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El ascenso de Devin Booker

Con Kobe Bryant y Chris Paul como mentores, el escolta de los Suns con raíces mexicanas busca convertirse en una leyenda.

En marzo de 2016, Kobe Bryant se encontraba inmerso en las últimas semanas de una carrera histórica de 20 temporadas en la NBA. Devin Booker acababa de cumplir su primer año en la liga. Entonces, ¿qué hizo el novato de los Suns, entonces con 19 años, cuando se encontró con dominio del balón, marcado por su ídolo del baloncesto, en el que sería su último partido disputado en Phoenix?

"Fui directo a imitar su movimiento. Hice el 'Kobe fadeaway' de una vez", recuerda Booker.

Su intento se quedó corto. Sin embargo, después del partido, Kobe se le acercó para decirle: "¿Sabes qué? Hice justamente lo mismo la primera vez que fui marcado por MJ".

Kobe le pidió a Booker proseguir con la conversación fuera de la cancha. "Ese día, nada de hielo", expresa Booker. "Me fui directo a la ducha, y de ahí al vestuario de visitantes ... pensé que sería una conversación que duraría entre dos y tres minutos y terminamos hablando entre 15 y 20 minutos, después del partido".

Intercambiaron sus números telefónicos, y Kobe autografió un par de zapatillas para Booker. "Un zapato dice: 'Para el joven'", y en el otro escribió: 'Para Book. Sé legendario'", afirma Booker, mientras sonríe al recordar la historia. "No sólo escribió la frase 'Sé legendario'; también me dijo qué necesitaría hacer para alcanzar ese nivel ... Me dijo que contaba con el juego de piernas, que poseo los intangibles necesarios para ser legendario. Se trata de conseguir más y desear más, e ir a por más".

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ESPN Cover Story: Devin Booker

Disfruta un adelanto del especial que ESPN te trae sobre el escolta de Phoenix Suns Devin Booker. Video producido por Frank Saraceno y editado por Amanda Winkler.

Las conversaciones entre hermano mayor y menor siguieron produciéndose. Ese fue el caso en la noche del 24 de marzo de 2017, cuando Booker se convirtió en el jugador más joven de la historia de la NBA en anotar al menos 60 puntos en un partido, sumando 70 en su actuación contra los Celtics. "Él sólo me envió el emoticono de flexión de brazos, y recuerdo que publicó un tuit ... y dijo: 'Book him' (juego de palabras entre su apellido y la frase 'Fíchalo', popularizada por la antigua serie televisiva Hawaii 5-0). Al escuchar esa frase en boca de todos después de esa noche; es obvio que el hecho de que Kobe haya publicado un tuit fue lo más conmovedor para mí".

Adelantamos la película cuatro temporadas después, y todo parece indicar que Kobe tenía una percepción bastante aguda con respecto al jugador a quién alentaba... o ungía. Booker convirtió el que quizás sea el tiro más dramático del reinicio de la campaña 2020 de la NBA en la Burbuja de Walt Disney World, en pleno pitazo final, enfrentado a Kawhi Leonard y Paul George, dos de los mejores defensores en la historia de la liga, para imponerse a los Clippers en agosto pasado. Seis meses después, el escolta de 24 años encestó para sellar la victoria de su equipo, faltando 1.5 segundos en el cronómetro del partido en el cual volvió a la alineación tras haber sufrido una lesión en su corva. Booker condenó a los Mavericks a sufrir la derrota en Dallas, revitalizando a unos Phoenix Suns que sufrieron múltiples traspiés durante su ausencia.

Cada momento de Booker al mejor estilo Mamba le hace recordar. Las frases de Kobe no solo fueron palabras estampadas sobre unas zapatillas o en un tuit. Fueron su alimento y se mantienen vigentes.

Mientras cuenta su historia, Booker se enrolla lentamente la manga sobre su antebrazo izquierdo, para revelar un simple tatuaje, creado a la semejanza de la frase escrita sobre la zapatilla de un adolescente: Sé Legendario.


