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Afición y jugadores, compinches de ''La Yunta de Dueños''

LOS ÁNGELES -- El futbol mexicano vive la esclavitud perfecta. Tan impecable que hasta los eventuales esclavos la saborean. Opresor y oprimido viven en armonía. El latigazo y el suplicio como declaración de amor.

Bien los llamó Sven-Goran Eriksson: "La Yunta de Dueños". Y como tal operan. Su más reciente elucubración, más que creación, fue hacer menos de los mexicanos el futbol mexicano.

Ahora los extranjeros son refugiados indiscriminadamente. El turismo deja divisas, los futbolistas se las llevan. Y futbolista puede ser un término generoso en algunos casos.

Porque hay presuntos jugadores que con un poco de agua y 10 minutos sin moverse en la cancha echan raíces. Troncos funcionales.

"La Yunta de Dueños" procreó ya, sin saberlo, un modelo socioeconómico sin precedentes: la esclavitud perfecta. Sin violencia y sin grilletes. El esclavo reclama el yugo, de oro cierto, pero yugo, a su amo.

Repasemos a los actores. Y que nadie se indigne porque aquí todas las uñas están mugrientas de hipocresía o de abuso. Porque, celebremos, festinemos, alabemos: la esclavitud perfecta existe y México es el gran pionero en ello.

1.- Comencemos con usted, sí, usted, uno de los seis -ya se murió uno- pelagatos adictos a este espacio.

¿Algún aficionado de Pachuca se indigna en este momento por contar con 11 no nacidos en México? Claro que no, es finalista. Ah, y tiene a nueve jugadores más de su propiedad, no nacidos en México, cedidos a otros clubes.

¿O a algún aficionado del Monterrey finalista con nueve no nacidos en México, que incluso han jugado simultáneamente, le preocupa el impacto de esta medida en la selección mexicana? Claro que al fanático poco el importa el futuro del 'Tri': sus Rayados son finalistas. Ah, a propósito, Monterrey tiene a otros seis no nacidos en México prestados a otros equipos.

¿O los seguidores del América se inquietan por los 11 no nacidos que le pertenecen? ¿Y el León, con 11 registrados y siete en préstamo? Y podemos seguir con la lista.

El aficionado de estos clubes, como el de varios más, prefiere regocijarse con el momento que viven sus clubes y lamentarse culpando al universo cuando el 'Tri' no llegue al famosísimo y vetadísimo quinto partido.

2.- Los mexicanos mismos son responsables. Como promedio de los últimos cinco Drafts de Futbolistas, cerca de 131 se quedan sin equipo, descienden de categoría, emigran a otros países o simplemente se retiran.

Esos marginados y marginales son víctimas de lo que antes ellos mismos propiciaron. Desunidos, traicioneros, egoístas, advenedizos, pusilánimes, carroñeros, incluso en su mayoría terminan por no defender masculinamente, gallardamente, dignamente, ni su profesión, ni a la profesión misma.

Este martes, Rafa Márquez se trepó a la palestra y se quejó de la agresión, del acto depredador de esa asamblea, "La Yunta de Dueños", apodo inconsciente que dejó Eriksson en lo que sería tal vez su única valiosa aportación en su paso por México, que no compensa ni los millones ni la espectacular secretaria colombiana que se llevó del país.

Pero, ¿y dónde está la nueva cartita de inconformidad, protesta y rebeldía de Márquez para que la balbucee Héctor Moreno como ocurrió cuando aquel Sodoma y Gomorra en Monterrey?

Entiendo que ganándose un millón de dólares por año en Atlas debe ser muy enfadoso vestirse de prócer del gremio, especialmente si ya no le afecta estrictamente en lo personal en lo más mínimo.

Y el futbolista mexicano entonces se convierte en un comodino y aburguesado esclavo que, bien pagado, asume sumiso y castrado este tipo de decisiones, que aunque no tiene voto, ni siquiera se atreve a tener voz.

3.- La bacanal festiva encuentra su clímax entre los directivos. Llegaron ya a una conclusión. Por más competitiva que pueda ser la selección mexicana, las regalías mundialistas son tan pobres que esperan poco de ellas.

Además, los dos o tres jugadores extranjeros que agreguen a su plantilla cobran menos que los futbolistas mexicanos. Los colombianos, argentinos y uruguayos o brasileños de medio pelo que llegan a México, en promedio, exigen el doble de lo que ganan en sus países, que es la mitad de lo que se dejan pedir los mexicanos.

Entonces prefieren mano de obra barata de Sudamérica, que la nacional, que se aprovechó de la escalada de salarios que se dio en México en los últimos 20 años.

Y lo mismo ocurre con los entrenadores. Matías Almeyda está por cobrar diez veces más de lo que cobraba en River Plate cuando llegó a Chivas cobrando apenas un 50 por ciento más de lo que cobraba en Argentina.

4.- Aaaaah. Y los promotores. Se viene sin duda una impactante, masiva, desordenada, jugosísima, desleal y voraz estampida de futbolistas de todos precios, calidades, colores y sabores.

Carlos Hurtado, Guillermo Lara, y demás mercachifles y vendechiles de su ralea han recibido la libertad absoluta, constituida y notariada para poder asaltar sin disimulo ni pudor a los bobalicones dueños del futbol mexicano.

Ahora estos mismos representantes pasarán de manera irrefrenable a relegar al jugador mexicano para dedicarle profusa, absoluta y oportunista atención a los refuerzos de todo tipo de buena, mala y pésima calidad que traerán de los potreros sudamericanos principalmente.

Como puede verse, no hay nadie que se queje. Ni las televisoras, ni los patrocinadores. Absolutamente nadie. Sin duda: la esclavitud perfecta.

"La Yunta de Dueños", dixit Eriksson, sabe que tiene el control absoluto. Si la cantera mexicana se seca, no importa mientras en Sudamérica sigan produciendo.

Y si el balompié mexicano deja de serlo, importa aún menos, porque la selección mexicana pasará a ser una representación apócrifa de su propio futbol.