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Nigel Mansell tuvo un duro caminó a la F-1, pero lo logró

MÉXICO -- Ningún piloto peleó tanto por llegar a la F-1, y pocos pelearon tanto una vez en la categoría. Inmensamente determinado, muy agresivo y espectacularmente osado, fue uno de los pilotos más emocionantes de la historia. Con todo y su parejo récord de choques y victorias -32, 31- se convirtió en el británico más exitoso hasta ese momento y uno de los pilotos con mejores números en vueltas rápidas, Poles y victorias. Su rara personalidad le creó algunos enemigos, pero sus heroicas demostraciones le generaron millones de fans.

Nació el ocho de agosto de 1953, cerca de Birmingham, Nigel Ernest Mansell manejó un coche por primera vez a los siete años en un campo cercano a casa. Ese mismo año asistió al GP de Gran Bretaña en Aintree, mismo que ganó Jim Clark a bordo de un Lotus y el joven Nigel decidió emular al gran escocés, una ambición de incontables niños. Solo pocos hubiesen prevalecido con los infortunios que vivió Mansell.

Después de un considerable éxito en el ‘kartismo’, Mansell se convirtió en campeón británico de la Fórmula Ford en 1977, pese a sufrir una lesión en el cuello en un accidente durante una prueba. Los doctores le dijeron que estuvo a punto de quedar cuadripléjico, que sería confinado seis meses y que nunca volvería a competir. Mansell se fugó del hospital aduciendo que iría al baño y se fue para correr. Tres semanas antes del accidente, renunció a su trabajo como ingeniero aeroespacial y vendió la mayor parte de sus pertenencias para pagarse su camino en la F-Ford. Después, Mansell y su leal esposa, Rosanne, vendieron su casa para financiar su apuesta en F-3. En el ’79 fue afortunado tras sobrevivir a un terrible accidente y así, con todo y los dolores por las lesiones, hizo una prueba para el equipo Lotus.

En su debut en la máxima categoría en 1980 en el GP de Austria, una fuga de combustible en el habitáculo lo dejó con dolorosas quemaduras de primer y segundo grado en su trasero.

Nigel se hizo muy cercano a Colin Chapman, jefe del equipo Lotus, y le dolió mucho su súbita muerte en 1982. Se quedó en la organización de su amigo por dos año más y luego semovió a Williams. Casi al final del año 1985, con 71 GP’s iniciados y sin una victoria, comenzó una racha ganadora en Brands Hatch dentro del GP de Europa; ya en el podio, el inglés lloró. En un lapso de 18 meses, ganó 11 competencias y sin embargo perdió dos campeonatos mundiales: En el ’86, una llanta destruyó sus aspiraciones en el último momento; al año siguiente, un serio accidente en Suzuka lo lesionó de la espalda y le dejó el título a su odiado compañero de equipo en Williams-Honda, Nelson Piquet –quien llamó a Mansell “un ignorante alcornoque” e insultó verbalmente a Rosanne. En aquella temporada, lo mejor de Nigel fue haber ganado el GP de Gran Bretaña y la celebración, cuando los fanáticos invadieron la pista mientras el británico besaba la pista en la curva donde rebasó a Nelson Piquet a 180 mph.

En el ‘89 pasó Ferrari y debutó con victoria en Río y a lo largo de toda la temporada exprimió lo que pudo de su ‘Cavallino Rampante’ por lo que los ‘tifosisi’ lo nombraron: ‘Il Leone’ (El León). En el ’90 anunció su retiro, pero meses después de su teatral anunció en el GP Británico, anunció su regreso a Williams. Perdió el título contra Senna debido a la confiabilidad del McLaren del brasileño. Pero al año siguiente, con el Williams-Renault FW14B, dominó y ganó nueve de las 16 competencias y se proclamó campeón del mundo. En 1993 pasó a IndyCar y ese mismo año ganó el campeonato.

En 1994, Williams lo convenció de regresar para las últimas cuatro carreras; ganó de manera dominante en Australia, desde la Pole. Al siguiente año actuó en un par de ocasiones para McLaren, pero decidió que el coche no era lo suficientemente bueno y con 41 años de edad, 187 Grandes Premios en 15 espectaculares temporadas, ‘Il Leone’ dejó la F-1.

“Viví momentos decepcionantes y muchos dolores de cabeza, pero también obtuve mucha satisfacción. Siempre corrí lo mejor que pude", dijo Nigel Mansell.