Tras pasar desapercibido en sus primeras cinco temporadas NBA, Booker, aquí con su mascota Haven, guió a los Suns a una marca de 8-0 en la burbuja. Jesse Rieser for ESPN

SIN EMBARGO, aquí se encuentra iniciando su sexta temporada en la NBA, luego de ostentar promedios de 25, 27 y 27 puntos en sus tres campañas anteriores. Luego que algunos compañeros de su fraternidad lo compararan con un joven Kobe; y a pesar de todo ello, se vio en la obligación de publicar un tuit para aclarar su nombre al público. "Es Book o DBook", redactó en diciembre pasado, en vez de Devin.

Y aquí nos encontramos, dándonos cuenta de lo poco que hemos conocido con respecto a Book. Eso suele suceder cuando nunca has jugado en los playoffs, cuando sumas pocas apariciones en partidos transmitidos en horario estelar a nivel nacional, cuando tu franquicia ha sido irrelevante durante 10 años.

Treinta y un puntos por partido, con 50 por ciento de enceste, todo dentro de la Burbuja. No obstante, ocurre que, dentro de una liga de estrellas conocidas por un solo nombre; muchas de ellas no tan prodigiosas, ni tan eficientes, ni tan consistentes, ni tan carismáticas o con un trasfondo tan fascinante como el de Booker, es apenas ahora que descubrimos su nombre. Book. De no haber prestado atención a los Phoenix Suns durante los últimos cinco años, y de no saber que ya cuenta con un partido de 70 puntos en su resumen curricular, podríamos argumentar que la Burbuja se convirtió en la sala de festejos donde se celebró la Fiesta de Presentación de Book en Sociedad. Solo eviten decirlo en su presencia.

A criterio de Book, la fiesta ya se encontraba en pleno desarrollo. Ocurre que "hubo muchos más invitados" dentro de la Burbuja. Tuits aparte, Book está consciente de "las cosas extra que vendrán con el éxito del equipo, las experiencias en playoffs... Vienen en camino y yo voy a trabajar para llegar hasta allí, pase lo que pase".

La frase de Book tampoco parece ser una promesa vacía, considerando que los Suns se encuentran metidos en la pelea por un cupo a los playoffs de la Conferencia del Oeste de la NBA, tras haber disputado cerca de 20 partidos desde el inicio del torneo; luego de haber adquirido a un creador y futuro miembro del Salón de la Fama como lo es Chris Paul, vivo ejemplo de un jugador que ayuda a sus compañeros a jugar mejor. Si bien es cierto que la dupla CP3-Book es indudable protagonista del relato de los Suns, su equipo está conformando un elenco sumamente diverso, entre quienes se incluye Deandre Ayton, el sumamente talentoso joven pívot que madura un poco tarde; junto con el alero Mikal Bridges, igualmente inexperto, aunque talentoso.

Sin embargo, la pieza más necesaria para cualquier equipo con serias expectativas de meterse en la pelea es la superestrella... o un jugador encaminado a alcanzar esa jerarquía. En el caso de los Suns, ese jugador es Book; y éste parece no sentir temor alguno a enfrentarse al proceso necesario para transformar el potencial en grandeza. "Mi labor es liderar a este grupo, escuchar a este grupo, liderar con el ejemplo", afirma. Para hacerlo, tendrá que repercutir en el juego de los Suns: no sólo anotando, sino también aportando a la defensiva, aparte de colaborar al menos en seis formas intangibles. En muchas noches, tendrá que asustar a sus rivales y mantener a sus compañeros al acecho. Tendrá que manejar las presiones y cumplir con la promesa que Kobe y tantos otros han visto en él. Y hacerlo cuando lo más importante esté en juego. Todos ellos son requisitos previos para convertirse en un jugador legendario.


BOOK SE CRIO en la ciudad de Grand Rapids, en el estado de Michigan, de la mano de su madre Verónica Gutiérrez. Es uno de tres hermanos, entre quienes se incluye Mya, su hermana menor, quien sufre de una anomalía cromosómica denominada "síndrome de microdeleción 22q" que provoca retrasos en el desarrollo. Su padre Melvin jugó en la NBA por espacio de dos temporadas en la década de 1990, aparte de pasar 11 años jugando en Europa y Asia, lo que le ayudó a recopilar toda una vida de conocimientos y experiencias; las cuales serían, sin imaginarlo, el abecedario de enseñanzas a impartir a su hijo sobre la vida en el mundo del baloncesto.

