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Y 'como no tiene para más', Osorio elige tortillas y 'caza con gato'

LOS ÁNGELES -- Dice un dicho -machista, sexista, misógino-, tan colombiano como el técnico de la selección mexicana, Juan Carlos Osorio, que "el que no tiene para más con su mujer se acuesta". En México, más recatados, se dice que "a falta de pan, buenas son las tortillas".

Al final, es lo mismo, con apetitos o hambrunas hogareñamente distintas, pero es lo mismo, y Osorio lo sabe bien. Especialmente cuando Gio, 'Chucky', 'Tecatito' y Brizuela se le salen del horno.

Con su legión convocada para recibir a Costa Rica y visitar a Trinidad y Tobago, Osorio amparado en su discurso reiterado de que nadie puede exigirle títulos, se pertrecha con lo disponible porque no hay mucho. Agregue la reflexión de las favelas brasileñas: "El que no tiene perro, caza con gatos", y al Tri le sobran opciones que ronronean.

Queda claro que hay más mexicanos activos en el extranjero que en su país, con la segregación despiadada de la Regla 10/8 claro, a excepción de Chivas, equipo al que por cierto, voltea a ver poco Osorio, tal vez por el resquemor ante la forma descarada -y aventuradamente aventurera- de Matías Almeyda, de candidatearse al puesto y además ofrecer un frondoso ramillete de humo psicodélico diciendo que México puede, ya, ser campeón del mundo.

Jorge Luis Pinto había advertido, con ese ladino sarcasmo con el que clava sus estiletes en la joroba del vencido, y el 'Chepo' de la Torre no le prestó atención, que lustrar su alineación con los europeos en el Estadio Azteca era un acto suicida.

En aquel entonces se dijo que la memoria genética, biológica y fisiológica del mexicano le permitía readaptarse de inmediato a la altura de la Ciudad de México y a su contaminación. Grave error. Por eso, en la eliminatoria anterior, irrumpieron en la derruida fortaleza del Azteca e irrespetaron al Tri.

Esta vez, Osorio, más allá de su mitomanía de las Fibras 1A y 2B, con la que apenas arribando engatusó a esos inocentones con vestigios y atavismos de colonización y esclavitud, entendió el mensaje y se los lleva a Cuernavaca a trabajar los días previos a la encerrona con los ticos, que, obvio decirlo, ya no es el cuadro arrogante, descreído, impávido, intrépido de la era de Pinto, pero mantiene lo más importante: buen futbol.

Abriendo el paraguas, gimoteando antes de la nalgada, Osorio ha dicho al Diario Marca que "México no tiene la competitividad de Argentina o Brasil", en lo cual hay un descubrimiento tan glamoroso e impactante de manera universal, como el hallazgo del agua tibia o el hilo negro o que el agua moja.

Olvida Osorio que Brasil tuvo que gozar de todos los favores federativos y arbitrales, para poder llegar y coronarse en la Final de 2016 y colgarse, finalmente la medalla olímpica de oro, y que Argentina acumula 31 años sin ganar una copa del mundo y 24 años sin brindar con una Copa América.

¿Y si Luis Aragonés hubiera pensado de igual manera en la Eurocopa 2008? Porque la versión 1964, jugada en España, y las hemerotecas no mienten, fue más conseguida por la omnipotencia y omnipresencia ensangrentada de Francisco Franco, que por un despliegue maravilloso de la Furia Roja.

Evidentemente, lejos de tratar de poner en el mismo balcón a México que a Argentina y a Brasil, lo cierto es que enviar el mensaje público del "no se puede" por parte de Osorio, es aparte un desafío a una conciencia rebelde, insuficiente en el futbol, con ese emblema del "sí se puede", que de la corriente y de la doctrina del activista César Chávez, fue adoptada por el escuinclerío mexicano que humilló a Estados Unidos en su deporte nacional, el beisbol.

¿Podrá más la reticencia de Osorio a la fe, que la responsabilidad nacionalista -deportivamente hablando-, de sus jugadores, en apego, insisto, a esa consigna del "sí se puede"?

Porque parece una escalerilla de emergencia, una salida falsa, de Osorio, para advertir que no puede ganar la Copa Confederaciones, la cual ya ganó el Tri en 1999, cierto en el Estadio Azteca y, cierto, ante la selección Sub 23 de Brasil.

O será acaso que está preparando "a este México, cuya pasión por el futbol me ha sorprendido maravillosamente", dixit Osorio, para un descalabro en la Copa Oro, la cual está decidido a dirigir, dejando el interinato en Pompilio Páez, de quien vale decirlo, tiene más "triunfos" el as de bastos de la baraja española, que el auxiliar colombiano.

Por lo pronto, es de suponerse que tras sus largas sesiones, casi espiritistas, "con especialistas en neurociencias (¿la bioquímica, la farmacología, y la patología?)"(sic), y con Bielsa y Sampaoli, Osorio pondrá en pie de guerra a esta selección mexicana para respaldar los pronósticos más populistas que legítimos: sumar seis puntos de seis posibles, y de esa manera tener diez unidades y así, al menos las dos terceras partes del pasaporte a Rusia 2018.

Y porque como él mismo lo ha dicho con estos convocados aunque "no tiene para más", en términos colombianos, o "buenas son estas tortillas", en lenguaje mexicano, o porque puede "cazar con gatos", Osorio ha sostenido que todos sus convocados son del mismo nivel y capaces "de darnos la clasificación al Mundial sin sufrimientos".

Amén...