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Historias mínimas

BUENOS AIRES -- Como es habitual, en ESPNtenis.com repasamos las historias paralelas de la semana tenística. Detalles, curiosidades, frases destacadas y todo el color del circuito.

Federer, los afectos y el crecimiento del niño Stan
Un año y medio después de su última incursión como dupla (en repechaje de Copa Davis), Roger Federer y Stanislas Wawrinka volvieron a unirse para jugar dobles. Esta vez, con un ligero cambio: Stan llega como el último campeón de un Grand Slam y N°1 de Suiza, escenario inédito para él. Por eso, la incógnita se trasladó a oídos de Roger: "¿Hubo algún pedido de consejo, de cómo manejar las expectativas?". Y el séptuple campeón de Wimbledon aclaró el contexto: "Stan ya es grande, no tiene más 18 años. Ha estado en el tour por bastante tiempo y sabe que esto es simplemente un mega-bonus extra para él".

"Hace ya tres o cuatro años que no me pide consejos en general. En su momento me consultaba de todo: la vida, su tenis, la derecha, el revés... También a esa altura uno fue soltando un poco ese vínculo, porque él necesitaba crecer por sí mismo, ser el jugador que podía ser. Hoy a veces soy yo quien le pregunto sobre algunos jugadores y él también hace lo mismo. Es una buena dinámica y me pone contento que esté en ese lugar", añadió Roger. "Nos llevamos muy bien, tenemos una amistad muy cercana hace ya muchos años. No nos vemos demasiado fuera de la cancha porque cada uno tiene a su familia, pero sabemos que podemos confiar en el otro", completó Stan.

A propósito de ese crecimiento -ya más personal que tenístico- y del rol de la familia, Federer también habló de Mirka y de cómo lo ha ayudado tenerla junto a él en el progreso de su carrera: "Ha sido muy importante en mi vida. Siempre pensó qué era lo mejor para mí y nunca trató de apartarme del tenis. Escucho historias de algunos muchachos a los que no los dejan viajar por más de tres o cuatro semanas seguidas. El único pedido de su parte fue que tratemos de pasar juntos la mayor cantidad de ese tiempo. Pronto empezó a venir a cada práctica, a cada partido; pasamos a compartir todo desayuno, almuerzo y cena por muchos años. Hoy en día sigue siendo una unión muy intensa, pero hay que cuidar a los chicos y ella ya debe haber visto unos 900 partidos. Está bien si se pierde uno o deja de venir a los entrenamientos".

La joya del abuelo
Rafael Nadal tiene 84 años, una prolífica carrera como músico y, claro, un nieto homónimo que hoy mira a todos desde lo más alto del tenis mundial. Además del nombre, ambos comparten la pasión por lo que hacen. El abuelo del N°1 es director de orquesta y continúa proyectando conciertos en España. Pero también sigue de cerca todo lo que pasa con Rafa en el circuito: "Es una excepción, un fuera de serie, no le han regalado nada", sintetizó en diálogo con el Diario de Mallorca.

"Ha hecho lo que no hubiera hecho nadie. Toni le machacaba y Rafel lloró muchas veces, pero aguantaba y aguantaba. De la dolencia reciente [en Australia] me dijo: 'Había muchos miles de personas que habían pagado, y algunas de ellas seguramente con serias dificultades económicas...'", enfatizó. Y si bien valoró que su nieto acumule más títulos que Federer a su edad, desestimó cualquier intento de comparación: "Se hace demasiado literatura con esto. Con el deporte en general. También lo vemos con Cristiano y Messi...".

Pero al margen de la devoción por su nieto, Rafael prefiere no acudir a sus partidos. Más aún: ni siquiera los puede mirar por televisión. "Llevo un marcapasos. Me pondría nervioso, preocupado. Lo que pasa es que cada vez en las noticias lo dicen luego una decena de veces. ¿Ha perdido? Otra vez será. ¿Ha ganado? Disfruto un poco más", ilustró.