Booker era apenas un novato cuando se midió ante Kobe Bryant en el partido final en Phoenix de la leyenda de los Lakers. Bryant, ídolo de Booker desde su niñez, le dio consejos al escolta joven después del partido. Mark J. Rebilas/Imagn

Melvin atribuye a Verónica haber mantenido conectados a padre e hijo cuando el primero jugaba en el extranjero. "¿Sabes lo difícil que es llamar a un niño de 9, 10 años, e intentar hablar por teléfono con él? Ella hizo un trabajo maravilloso para mantener el vínculo", afirma. "Cada vez que podía volver a Estados Unidos, si yo disfrutaba de un descanso en el extranjero, o durante el receso de temporada, ella permitía que Devin fuera a Mississippi conmigo".

En lo cultural, Mississippi y Michigan se encontraban a extremos opuestos del mundo. "Durante la primera visita de Devin a Mississippi, él llamaba 'pastel' al pan de maíz", cuenta Melvin. "'Papá, ¿puedo tomar otro pedazo de ese pastel?'"

Durante sus visitas, Devin compartía con su padre y los amigos de éste, jugaban al baloncesto y escuchaba sus historias. Con frecuencia, los amigos y familiares de Devin le describen como "un alma vieja". A criterio de su padre, "eso se debe a que él siempre era el más joven de la sala y se empapó de todo".

En 2008, tras el retiro de Melvin y su regreso a Estados Unidos, le pidió a Devin que fuera a vivir con él en la población de Moss Point, Mississippi.

"Pasé mi primer año después del retiro reclutándolo [como jugador de baloncesto]", afirma Melvin. "Iba en avión hasta Michigan y le veía jugar, para luego intentar convencerle a él y su madre".

Melvin tenía dos intenciones en mente, una atlética y la otra cultural: "Quería insertarle dentro de un entorno donde jugaría en gimnasios predominantemente Negros, donde (le demostraran) que la velocidad del juego era distinta. En lo social, tenía que caminar por los pasillos... donde algunos de estos niños no contaban en sus vidas con la presencia de sus padres, y otros chicos vivían una vida difícil, que Devin nunca llegó a experimentar. Abrió sus ojos a muchas cosas".

Actualmente, Book cuenta la historia con gran cariño. Recuerda cómo se sintió al navegar, después de su primer año en la escuela secundaria, por las consecuencias de su mudanza de una comunidad centro occidental, con población mayoritariamente blanca, al Sur profundo, donde se había criado su padre. Book es hijo de padres interraciales (madre mexicoamericana y padre afroamericano). Su capacidad de adaptación fue puesta a prueba de inmediato.

“[Kobe] me dijo que contaba con el juego de piernas, que poseo los intangibles necesarios para ser legendario.”

- Devin Booker

"Fue una transición dura", expresa. "Mi papá, me llevó al barrio, hombre. Aprendí mucho. Ser tan joven y verme obligado a entender culturas diferentes, y comprender que estos chicos fueron criados de una forma distinta a la que yo estaba acostumbrado... Tuve que ganarme el respeto de la gente. No sería fácil, siendo un forastero que llegaba a pisar la cancha. Iban por mí y estaba conforme con ello. Pero fue un periodo de adaptación para mí".

Si la mudanza de Michigan a Mississippi reforzó la necesidad de apreciar y maximizar el espíritu de lucha, los elementos aburridos, aunque necesarios, de la persecución del éxito; pues su padre le tiene guardado un "te lo dije" sumamente merecido, al ver que su hijo comienza a cosechar las grandes recompensas a todo su esfuerzo. Melvin y Paul parecen ser los apoyos que se asegura de que Book no olvide que hay que trabajar duro.

