LOS ÁNGELES -- México es un país privilegiado. Ha sobrevivido a dos profetas negros y extremos del cinismo. De hecho, a dos especímenes inigualables como epítomes del cinismo. Y son tan idénticos, que se repelen, se odian: Hugo Sánchez y Ricardo La Volpe.
Los dos tienen la misma cantidad de títulos en México: Hugo sumó dos con Pumas con el padrinazgo de Mario Carrillo el bueno, el que no dirige directamente y no contamina con brujerías. Y por otro lado, La Volpe, uno con Atlante, y otro que le usurpa malandrina, baja y traicioneramente a Alberto Jorge con Toluca.
Como jugadores, hay abismos. Hugo pisó paraísos europeos con el Real Madrid a los que La Volpe no tendría acceso ni de polizonte, ni de contrabando. Lo de Hugo puede ser incluso irrepetible con esos cinco Pichichis y con ese sitio en el Salón de la Fama, y en la alineación de todos los tiempos del Real Madrid.
¿La Volpe? Fue el tercer arquero de Argentina en 1978, es decir, el último jugador posible de utilizarse en la competencia y curiosamente el único cuya foto no aparece en la memoria de ese torneo: sólo está el cuadrito en negro. Él pertenece al Salón de la Infamia.
¿Con la selección mexicana? La Volpe le dio su mejor figura en la Confederaciones 2005, aunque al final terminó cuarto en la competencia. ¿Hugo? Ni siquiera sobrevivió al Preolímpico en Carson.
¿Entre ellos? El archivo no miente: Hugo humilló a La Volpe con dos monumentales chilenos con Pumas sometiendo al Atlante.
¿Y de fracasos? Hasta en eso son almas gemelas. Lo de La Volpe en Boca Juniors y Monterrey fue patético. Lo de Hugo en Pachuca y el Tri, lamentable.
El problema, diría Joaquín Sabina, "es el después de los despueses".
Con una secuela y secuencia de fracasos, Hugo y La Volpe han perdido piso y deambulan en el precipicio de la demencia.
Hugo sigue retando al futbol mexicano con su caduco: "Y cuando quieran ser campeones del mundo, me hablan".
La Volpe sigue adjudicándose méritos ajenos. Dice que el Monterrey de Vucetich es hijastro suyo. Y le pone paternidad también a esta Costa Rica fantástica de Jorge Luis Pinto.
Y claro, todo mundo se befa de los delirios de ambos. Son los mellizos del cinismo.
Y ambos, recientemente, se sienten con la autoridad moral para agredir a los técnicos que recientemente han pasado por la selección mexicana. LaVolpe ha demostrado que la ética le estorba, y le ha tundido al Chepo de la Torre y hasta a un Vucetich que llegó a limpiar el cochinero que el argentino dejó en Monterrey, para convertirlo en un equipo ganador.
Para pretender merecer una tribuna público de juicios, Hugo sobrevive de su Bicampeonato con Pumas y un tercer lugar en la Copa América, y el argentino de esa Confederaciones 2005 en el que fue cuarto lugar, porque en Alemania 2006, clasifica a octavos de final no por méritos propios, porque hasta el minuto 75 estaba eliminado, y lo rescata un gol de Irán para el 1-1 ante Angola, mientras el Tri perdía 2-1 con Portugal. De hecho fue el peor segundo lugar de los que entraron a ronda de octavos.
El más reciente ataque de Hugo lo hace este jueves en Miami. Dice que México no debería clasificar al Mundial 2014, que sería injusto, pero que de hacerlo sería un panzazo milagroso. Para Hugo, la eliminación de México para los Juegos Olímpicos de Beijing, fue el infortunio, la mala suerte, la falta de capacidad de definición de sus delanteros.
Es decir fracasos similares, no idénticos, ojo, merecen juicios distintos. Si Hugo no pudo clasificar a unos JJOO ¿qué garantía hay de que lo habría conseguido llegar al Mundial de Sudáfrica?
Critica el Pentapichichi que el trompicón en el premundial de Honduras en 1981 es fracaso de los directivos. Vale la pena ayudar en ese ataque de Alzheimer a Hugo. En la última jugada del encuentro clave ante Honduras, solo, ante el portero vencido, él mismo desperdicia una oportunidad inmejorable de gol. El yerra y México queda fuera.
Asegura Hugo que la crisis del Tri hoy, no es culpa de los jugadores, a algunos de los cuales se les ha tratado de manera indigna, sino del resto: técnicos y directivos, y en el caso de estos, donde la razón le asiste, lamenta que Justino Compeán siga en su trono intocable, y desde donde ha hecho pasar a diez entrenadores en ocho años por el puesto.
Al final, entre los dos, los siameses del cinismo y el ridículo, merecen este epitafio en su más reciente carrera como técnicos:
"Un cínico es un hombre que, cuando huele flores, busca un ataúd alrededor", escribió el estadounidense Henry-Louis Mencken.
Y Hugo y La Volpe, además, no quieren ver su propio ataúd al que ya sólo pueden arrimar tributos con las flores marchitas de su pasado.
