Toluca necesitó llegar a los cobros desde el manchón de penalti. Y ahí, en muerte súbita, Juan Pablo Domínguez erró el séptimo cobro
LOS ÁNGELES -- ¿Recuerdan a aquel fascinante Toluca que ha hecho de su misión en la vida humillar al América? Ese, el campeón vigente de la Liga MX y campeón de campeones, ese mismo, no se dignó comparecer en el desolado Dignity Health, con apenas unos cientos de aficionados en la tribuna, y terminó eliminado de la Leagues Cup por el Orlando City en la tanda de penaltis.
Tras un concierto de imprecisiones, errores mentales y técnicos casi cómicos en casi 100 minutos de juego, Toluca necesitó llegar a los cobros desde el manchón de penalti. Y ahí, en muerte súbita, Juan Pablo Domínguez erró el séptimo cobro, para arruinar los planes del 'Turco' Mohamed de ser el primer equipo mexicano en ganar este torneo.
Un Toluca desconocido en el primer tiempo. Errático en los servicios, precipitado y equivocándose en la selección de las jugadas finales. No era sólo la defensa a ultranza de Orlando City, sino la persistencia en el error en condiciones de definir, especialmente cuando los remates de Alexis Vega, Paulinho y Helinho terminaban por carecer de la astucia habitual de estos jugadores.
Ahora, Orlando City se enfrenta al Inter Miami en Semifinales, luego de deshacerse de Tigres, con su mejor argumento: los polémicos penaltis, que se inventa el arbitraje.
Orlando hizo bien su chamba. Con Luis Muriel ofreciendo la mejor idea futbolística. Incluso en la primera mitad los floridenses debieron tragar amargo con dos goles anulados perfectamente por fuera de lugar.
Una tribuna casi vacía, con una tropa de medio centenar de seguidores escarlatas tratando de animar, sin reposo, pero sin repercusión para los esfuerzos en la cancha de sus Diablos Rojos. Y con ese sabor amargo de decepción, se fueron al descanso en un 0-0 que reflejaba una inusual ineficacia toluqueña.
Para la segunda parte, Orlando City siguió haciendo su chamba, con dos garitas de cuatro hombres, muy compactos y a la esperanza de un latigazo que nunca llegó.
Y Toluca siguió errando. Sólo un 25 por ciento de precisión en pases en el último tercio de la cancha. Aún así, tuvo 16 disparos, pero sólo uno al arco. Y tras el 0-0, el destino lo alcanzaría en el manchón de las fatalidades.