"Me enamoré del trabajo pesado", afirma. "Me enamoré del proceso. Me enamoré de mi paso por esos gimnasios. Mi padre y yo siempre bromeamos al respecto; sin embargo, él dijo que yo necesitaba sacar el perro de presa. Jugar en esos gimnasios en Moss Point hizo que yo sacara a relucir el perro de presa extra que tengo dentro de mí. Contar con mi padre, su voz estricta, me forjó y moldeó en lo que me he convertido y en lo que me estoy convirtiendo".


EN 2014, BOOK acudió a la Universidad de Kentucky. Melvin, quien creía que contaría con mucho tiempo libre para asistir a los partidos de su hijo en el segundo año, o incluso en su tercer año, no pudo planificar su presencia en una gran cantidad de encuentros. El adolescente pudo compenetrarse con el sistema de dos rotaciones del entrenador John Calipari, al lado de un amplio grupo de futuros jugadores de la NBA (Karl-Anthony Towns, Willie Cauley-Stein, Trey Lyles, Alex Poythress, los Mellizos Harrison y Tyler Ulis, entre otros). Disfrutaba de estar en el gimnasio, con todas esas estrellas en ciernes. Y le encantaba la lucha.

"Antes de [jugar en] Kentucky, durante las conversaciones con mi familia, sólo quería formar parte de todo ello. Sé cuán fuerte trabajo, y quería enfrentarme a los mejores talentos del mundo"; afirma. "Una vez allí, me sentí cómodo. No digo que todos los días eran fáciles; pero no me sentía como si no perteneciera allí".

Booker se mudó de Michigan a Mississippi después de su primer año de secundaria para vivir con su padre Melvin, quien jugó a nivel profesional. Jesse Rieser for ESPN

Book ostentó promedio de 10 puntos y 21.5 minutos por partido con la camiseta de los Wildcats y fue el sexto hombre del año de la Conferencia del Sureste (SEC, por sus siglas en inglés) para la temporada 2014-15. No tuvo un sólo partido como titular; a pesar de ello, experimentó múltiples estallidos encestadores en un tiempo de juego tan limitado, al punto de convencer a los evaluadores de talentos que habían visto suficiente. Los Suns lo tomaron en el puesto 13 general de la primera ronda del draft.

Con apenas 18 años, dejó atrás la máquina bien aceitada del baloncesto universitario en Lexington para formar parte de una de las peores franquicias de la NBA. Durante los primeros cuatro años de la carrera de Book en Phoenix, los Suns se encontraban en el foso de todas las categorías estadísticas: menor cantidad de victorias, puesto 29 en ofensiva, 30 en defensa. El equipo fue manejado por cuatro entrenadores distintos. A pesar de todo ello, tal como lo aprendió de la mano de su padre en Mississippi, Book siguió luchando. Tuvo su partido con 70 puntos, esos encuentros consecutivos con 50 tantos. Siguió trabajando.

"Él entiende la ciencia de la anotación", afirma Eddie Johnson, quien ha narrado los partidos de los Suns por un periodo de tiempo que supera las 17 temporadas que jugó en la NBA. "Muchos jóvenes no conocen la ciencia de la anotación, sólo quieren encestar un montón de triples. LeBron anota 20 puntos dormido. James Harden, Dame Lillard, CJ McCollum ... esos chicos entienden la ciencia de la anotación. Te garantizo que Kobe tuvo esa conversación con Book".

Así que, al llegar la invitación para viajar a la Burbuja el pasado verano, Book supo que era hora de extender su lista de invitados a la fiesta.


Los amigos y familiares de Booker le describen como una "alma vieja" que disfruta escuchar historias antiguas y colecciona automóviles clásicos. Jesse Rieser for ESPN

EN CUANTO SE OFICIALIZÓ el traspaso de Chris Paul a Phoenix, Book y Paul comenzaron a hacer planes. "De inmediato, empezamos a conversar sobre: '¿Cómo va a funcionar esto? ¿Cómo vamos a liderar este equipo, llevarlo hasta donde necesitamos llegar?", afirma Book.

Paul, quien juega su decimosexta campaña en la NBA, se siente totalmente cómodo; no sólo asumiendo el rol de rostro de esta franquicia, sino también ayudando a Book a convertirse, justamente, en la imagen de su equipo. El entrenador jefe de los Suns Monty Williams tuvo a Paul a su cargo cuando ambos eran más jóvenes y formaban parte de la organización de New Orleans. Después de concluida la pasada campaña en Phoenix, Williams creyó que Book era "tan competitivo como cualquier jugador que he conocido. Actualmente tiene un socio como Chris, que complementa su naturaleza competitiva".

