Lo que verdaderamente hace falta en México es UNIDAD y que todos los personajes y grupos ligados a este fenómeno jalen parejo.
Le pregunto a usted, amiga y amigo aficionado al fútbol mexicano, si luego de escuchar a Yon de Luisa y Mikel Arriola se siente satisfecho con la reacción que éstos tuvieron luego del monumental fracaso de la Selección Nacional en el Mundial de Qatar 2022.
¿Estuvieron a la altura de sus expectativas los planes para trasformar la Liga MX y ya está usted verdaderamente convencida/o de que el equipo más importante de este país logrará, al fin, el añorado sueño de trascender y convertirse en protagonista (constante, no esporádico) en una Copa del Mundo? Si es así, respeto su opinión y deseo fervientemente que su optimismo se cristalice. En cambio, su servidor se encuentra francamente decepcionado por la tardadísima respuesta de los ya mencionados y, sobre todo, por lad tibias medidas que plantean ante los problemas que arrastra el balompié azteca y que impactan notablemente tanto en clubes como en los representativos nacionales.
Como si de política y políticos se tratara, los dos hombres de mayor visibilidad que tiene el deporte profesional más popular de este país no ofrecieron otra cosa sino expresiones de buena voluntad. Vaya. Al menos eso hicieron. Sin embargo, la buena voluntad es sólo el primer paso de muchos para cristalizar aquello que queremos alcanzar. Los cambios y medidas para atender los asuntos que hoy son un lastre para nuestro fútbol me parecen de muy poca fuerza y escasa empatía con el sentir de muchos que esperábamos decisiones más que drásticas, de fondo puro y duro. La procrastinación es un mal cultural que nos afecta generacionalmente y, en este deporte, lo hemos pagado caro con resultados que nada tienen que ver con la devoción y el fervor que siempre ha caracterizado a la afición mexicana.
La insignificante reducción en el número de extranjeros (entiéndase No Formados en México) resulta incomprensible. Para empezar, deberíamos dejar de lado éste término y cambiarlo por el de Elegibles o No Elegibles a Selección Nacional, de acuerdo a su nacionalidad vigente. De esta manera miraríamos siempre de frente a uno de los principales focos de atención de la Liga que es el representativo nacional. Pero el asunto aquí es que le seguimos dejando al futbolista extranjero la posibilidad de ser casi siempre mayoría en la cancha. Si al menos éstos, todos ellos, fueran jugadores de calidad, al menos los de acá tendrían manera de aprender y mejorar, pero seguimos mirando mucho afuera cuando el verdadero tesoro está frente a nosotros.
Por otro lado, un formato de torneo donde no existe ascenso ni descenso no beneficia la competencia y lastima severamente la calidad del espectáculo. So pretexto de certificaciones que pretenden ser muy rigurosas por un lado y demasiado permisivas por el otro, hemos empantanado una categoría de plata que no apasiona a nadie, o a casi nadie. Los mediocres de una división y de otra son casi los mismos y el espectáculo, sobra decir, es inexistente. El premio deportivo ha estado sometido a un premio económico que no se refleja en el desarrollo del fútbol en este país. Dicen que regresará, pero aún no saben ni cuándo ni cómo. Benditos 60 días de concienzudo análisis.
Me queda claro que hay otros y no menos importantes aspectos a tomar en cuenta como la designación del nuevo entrenador nacional y la postergadísima eliminación de la multipropiedad que he comentado en otras columnas. Sin embargo, quiero enfatizar que resulta completamente contrastante la autocrítica que a manera de editorial apreciamos hace varias semanas en un reconocido noticiero de televisión abierta, con lo que escuchamos el pasado martes en voz de los presidentes de la Federación y de la Liga MX.
El “Mea Culpa” inicial, nada tiene que ver con las propuestas que, todavía, tendrán que ser aprobadas por la Asamblea de Dueños. El maquillaje que a mediano y largo plazo habrá de retocar la cara del balompié de este país no será sino sólo eso, una decepcionante manita de gato que no garantiza absolutamente nada. Seguiremos apelando a la aparición de garbanzos de a libra y a la correcta alineación de los astros para obtener buenos resultados en la Liga MX y, naturalmente, en la Selección Nacional.
Muchos creen que lo que consiguió Marruecos en Qatar lo puede replicar el Tri en 2026 o en algún otro Mundial. Están equivocados. Lo que verdaderamente hace falta en México es UNIDAD y que todos los personajes y grupos ligados a este fenómeno jalen parejo y que dejen de anteponer sus intereses personales respecto a los colectivos, los de todo el fútbol mexicano. Está bien que esto es negocio, pero tengan presente que, aunque no lo crean, existen cosas más importantes que el dinero.
