Los constantes cambios de reglamento pueden mejorar las condiciones de juego y también, por qué no, desorientar a los protagonistas. Fue lo que le ocurrió a Sebastian Ofner (131° del ranking mundial) que se creyó ganador y terminó perdiendo en la clasificación al Abierto de Australia.
Con una ventaja de 7-1, el austríaco se dirigió a la red, con un dedo en la sien, para saludar a Nishesh Basavareddy (239°) antes de ser detenido por el juez de silla. El súper tiebreak debe llegar, de mínima, a 10 con una ventaja de dos puntos, algo más habitual para los jugadores de dobles.
El resto es una historia tan conocida como escrita por el mejor director de cine. El estadounidense, nuevo pupilo de Gilles Cervara (excoach de Daniil Medvedev), inició su remontada ganando ocho de los siguientes 9 puntos para (ahora sí) festejar el 4-6, 6-4 y 13-11. Una de las historias del primer Grand Slam. Una de las historias del año.
Ahora se enfrentará al británico George Loffhagen para intentar asegurar su lugar en el cuadro principal. Nada de celebrar antes de tiempo.
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