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Barcelona sufre para aprender en la menos lúcida de sus victorias

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¡Memphis Depay dio una clase de definición! Puso el 2-1 ante Elche (0:53)

El delantero del Barcelona aprovechó el penal, le rompió el arco a Badía y festejó el segundo. (0:53)

BARCELONA -- El Barcelona pasó un mal trago en Elche, ganando por la mínima, remontando gracias a un penalti cerca del final y casi, casi, lamentando todas las ocasiones que falló para llevarse una victoria que pudo y debió haber sentenciado con comodidad. Una victoria sin historia, la tercera consecutiva, por fin, en el campeonato liguero que debería servirle de aprendizaje en cuanto a lo que hizo y lo que no en el terreno de juego.

Tres victorias consecutivas, siete triunfos y tres empates en las últimas diez jornadas jugadas, muestran el crecimiento liguero de un Barça que asentado ya en puestos Champions mira hacia arriba sin el temor de meses anteriores, buscándose y encontrándose en lo que quiere, por más que no siempre el balón entre en la red rival con la misma facilidad.

Si había marcado cuatro goles en cada uno de sus últimos tres partidos oficiales, con una efectividad en ocasiones superlativa, en Elche se quedó en la mitad, en dos, con uno de penalti y maldiciendo las muchas ocasiones desperdiciadas. Sufrió... Y sin duda aprendió.

No jugó para nada mal el equipo de Xavi, a pesar de que el entrenador modificó su plan en el descanso, pero se vio acosado por sus propios errores de bulto. Doble de Frenkie de Jong primero a los 26 minutos, rematando al muñeco con toda la portería para él, y después a los 38, salvado por un fenomenal Edgar Badia que mantuvo en pie al Elche hasta que, rozándose el fin del primer tiempo un error impensable de Pedri acabó con el gol de Fidel Chaves y rompió todos los pronósticos del partido.

Bien en la construcción, hábil en la combinación y rápido en las bandas, al Barça le penalizó su desastrosa definición porque tuvo ocasiones sobradas para llevarse una victoria que pudo hasta ser más cómoda en el marcador de lo que se vio en el juego porque el Elche, cediendo el dominio, supo defenderse con orden y tuvo a su favor, indiscutiblemente, la horrorosa tarde de la delantera azulgrana.

Comenzó con Dembélé y Aubameyang y acabó con Ferran, Adama y Memphis, protagonista definitivo en la victoria, provocando y transformando el penalti a última hora que regaló la remontada al Barça más terrenal de las últimas semanas pero que ya antes del 1-2 pudo y debió darle la vuelta al marcador, por medio de Ferran principalmente, quien después de desviar con acierto una asistencia de Jordi Alba para igualar se repitió en sus errores ante portería.

Es el joven jugador valenciano, suplente por primera vez desde su llegada al club azulgrana, un delantero de excelentes facultades técnicas pero cuya relación con el gol está lejos de lo que es un artillero de primer nivel. Le sacó dos remates envenenados Edgar Badia y remató desviado otras dos ocasiones que bien pudieron cambiar la realidad de un partido extraño, incómodo y resuelto con tanta fortuna como empeño por este Barça cuyo crecimiento sigue siendo una realidad.