Dos explosiones, mismo destinatario
Duelo de primera ronda entre Radek Stepanek y Denis Istomin. Set abajo, el uzbeco tiene break point en 4-3. Ante un revés ancho del checo, devuelve por inercia pero inmediatamente detiene su paso y alza su brazo desafiando el fallo. El umpire, Mohamed El Jennati, lo ignora. Deuce. "Pero pedí challenge". "No, no lo hiciste. No paraste. No vi ninguna seña". Suficiente para que Istomin pierda los estribos: "¿Cómo que no? Me frené y levanté la mano. ¿Qué quieres que haga? ¿Que me ponga a hacer así?", enloquece mientras da saltos al grito de "Challenge, challenge" como parodia de la escena. "Dudaste, pero no alzaste la mano. Es deuce".

Lo más insólito es que en la continuidad de ese punto Stepanek volvía a tirar una pelota ancha, pero el tanto igual iba para el checo: "Si para ti no paré, entonces quiero desafiar su última derecha", seguía Istomin. La discusión continuó con la intervención del supervisor, pero nada cambió. El uzbeco igual terminaría logrando el quiebre y el segundo set, aunque luego perdería el partido. Para El Jenatti, en tanto, habría más en Indian Wells...

En segunda rueda, el marroquí estuvo a cargo del choque entre Fabio Fognini y Ryan Harrison, donde ocurrió algo similar. También set abajo y con Harrison sirviendo 0-1 15-30, Fognini ganó el punto con una volea sobre la línea, pero la cantaron mala. El italiano lo desafió y el ojo de halcón le dio la razón, pero El Jenatti no le otorgó el tanto, sino que dictó su repetición, alegando que Harrison podría haber devuelto la pelota si el fallo no hubiera frenado la acción (algo difícil de presumir, viendo lo desacomodado que había quedado el estadounidense). El europeo ya estaba en posición para seguir el juego, pero no se pudo controlar y fue hasta la silla del juez: "Es mi punto. ¿Cómo puedes decir que no?", repitió. Y pronto estalló: "Vos le hiciste lo mismo a Istomin el otro día, ¿no? ¿Qué carajo estás haciendo? ¿Sabes las reglas?". Luego pidió también que se hiciera presente el supervisor y tomó asiento en su banco, ante el abucheo generalizado del público.

Ya en conferencia, Harrison respaldó al umpire: "Creo que fue correcta su decisión. Yo estaba en posición de seguir la jugada y una vez que escuché que era mala abandoné el movimiento como para devolver". En medio del ruidoso intercambio entre Fognini, umpire y supervisor, que se extendió por varios minutos, el norteamericano cruzó también algunas palabras con el italiano. Pero el local desestimó cualquier disputa: "Simplemente traté de hacerle entender que de verdad tenía la chance de jugar esa pelota. Quería terminar con todo eso y seguir jugando. Pero en ese momento es difícil escuchar...".

El otro circuito
El dobles en Indian Wells suele tener refuerzos de lujo y la versión 2014 no fue la excepción: Roger Federer, Stanislas Wawrinka, Andy Murray y Jo-Wilfried Tsonga fueron algunos de los destacados singlistas que dijeron presente en el cuadro masculino. En el femenino, resalta la figura de Martina Hingis, ex N°1 del mundo y hoy coach de Sabine Lisicki, pero entre las top-ten no hubo mayores novedades y las que suelen abocarse solo al plano indidivual efectivamente se mantuvieron al margen.

Es el caso de Na Li, campeona en Australia y máxima favorita en California. La china no juega dobles desde Londres 2012 y antes de ello hay que irse hasta 2008: "No me gusta. La cancha se me vuelve muy chica, no sé bien qué hacer. Hay gente en todos lados. Tengo que hablar todo el tiempo con mi pareja", explicó entre risas. También se abstuvo la rusa Maria Sharapova, que solo disputó un torneo en la especialidad en los últimos nueve años y fue precisamente en Indian Wells (2009): "Llevo tantos años sin jugar dobles... ¿Por qué empezar ahora? No está en mis planes volver a jugarlo. Ya estoy grande para esas cosas. Prefiero solo concentrarme en singles".

