<
>

Argentinos por el mundo = Mantovani

Bruno Mantovani

BUENOS AIRES-- Los mercados europeos ya no están tan abiertos como hace un tiempo atrás, pero los argentinos siguen ahí presentes. Por todos lados. En los clubes más importantes, y también, en las divisiones menores. Por eso da comienza la segunda temporada de la Sección "Argentinos por el mundo". Pasaron 25 historias en la primera, y hay muchas más por contar.

El elegido para abrir esta serie de entrevistas es Bruno Mantovani. ¿El motivo? Es el fiel reflejo de la Sección. Empezó a jugar al rugby en Argentino de Bahía Blanca, pero en busca de dar un salto pasó al CASI, uno de los clubes más importantes de la URBA y con una rica historia. Tras algunos años, el polifucional back armó su bolso y comenzó su camino en España. Luego Italia, y ahora, Francia. Juega en Aubenas, de la Federale 1, lo que sería la tercera división. Allí comparte plantel con Mariano Taverna, ex SIC, y Sebastián Suárez, con pasado en Liceo Militar.

"Cuando surgió la idea de venir a Europa el objetivo era volver a disfrutar del rugby y mejorar la calidad de vida que tenía en Buenos Aires, que con el trabajo, estudio, rugby y el caos de la ciudad, se hacía duro. Por momentos no disfrutaba de nada de lo que hacía. Estás tan sumergido en la rutina del quilombo porteño que perdés de vista las premisas básicas que para mi son vivir bien, feliz y tranquilo. Si lográs eso, no necesitas nada más", contó.

En España jugó en Gernika y Oviedo, mientras que en Italia lo hizo en Reggio Reggio. Allí fue muy famoso. En la cancha hizo 109 puntos, en 20 partidos como titular. Pero no fue por eso. En realidad, su perro fue el que se llevó todos los flashes. Allá por septiembre de 2012 compraron un perro y le pusieron Francesco, y en este 2013, el argentino Bergoglio fue elegido Papa y se puso el mismo nombre. "Era el perro más famoso de todo Reggio Emilia. Nos hicieron nota en los diarios de allá", recordó.

- ¿Cómo fueron los pasos por España e Italia? En cuanto a rugby y vida...
- España fue una linda experiencia de vida sobre todo. Estuve en un pueblo del país vasco (Gernika), donde conocés realmente la cultura, que además tuve la suerte de hacer muy buenos amigos de manera que la viví desde adentro, y eso hace que te lleves para siempre un pedazo del país con vos. A nivel deportivo sabía que tenía que ser solo un medio que me lleve hasta otra liga, y cumplió su función. Llegar a Italia fue un desafío muy lindo, no solo en lo deportivo. Primero porque es un nivel más competitivo de lo que conocía, y porque volvía a cumplir la función de pateador, que se había desdibujado en mi paso por el CASI y que era algo así como un ítem pendiente. El club, Rugby Reggio, es un equipo de los más chicos de la Primera, con un presupuesto mucho más acotado que los grandes, y por eso desde el primer día el objetivo fue claro, la permanencia. Cosa que logramos con cinco fechas de anticipación. Personalmente me sirvió para tachar ese ítem pendiente, aportando un gran porcentaje de los puntos del equipo. Más allá de lo deportivo, en Italia tenía otro desafío importante, pero al menos este lo cargamos de a dos. Ese año fue cuando se vino la China (mi novia) y dimos los primeros pasos como concubinos, lejos de los afectos, sin hablar el idioma. O nos matábamos o nos uníamos más, y acá estamos hoy por suerte.

- ¿Cómo es el nivel de Federale 1, comparado a Argentina, España e Italia?
- Me sorprendió gratamente. Sabía algo del cambio de los últimos años pero no tenía idea de la dimensión. Llegué y me encontré con un plantel de 20/25 jugadores profesionales, tipos que solo se dedican al rugby. Cosa que no pasa siquiera en todos los equipos del Top 10 italiano, y mucho menos en España donde el nivel baja año a año. Francia es un país que respira rugby. Acá la cancha está llena todos los partidos y ni te digo un clásico...expota el pueblo.

- ¿Aubenas está como para ascender a ProD2?
- No sé si el club en sí está para ascender. Creo que hay jugadores para hacerlo, o al menos para dar pelea hasta el final, también la gente acompaña y se ilusiona, y eso envalentona aún más al equipo, pero pienso que el club no está preparado a nivel infraestructura y organización para afrontar las demandas que conlleva jugar en esa liga. Por lo menos en lo inmediato. Ojo, yo encantado que se nos dé y que el año que viene hagamos otra nota hablando de lo bien que se adaptó el club a Pro D2.

- ¿Sentís que todavía podés seguir creciendo? ¿Qué objetivos te ponés? ¿Con qué soñás?
- Creo que sí, considero que el jugador está en constante crecimiento hasta el último día de su carrera. Cada experiencia, cada entrenador, cada momento en una cancha, son todas cosas únicas que te pueden enseñar algo y hay que tener la cabeza abierta para aprovecharlo. Los objetivos que me he ido planteando siempre fueron a corto plazo y posibles. No fáciles, pero tampoco imposibles. Y siempre mirando para arriba. Hoy por hoy el objetivo es subir un escalón más en el rugby de Francia. Me encantaría cerrar mi carrera jugando algunas temporadas en Pro D2. De cualquier manera tengo muy claro que más allá de que sea solo un escalón, es uno muy difícil de sortear. Actualmente son muy pocos los jugadores que suben de Federale 1 a ProD2, porque primero miran a los que quedan libres de Top 14. Y los sueños, a medida que uno crece los de chico se hacen posibles o se alejan cada vez más, y como cualquiera que haya jugado al rugby de pibe, soñé con la celeste y blanca. Hoy ya no. Hoy lo más parecido a un sueño es ascender con Aubenas, quedar en la historia de este club y cumplir mi objetivo personal.

- ¿Tu idea es quedarte unos cuantos años más en Europa?
- Sí, la idea es esa. Por lo menos mientras el cuerpo acompañe, seguir jugando acá.

Cuando su aventura por Europa termine, Mantovani regresará a Argentina. Pero no a Capital ni a CASI. "No volvería a Buenos Aires. Además, creo que puedo aportar mucho más a mi club de Bahía", confesó. Pero por el momento, él es un argentino por el mundo...