LOS ÁNGELES-- En los círculos NBA se está convirtiendo en caso común el hecho de que diferentes equipos copien o imiten aspectos de otros que han disfrutado de éxito sostenido.
En Los Angeles Clippers la situación no es nada distinta, y aún teniendo a un entrenador con un anillo a cuestas, la intención de emular aspectos de los San Antonio Spurs está más que presente.
"San Antonio es el estándar de oro para nosotros", reconoció Doc Rivers. "Han sido eso durante mucho tiempo".
El flamante entrenador de los angelinos intentó resumir la fórmula.
"Tienen a Gregg Popovich, que junto a Phil Jackson y Red Auerbach es el mejor entrenador de la historia de la NBA", comenzó. "Tienen a Tim Duncan, quien es probablemente el mejor delantero en haber jugado baloncesto. Tienen a [Tony] Parker y [Manu] Ginóbili y construyen alrededor de ese núcleo. Traen jugadores que acentúan el núcleo".
Más allá de la calidad de jugadores con los que cuentan, Rivers hizo hincapié en la capacidad de estos de seguir el mando de Popovich, sin cuestionar el por qué de cada decisión.
"Pop es el mejor en hacer que los jugadores adopten el sistema", dijo. "Él ha cambiado el sistema pero los jugadores tienen que adaptarse o no jugarán".
Chris Paul alabó el mismo aspecto y de cierta manera pagó tributo a la constancia de los texanos, que siempre han sido capaces de acumular victorias a pesar de que sus rivales conocen su estilo.
"Siempre van a jugar en su sistema y siempre van a jugar de la manera correcta", aseguró.
Otra de las claves pasa por la construcción de la plantilla, con énfasis en encontrar no solo jugadores sino seres humanos que sean compatibles con el objetivo.
Popovich no es un entrenador simple. Sus rotaciones requieren solidaridad plena, sacrificio personal y una remarcable alergia a las estadísticas y logros personales.
"Hay mucho que trato de implementar pero no lo puedo hacer todo", reconoció Rivers. "Ellos identifican el equipo que tienen y buscan las mejores piezas. A veces han cambiado a un mejor jugador por uno que encaja mejor en lo que quieren hacer".
Esas decisiones, como dejar partir en dos ocasiones distintas a Stephen Jackson, canjear a un George Hill asentado por un comodín como Kawhi Leonard, o bien transferir los derechos de Luis Scola (todas medidas controversiales en su época) han generalmente sido aciertos que fortalecieron la estructura establecida.
Más allá de todo, si hay un concepto al que los Clippers aspiran es la consistencia, algo que aún no han sido capaces de hallar pero que no dejan de perseguir.
"Nos falta consistencia para ser un equipo especial", aclaró Rivers. "No estoy preocupado porque sé que todos quieren que eso suceda".
Paul, aún minutos después de apalear a los Spurs, hizo referencia a lo mismo, y se mostró poco sorprendido de que sean capaces de alcanzar ese nivel.
Por lo contrario, su frustración pasaba por no poder mantenerlo o extenderlo durante más tiempo.
"En esta liga la clave es la consistencia y no hemos encadenado una serie de juegos así", dijo. "Ya hemos tenido partidos, pero cuando lo hagamos durante más tiempo me sentiré mejor".
El concepto es tan importante para ellos que ya han asumido que sin esa bendita regularidad, pasarán a ser un ejemplo más de un grupo talentoso que se quedó a mitad de camino.
"La consistencia llegará pero tomará hábito y confianza, y más hábito y más confianza", resumió Rivers. "Si no la conseguimos no llegaremos a ninguna parte".
