Italia hizo historia y le ganó por primera vez a Inglaterra por 23-18 en el estadio Olímpico de Roma por la 4° fecha del Seis Naciones. Gonzalo Quesada metió su nombre en los libros de oro del rugby italiano con un triunfo que parecía imposible pero que se gestó con puro corazón.
En el arranque, el dominio fue íntegramente de Inglaterra, que se apoyó en su habitual solidez en el juego aéreo para arrinconar a la Azzurra en su propio campo. El equipo de Gonzalo Quesada supo resistir los embates iniciales con una defensa disciplinada y, una vez que se hizo con la posesión, se animó a darle dinámica a la ovalada para ganar metros con autoridad. Esa insistencia decantó en la apertura del marcador a través del pie de Paolo Garbisi, quien rompió el cero con un penal recién a los 20 minutos de juego.
El XV de la Rosa no tardó en reaccionar y recuperó las riendas del encuentro. Tras una prolija sucesión de fases, lograron liberar la pelota hacia la punta para Tommy Freeman, quien facturó el primer try de la visita. Pero Italia no se amilanó y su propuesta ofensiva volvió a dar frutos a los 34’: Tommaso Menoncello rompió la línea defensiva por el centro de la cancha y, tras una lúcida corrida de 30 metros, apoyó una conquista que parecía darle el control a los locales.
Sin embargo, en el epílogo de la primera mitad, el libreto cambió de manos. Inglaterra aprovechó una pelota recuperada en su propio campo y, con una transición letal, logró golpear de nuevo con Tom Roebuck para dar vuelta el marcador e irse al descanso 12-10 arriba. Un baldazo de agua fría para una Italia que había hecho méritos para terminar en ventaja, pero que pagó caro un descuido en el cierre.
En el complemento, Inglaterra salió decidido a recuperar el protagonismo y comenzó a estirar la diferencia a través del pie. Finn Smith castigó con dos penales consecutivos para darle aire al XV de la Rosa, mientras Italia parecía ir apagándose físicamente ante el rigor del contacto. Sin embargo, la puntería de Paolo Garbisi mantuvo a tiro a los locales; con dos envíos certeros a los postes, el apertura volvió a meter a su equipo en partido cuando el panorama asomaba complicado.
Pese a contar con una superioridad numérica de dos jugadores por momentos, a Italia le costó capitalizar esa ventaja en el marcador, pero nunca bajó los brazos. La recompensa a esa insistencia llegó a falta de ocho minutos para el cierre: en un ataque quirúrgico por la punta, Monty Ioane habilitó a Tommaso Menoncello y este, en una combinación perfecta, dejó a Leonardo Marin de cara al try para dar vuelta la historia. La conversión de Garbisi puso el 23-18 y selló un final abierto a puro dramatismo.
Con garra, corazón y una disciplina defensiva admirable en los últimos minutos, Italia resistió los embates ingleses para firmar su primer triunfo en la historia ante Inglaterra. Una tarde de gloria absoluta para los dirigidos por Quesada, que rompieron el maleficio y demostraron que este equipo está en franco crecimiento.