Durante el primer día de practicas, ambos escoltas se reportaron prestos para la competencia. "Ver a esos dos chicos luchar entre ellos", afirma Williams, "era como estar a dos pasos de una pelea, aunque se controlaron. Eso marcó la pauta del resto del campamento. A veces, los equipos jóvenes pueden tomárselo como algo personal cuando compiten en las prácticas. Chris y Devin estaban conscientes de que, si no nos retamos entre nosotros, no nos convertiremos en el mejor equipo que podemos ser".

La historia de la NBA está llena de jugadores, especialmente jóvenes, y equipos que no pudieron adaptarse a cambios de semejante importancia dentro de su nomina, y en la dinámica entre personalidades; por ejemplo, cuando un veterano exigente cruza la puerta, justo en vísperas del inicio de una nueva temporada. Sin embargo, Book y Williams creen haber encontrado lo que buscaban con la llegada de Paul.

"Simplemente, entiendes que cada pequeño detalle del partido es importante", expresa Book. "Chris exigirá eso. Las pequeñas cosas que crees puedes dejar a un lado ... te lo hará saber. No podemos tomar atajos en nada de lo que hacemos".

Book es una especie de anomalía dentro de una generación de jugadores que frecuentemente resienten de los miembros del Salón de la Fama, catalogándolos de "cabezas viejas" que no están dispuestos a escuchar. "De inmediato, vi", afirma Johnson, "que escucha, que quiere ser entrenado... Desde el primer día, cuando le hablas, nunca se aleja. Se aferra a lo que dices".

De niño, Book se aferraba a cualquier consejo, independientemente de donde lo escuchaba. Al oír por milésima vez que es un "alma vieja", reacciona con una sonrisa, en vez de fruncir el ceño. Él se encuentra siempre presto a escuchar otra historia de antaño, siente predilección por los autos de colección de la década de 1950 y disfruta de escuchar a "mis veteranos", grupo que en algún momento incluyó a Tyson Chandler, cuya carrera en la NBA se inició cuando Book tenía 5 años. Cada vez que Paul le envía un mensaje de texto por las noches, sabe que Devin estará viendo partidos de baloncesto. Es uno de los pocos jóvenes que comparte el amor de Paul por la música de Jay Z.

Plenamente consciente de que CP3 y Jay Z son buenos amigos, de que su nuevo compañero pasaba el rato dentro del estudio durante la grabación del álbum 4:44 de 2017, Book preguntó: "Chris, ¿cuándo me presentarás a Hov (apodo con el que es conocido el artista), hombre?" Porque mi papá es el mayor seguidor de Hov desde el primer día; por eso crecí escuchando gran parte de su música". Paul se conectó a través de FaceTime y vaya si Jay Z no veía quien llamaba y tomaba de inmediato el teléfono.

Así que, mientras el mundo del baloncesto se familiariza con Book, partido a partido, mes a mes, temporada tras temporada; el perfeccionista mantiene su obsesión con el trabajo duro, con los mínimos detalles necesarios para convertirse en el mejor jugador, compañero y líder que puede ser, mientras escucha atentamente los consejos de Monty Williams y Chris Paul; tomando una historia de veteranos de otros equipos de la liga por aquí, algo de sabiduría de los grandes jugadores de otrora por allá.


A PESAR DE QUE BOOK apenas tiene 24 años, Williams y Paul están conscientes de que trabajan al lado de un jugador que está a punto de alcanzar el máximo nivel de su juego. Con 6 pies y 5 pulgadas de estatura, dueño de uno de los mejores tiros en salto del baloncesto y un juego de piernas que causó grata impresión en Bryant, junto con una comprensión total de la ciencia de la anotación y una obsesión con la preparación física; Book parece contar con todo lo necesario... y algo más. "Book es uno de esos chicos que, cada vez que hace un tiro, parece el mismo. Todas y cada una de las veces", dice Paul. "Cuando le hago un pase y retrocede, pum. Me quedo mirándole, como si le dijera: 'Maldición, no puedo hacer eso'".

