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Chivas y la teoría de Einstein

LOS ÁNGELES - Chivas rememora a Albert Einstein. Y no porque abunden genios en sus filas o por su coeficiente intelectual promedio, sino por una de sus frases imperecederas: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy tan seguro”.

Nuevamente Uriel Antuna y nuevamente Alexis Vega. Botella en mano y con la muy mexicana alegría en la garganta, se confiesan ante la cámara. Y el descaro. Ese cinismo burlón. Esa desfachatez desafiante. Se mofan del club, de su afición, de su entrenador, de sus compañeros y de sus directivos.

El video es un desafío absoluto contra Ricardo Peláez y contra Amaury Vergara. Cierto, ya sancionaron a Antuna y a Vega. No viajaron a Toluca y serán multados. El club asevera que se investigó antes de castigar. Es decir, ambos jugadores aceptan que violaron el reglamento interno del club.

Y Usted seguramente tiene muchas preguntas. Las respuesta a todas ellas, las tiene Einstein.

1.- ¿Por qué tan condescendientes los directivos con dos jugadores dispuestos, decididos a ser del montón de fracasados y que son manzanas que pudren y contaminan? Einstein tiene la respuesta.

2.- ¿Por qué Antuna y Vega hacen ostentación de su jornada parrandera en Instagram? Einstein tiene la respuesta.

3.- ¿Por qué embriagarse si debían estar concentrados en casa a sólo unas horas de un partido de Liga ante Toluca? Einstein tiene la respuesta.

4.- ¿Por qué si ambos, Antuna y Vega, van saliendo de sufrir COVID-19, se embeodan y conviven públicamente sin mascarilla? Einstein tiene la respuesta.

5.- ¿Por qué ambos públicamente hablan de venerar a Chivas, a su afición y de que el club es el camino a la selección mexicana? Einstein tiene la respuesta.

Hay, porque los hay, fanatizados rojiblancos —aquí también, Einstein tiene la respuesta—, que defienden a Antuna y a Vega, como antes lo han hecho con Chicote Calderón, La Chofis López (y su troupe al Calatrava), Alan Pulido, Rodolfo Pizarro, y contando.

Los alcahuetes universales —Einstein tiene la respuesta—, de los futbolistas irresponsables, que existen con todas las camisetas habidas y por haber, argumentan que el jugador puede abusar en sus ratos libres.

Y ya no sólo se trata de cómo atentan contra su capacidad profesional como atletas, sino las trasgresiones en estos tiempos de COVID-19, siendo incluso focos de riesgo de nuevos contagios.

Más aún cuando especialistas médicos confirman que no siempre los organismos generan anticuerpos después de sufrir esta enfermedad. Incluso en Europa y Asia han detectado que aún, después de sanar la persona, el virus puede seguir incubado, y aún registrado negativo en las pruebas, incubar el virus y contagiar.

Además, los cuerpos médicos de FIFA advierten en sus simposios sobre la depredación en el organismo, por alcoholismo, especialmente antes de un partido, coincidiendo con expertos en el rendimiento de atletas de ata competencia.

1.- El alcohol influye en el metabolismo, el corazón y los vasos sanguíneos, en la capacidad para regular la temperatura del cuerpo, así como también en la fortaleza y salud de los músculos y los nervios en una forma que puede afectar el rendimiento en los esfuerzos.

2.- El alcohol no hidrata el organismo, ni siquiera en forma de cerveza, sino que colabora en la deshidratación.

3.- El alcohol empeora el rendimiento deportivo, evitando la recuperación muscular correcta y perjudicando el sueño y el descanso.

4.- El alcohol afecta bloquea la recuperación muscular tras una competencia, por lo que aumenta el riesgo de lesiones, como confirmó un estudio de la Universidad de Massey en 2014. Y el alcohol también retrasa la cicatrización, según el tratado Alcoholism: Clinical and Experimental Research ( 2014).

No pretendo catequizar, desasnar, o desbestializar a jugadores que eligen ese lento suicidio contra sus carreras futbolísticas, esa es tarea de sus jefes, de su familia y de ellos mismos, pero cito estos argumentos como para iluminar las escasas neuronas de aquellos que aplauden esa versión Juan Charrasqueado de su jugador favorito. Mientras más borracho, mujeriego, parrandero y jugador, mejor encaja ese jugador como ídolo, para permitirle al fanático proyectar en él, todas sus miserias y carencias.

¿Por qué hacerlo, me pregunta Usted? En este caso, lo acepto, también Einstein tiene la respuesta.

Ciertamente a Víctor Manuel Vucetich poco debe impactarle esta situación. A lo largo de su carrera, y de ello ya hemos publicado detalles, ha confrontado casos similares, pero además con genuinos futbolistas, y no con erráticos pateabalones como los actores del momento en Chivas.

Cierto, Vucetich debe confrontar que la directiva ha dado de baja a dos jugadores que podrían haber sido titulares ante Toluca. Pero, ahí es donde el grupo, donde los capitanes de Chivas, absolutamente, quedan autorizados a tratarlos como traidores, porque en los momentos en que los necesitan en la cancha, los abandonan.

La lección puede ser esa: si el Guadalajara gana en Toluca, bien puede la directiva rescindirles el contrato a ambos o mandarlos al Tapatío de manera permanente, y si pierde, exhibir públicamente a ambos, a Antuna y a Vega, como los primeros responsables de ese descalabro.

Y si no se procede con energía, para de una vez por todas disciplinar al equipo, pues entonces quedará claro que, a manera de explicación sobre la forma de proceder en todos los niveles de Chivas… la respuesta la tiene Einstein, ¿verdad? “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy tan seguro”.