondió.
Desde su regreso al once inicial, los números hablan: 7 partidos, 5 vallas invictas y apenas 2 goles en contra. En Sudamericana, fue clave en la clasificación a fase de grupos ante Junior: tapó un penal y convirtió el suyo. En Montevideo, frente a Racing, sostuvo la ventaja mínima cuando el rojo apenas iba arriba por un gol con un par de atajadas determinantes en el que terminó siendo un cómodo triunfo por 3-1.
Ahora, ante Corinthians, en el partido más importante del América en los últimos tiempos, Jorge Soto se prepara para seguir demostrando que está listo para sostener uno de los arcos más exigentes del país. De resistido a figura, el portero se ganó la titularidad. Y, por ahora, nadie le discute el puesto.