¿Coach Agassi? ¿Coach Sampras?
Ante el retorno al circuito de distintas exleyendas, hoy entrenadores de figuras de renombre, Andre Agassi y Pete Sampras contemplaron, con distinto acercamiento, la posibilidad de colaborar con algún jugador en ascenso, pero marcaron sus propios límites. "Ser coach es una enorme responsabilidad, aunque me atrae la parte de resolver un problema. Tienes que meterte en la cabeza del jugador, encontrar la manera para llevarlo del punto A al punto B. Es muy motivante. Pero estoy a años de distancia de siquiera considerarlo", planteó Agassi.

"Tengo responsabilidades que cumplir y me debo a mi familia. En otra etapa de mi vida sí podría analizarlo, porque me encanta la interacción con los jugadores", continuó el de Las Vegas. Y hasta postuló un nombre propio: "Me gustaría focalizarme en alguien que aún no haya alcanzado su máximo potencial. Pienso en jugadores interesantes al estilo de John Isner, que se mantiene en ese nivel y todavía tiene mucho para poner sobre la mesa".

Sampras fue concreto: "Entrenar, no. Ayudar, puede ser". Y consultado sobre a quién le gustaría asesorar, el campeón de 14 Grand Slams no dudó: "Grigor Dimitrov. Tiene talento en estado puro. Pega bien y proyecta un gran futuro. Es el indicado".

Más desafíos en Indian Wells
Roger Federer vuelve a ser protagonista en el desierto californiano a través del "challenge". El año pasado tuvo una escena particular en su single ante Stanislas Wawrinka; ahora, de nuevo junto a su compatriota pero jugando dobles, vivió algo similar ante el indio Bopanna y el pakistaní Qureshi.

Hace doce meses, Federer, pese a insistir, no logró pedir un ojo de halcón por un saque suyo a raíz de haber golpeado una segunda pelota. La demora, la razón del juez para no otorgárselo. Ahora, el suizo no quiso pedirlo. Su devolución de revés, ante el servicio de Bopanna, había cerrado el partido en el súper tie break del tercer set. Enseguida, Qureshi le protestó al árbitro y le manifestó su malestar a Federer, quien hizo omisión a sus reclamos, sonrió y le estrechó la mano.

Hubo otro episodio llamativo con los challenges en el partido de Peter Polansky ante Juan Mónaco, en primera ronda. El canadiense pidió tres desafíos consecutivos en el tie break del segundo set; perdió todos, aunque sí terminó ganando el desempate. La victoria final, de todas maneras, quedó en manos del argentino.

Las tres vidas de Davenport
"Tengo que admitir que llegar al Salón de la Fama nunca fue realmente uno de mis sueños. Me parecía demasiado grande para mí". La declaración corresponde a Lindsay Davenport, exnúmero uno del mundo, ganadora de 55 torneos y presente en seis finales de Grand Slam, con títulos en Wimbledon, US Open y Australia.

La estadounidense, pese a que remarca que tuvo una carrera incipiente pero normal, gozó de un paso por las canchas con varias aristas. Ganó su primer título con apenas 16 años; una temporada y media después, con 18, se consagró campeona del Masters de la WTA con cuatro victorias en sets corridos; luego, pasados los 30, dejó la práctica profesional por el nacimiento de su primer hijo; y poco después volvió a las canchas y supo conquistar tres torneos más.

"Me siento como que he tenido tres vidas completamente diferentes. Una, obviamente, como niña; dos, mis días jugando tenis; y tres, como mamá", resaltó Davenport, quien recordó cómo fue acompañada por sus padres en el inicio de su carrera: "Me pusieron las mismas reglas que a cualquier adolescente, a pesar de que yo ya era profesional. Si quería ir a jugar el próximo torneo, me tenía que ir bien en la escuela", aclaró. "Tenía 16 años y era Top 20. Siempre estuve muy agradecida por eso".

A su vez, Davenport remarcó quién fue una de sus influencias e inspiración en sus primeros años como tenista: Billie Jean King. "Fue decisiva diciéndome siempre que disfrutara cada paso", señaló, y agregó que "a mediados de los '90, cuando era mi capitana de Fed Cup, era la que me hablaba del Salón de la Fama y de las oportunidades que tendría de seguir jugando de esa manera. Era una adolescente por ese entonces. No tenía idea de lo importante que era el lugar".