Jérémy Ménez aparecerá, finalmente, en la cancha durante la jornada cuatro del torneo mexicano. El América mostrará a su gran contratación mediática del invierno, un futbolista que alguna vez rozó los niveles más desarrollados del juego, pero que después se hundió ante la falta de continuidad. El América cree que Ménez puede y debe darle la cuota de calidad que la ha faltado a su futbol en los últimos meses. Veremos si este “nuevo” modelo americanista, “bañando y perfumado” en las rosas de la aglomeración parisina, resulta ser el que tanto han esperado sus fieles aficionados.
CIUDAD DE MÉXICO.- El “afrancesado” América debe empezar a asomarse este sábado en el horizonte del futbol mexicano.
El América ha recurrido a una vieja fórmula de la casa que ha sido bien reutilizada en la última época por algunos otros clubes del futbol mexicano para tratar de generar un ambiente que ayude en lo futbolístico y en lo mediático. El mayor ejemplo y el mejor resultado de esa práctica lo ha tenido Tigres. El atacante francés André-Pierre Gignac ha dejado, en poco tiempo, un sello contundente de calidad en la cancha y señorío fuera de él. Gignac ha sido una de las mejores contrataciones en la historia de futbol mexicano. Supongo que el América se vio en ese mismo espejo durante este receso invernal.
El francés Jérémy Ménez, que alguna vez se asomó como una de las figuras preponderantes en el futbol europeo y mundial, aparece hoy como la gran esperanza para que el América vuelva a los sitios que le corresponden, tras un año -el 2017- cargado de pena y vacío en el campo de juego. Ménez no es propiamente un goleador, pero sí un futbolista que deberá cargar con la responsabilidad de generar más y mejores llegadas para el América. Se espera que su forma de “aclarar” la cancha, de pasar por los rivales y de entregar balones, su peso específico termine haciendo del América un equipo de mayor peligro y de mayor contundencia.
El fracaso de Ménez para dar el paso rumbo a los niveles más desarrollados del futbol es achacado por los expertos a la falta de continuidad en su juego. Desde sus años en la Roma, el Paris Saint Germain y el Milán, está claro que algo detuvo el proceso de quien era presupuestado como un futbolista tope del mercado. Hoy, tiene 30 años y ha aceptado un contrato para jugar en el futbol mexicano tras seis meses sin mucha fortuna en un equipo de media tabla del futbol turco. Está claro, que la carrera de Ménez ha tomado un rumbo distinto al que se pensó en su momento y que el América puede marcar cierto “reinicio” o una depreciación casi definitiva.
“No tengo ninguna presión, al contrario, desde que llegué aquí vengo a ganar”, dijo el francés tras ser presentado ante una buena cantidad de aficionados americanista este viernes por la mañana en el Estadio Azteca.
A largo de su historia, el América ha recurrido a figuras mediáticas para tratar de generar resultados: Desde el brasileño Jose Dirceu de los ochenta, pasando por argentino Claudio “El Piojo” López y el chileno Iván Zamorano en tiempos más recientes. Pero el futbol mexicano se ha vuelto más rápido y más competitivo con el pasar de los años. Ménez será, seguramente perseguido y agobiado por los defensores en el campo. Tendrá que sacar las mejores facultades que le queden para triunfar y para provocar que un equipo que el año pasado no alcanzó liguilla en un tornero y se privó del gol durante cuatro partidos de la liguilla del torneo de Apertura. El América de los aromas afrancesados espera revivir con base a su gran contratación del invierno.