Entonces, ¿qué le queda por alcanzar? ¿En qué pueden Williams, Paul y Melvin Booker ayudarle a perfeccionar en esta etapa de su carrera?

Bajo el liderazgo de Booker y Chris Paul, los Suns pretenden ingresar la postemporada por primera vez desde la temporada 2009-10, ocasión en la que el actual entrenador Steve Nash jugaba con el equipo. Ron Chenoy/Imagn

"Hay veces en las cuales, a la hora de defender, su carácter competitivo le mete en problemas", indica Williams. "En ocasiones, tenemos que hablarle para que deje de hacer marcaciones, porque desea vigilar a su hombre. Lo puedo entender al principio del partido; pero, a medida que avanza la acción, necesito que marques a otro hombre, porque te necesito fresco para el cuarto periodo. Sin embargo, su mentalidad le dice: 'Necesito detenerle'".

A pesar de ello, se ha hecho evidente, especialmente en tiempos recientes, que el ímpetu competitivo de Book le es útil en otros aspectos particulares de la cultura de la NBA. Williams y Paul se sienten emocionados de que Book no se siente muy dispuesto a fraternizar, al igual que otros jugadores que se han conocido desde sus días jugando en la Amateur Athletic Union, o porque jugaron juntos en la universidad, o fueron representados por el mismo agente.

Su entrenador dice: "Devin no comparte con otros jugadores. Eso me encanta. Cuando pisas esa cancha, necesitas contar con un elemento de competitividad. Lo que me agrada de Book es que no se pone a chocar pechos con jugadores de otros equipos. Él se dedica a su equipo".

“Chris y Devin estaban conscientes de que, si no nos retamos entre nosotros, no nos convertiremos en el mejor equipo que podemos ser.”

- Monty Williams

Williams sabe bien que no tiene por qué preocuparse cuando Book abandona la cancha. "Si lo llamo por las noches, siempre está en casa", afirma. "Algo que he aprendido a no dar por sentado es lo hogareño que es. Está comprometido con su familia". Eso incluye no solo ser un hermano mayor que adora a su hermana Mya, sino también comprometerse a ayudar a los niños en condición de discapacidad. Book ha trabajado con Special Olympics y sus organizaciones miembros desde 2015 y en abril pasado, se convirtió en embajador global de la organización.

"Ella me ayuda con frecuencia a mantener las cosas en perspectiva y conserva mis pies puestos sobre la tierra", afirma con respecto a su hermana. "Un buen partido o un mal partido en la noche anterior, ella mantiene la sonrisa y a la mañana siguiente, quiere ir de paseo a Starbucks".

En algún momento, aunque sólo si los Suns se mantienen jugando por lo menos a principios de mayo; el juego y personalidad de Book podrían finalmente hacerse evidentes a una audiencia mucho mayor que sus entrenadores y compañeros.

Williams cree que las personas que hacen vida en la NBA están conscientes de él. Sin embargo, "en lo que respecta a convertirse en un nombre familiar", expresa, "no pudo obtener el reconocimiento que su talento merece, porque no ganaba partidos. Eso era lo principal en lo que aspiraba ayudarle, armemos una cultura para ganar más partidos, porque la gente necesita saber quién eres".

Al preguntársele recientemente si estaba consciente, en aquella época cuando era suplente dentro de un roster repleto de talentos en la Universidad de Kentucky, o cuando trabajaba al máximo dentro de unos Suns que apenas sumaron 19 victorias en la campaña 2018-19; de que un día podría convertirse en una gran figura, Book no responde de inmediato. Mira hacia abajo, respira fuertemente, para luego asentir: "Sí".

¿Acaso siente que la presión desproporcionada que conlleva ser una estrella del baloncesto, las expectativas extraordinarias, son injustas para un hombre de apenas 24 años?

"No son injustas", responde. "Son todo lo que siempre he pedido".

Michael WilbonWilbon es un columnista laureado y además presentador del programa de ESPN Pardon the Interruption.

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