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El América... holograma de hamburguesa

LOS ÁNGELES -- 0-0. Y desata la ociosidad: ¿por qué Pachuca dejó esa rabia, esa enjundia en casa, y por qué no viajó con ellas a Montreal para evitar la humillación de que el Impact lo eliminara en la Concachampions? ¿Era más importante reservarse para guerrear por tres puntos -no conseguidos- ante las Águilas que ir a semifinales del torneo de Concacaf?

0-0 y América sigue ante el mismo predicamento del torneo, que lejos de ser un modelo irrefutable de excusa debería ser un homenaje motivador: sus adversarios terminan dando su mejor partido ante él, que sigue sin dar su mejor exhibición aún.

0-0 y las Águilas se quedan como terceros en la tabla y sólo goleando Puebla o Tigres podrían amenazarlas, pero todo indica que ya sólo le verán las espaldas a Veracruz y Xolos. ¿Pachuca? Habrá que ver si ante Tigres recupera la pusilanimidad como ante el Impact o llega con vestigios de la osadía mostrada este sábado.

Pero el América sigue estancado aún como ese anuncio de hamburguesas enormes, jugosas, vaporosas, desbordadas de ingredientes y que se vuelven casi celestiales cuando la rubia le hinca su impecable dentadura.

Eso que ofrece al anuncio se traduce en una estafa al consumidor al cerrar la adquisición: ni es tanta la carne, ni son tantos los ingredientes, ni está tan jugosa y, claro, mucho menos incluye a la rubia del apetito insaciable.

El América se parece cada vez menos al holograma que en las expectativas y bajo la expectación crearon las contrataciones el cartel del entrenador Gustavo Matosas, y la obligación suprema de ser el campeón vigente.

Encima, a esa fascinante hamburguesa de fantasía se le van cayendo los ingredientes antes de servirla. Oswaldito sale lesionado, Samudio bajo fatiga extrema y con connatos de calambres y se suman a las dudas de Benedetto y Pellerano, y en la banca la infantería está ansiosa, pero sigue siendo infantería.

Afortunadamente, los resultados mantienen al América velando armas con rumbo a la Liguilla y en la Concachampions, y el hecho irrefutable de que con el funcionamiento intermitente le alcanza para anclarse tercero en la tabla y que, además, dispone de la excusa perfecta y oportunista: "sólo nos faltó meterla".

Cierto: Oribe Peralta, Rubens Sambueza, Michael Arroyo, Carlos Darwin Quintero, Samudio y el mismo Oswaldito llegaron a recrear la ansiedad de la tribuna con posibilidades claras de gol, pero desaprovechadas o abortadas por el eficiente cirquero longevo, ese Conejo Pérez que, a los 42 años, demuestra aún que al retirarse bien puede pedir chamba en el Cirque du Soleil si quiere hacer de las cabriolas extremas su forma de vida.

Pero, ojo, el desperdicio adelante raya suicidamente en lo patético, pero no llega a ser lamentable. Pero estrictamente porque Moisés Muñoz termina siendo el mejor jugador de El Nido prácticamente semana a semana, mostrando que su marginación del Mundial de Brasil, lejos de echarlo al limbo de la frustración le ha urgido a anteponer el orgullo.

Y así como Pachuca quiso este sábado lavarse la cara, dignificarse, reivindicarse, tras el fracaso en la Concachampions, seguramente el América sabe que la próxima jornada, en el Estadio Azteca, el Santos querrá resucitar.

Por lo pronto, la afición americanista deberá resignarse a que cada semana esa fabulosa hamburguesa, con doble carne, doble queso, jugosa y gigante, se convierta apenas en un engañoso bocadillo mientras llega, si le alcanza el tiempo a Matosas, la rubia con el banquete perfecto.