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Carlos Bianchi, a 10 años del título que Boca le ganó al Milan

Carlos Bianchi y uno de sus grandes logros AP

BUENOS AIRES -- Carlos Bianchi, el DT más ganador de la historia de Boca, recordó
que durante sus dos ciclos anteriores en el club "nunca" ensayó
penales para definir títulos y atribuyó su éxito en ese aspecto a
la "intución y suerte", al cumplirse el sábado una década de la última
Copa Intercontinental ganada ante Milan de Italia en Japón.

"Jamás practiqué penales antes de una final ni tenía anotado
quiénes los ejecutarían. Cuando llegaba el momento, me acercaba al
grupo, miraba a los jugadores a los ojos y, aquel que tenía la
mirada erguida y no la bajaba, era mi candidato", reveló en una
nota exclusiva con Télam para evocar el último título mundial
xeneize.

"Siempre dijeron que los penales eran mi especialidad y la
verdad que me causa gracia. Nunca los preparé, sólo era cuestión de
intuición y suerte", aseguró el entrenador, que por esa vía festejó
tres Copas Libertadores (Vélez 1994 y Boca 2000 y 2001), además de
la Intercontinental 2003 en la ciudad de Yokohama.

En aquel escenario, el 14 de diciembre de ese año, Boca se
impuso al Milan 3-1 con tiros desde los doce pasos, después de
empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y los 30 minutos de alargue.
Así, logró el tercer título mundial del club y segundo con Bianchi
como DT, luego del alcanzado en 2000 con el triunfo ante Real
Madrid (2-1).

"Ese equipo no era tan poderoso como el que jugó con el Real
o el Bayern Munich (perdió 1-0 en la Intercontinental 2001).
Sabíamos que no éramos candidatos pero fuimos campeones porque se
trataba de un conjunto de hombres. Los jugadores se sentían unidos
y dejaban todo en cada pelota", rememoró.

Consultado por la clave de aquella conquista, Bianchi dudó:
"No sé, por supuesto que recuerdo nombres y situaciones del juego
pero no podría distiguirla porque no soy de volver a ver los
partidos en el tiempo".

"Jugábamos contra uno de los equipos más poderosos del mundo
y tomamos nuestras precauciones. Tanto los jugadores como yo
sabíamos que no teníamos derecho a equivocarnos", abundó.

Luego, asumió que fue "importante empatar rápidamente" con
gol de Matías Donnet (29m.PT) tras la apertura del marcador
conseguida por el danés Jon Dahl Tommason, seis minutos antes.

"Eso nos favoreció porque a los italianos siempre les cae
mejor jugar de contraataque. Milan tenía jugadores notables en
ataque (Clarence Seedorf, Kaká y Andry Shevchenko, entre otros) y
en el segundo tiempo se vinieron con todo pero supimos aguantarlos
bien. La parte defensiva nuestra fue para destacar", reconoció.

Bianchi, ganador de nueve títulos en Boca (cuatro locales y
cinco internacionales), valoró especialmente la consagración de
2003 por el hecho de no haber contado en el máximo potencial a las
dos figuras principales del equipo: Guillermo Barros Schelotto y
Carlos Tevez, quienes llegaron al límite por distintas lesiones.

"Eran muy importantes para nosotros, se trataba de las
figuras más desequilibrantes del plantel. Les hablé a los dos para
decirles que iban a jugar 60 minutos cada uno porque ninguno podía
hacerlo todo el partido", explicó sobre el Mellizo, que fue
titular, y el Apache, que entró en el segundo tiempo.

"Después estaba Iarley, en quien confiaba mucho. Ya era un
jugador afianzado, tenía 30 años. Me dio muy buenos resultados, era
un delantero guapo y atrevido. Pasaba por un semestre excelente:
jugó un gran superclásico con River en el Monumental (2-0) y tuvo
participación en el gol de Donnet a Milan", repasó.

A modo de cierre, Bianchi admitió que "los recuerdos son
lindos", pero expuso su filosofía de "no vivir de ellos porque
también está el presente".

"Más allá de lo que uno ganó, hay que asumir el desafío del
presente y eso se hace difícil. Hay otros nombres, otras
situaciones, no es todo lo mismo. La gente tiene muy vivos esos
recuerdos, por eso me brinda su aliento constantemente a pesar de
no haber conseguido resultados", concluyó el Virrey, que regresó
al club a principios de año, sin los éxitos del pasado.