MADRID -- Marcelo Vieira llegó al Real Madrid en el invierno de 2006. Por entonces, la entidad blanca era algo muy distinto a lo que es hoy en día. Los blancos estaban sumidos en una crisis institucional bajo el mandato de Ramón Calderón. Además, a nivel deportivo, a pesar de que ese año Fabio Capello conseguiría ganar La Liga para el club, las cosas no iban bien ya que se pedía una renovación a marchas forzadas.
Corría el mes de noviembre de 2006 y Marcelo firmó por cinco años a cambio de siete millones de euros que el Madrid pagó al Fluminense. Una de las operaciones más redondas en la historia blanca porque Calderón firmó al que, años más tarde, se convertiría en uno de los mejores laterales izquierdos de la historia del Real Madrid.
Pedja Mijatovic era el director deportivo de la época. El montenegrino comentó del nuevo jugador del Real Madrid que se convertiría en uno de los más importantes defensas del mundo, y se quedó corto.
Su potencia, juventud y desparpajo fueron factores que echaron por tierra una de las intenciones iniciales que no era otra que la de ceder al jugador para que fuera teniendo minutos.
Marcelo compitió, entrenó y se quedó en el Real Madrid. Y, 15 años después, el brasileño sigue siendo un miembro de pleno derecho de la plantilla blanca, aunque envuelto en una nube de críticas por su rendimiento en las últimas temporadas.
Mucha gente se pregunta por el bajón de rendimiento del lateral madridista. Quienes lo conocen de cerca, ven a Marcelo “muy tranquilo y centrado en mejorar de forma constante”, tal y como dos fuentes revelan a ESPN.
Otros, en este caso aficionados más críticos, creen que el lateral “ha agotado su tiempo en el club, hay que ser agradecido por todo lo que nos ha dado y decirle adiós”.
Muchos ven en Marcelo el tapón para otros talentos como, sobre todo Sergio Reguilón. El actual lateral izquierdo del Tottenham Hotspur es indiscutible para Mourinho, ganó una Europa League siendo la sensación del año pasado y ya es habitual con la selección española de Luis Enrique.
De hecho, era una de las preferencias del propio Florentino Pérez para reforzar al equipo este año, ya que en el Sevilla estaba cedido y la operación era a coste cero. Pero Zidane prefirió a Marcelo y el Real Madrid hizo caja con el riojano.
¿Por qué Zidane sigue apostando por Marcelo?, se preguntan varios sectores del madridismo. Según fuentes internas del club, esa “apuesta” es relativa. Marcelo ha pasado de ser indiscutible a una pieza más de rotación.
Hasta la temporada 2017/18, el brasileño promediaba 29 partidos de media cada año en Liga. Desde entonces, sus participaciones han bajado a 23, 15, y los actuales cinco partidos que lleva esta temporada. Por tanto, esa “apuesta” ya es relativa.
En cuanto a rendimiento, los números de uno de los capitanes de la plantilla también han bajado: “Tiene 32 años y, para un jugador que necesita tanta potencia y músculos para desarrollar su juego, la edad es un hándicap”, comenta una fuente a ESPN.
Además, su peso en la plantilla y su liderazgo silencioso al lado de Sergio Ramos fueron clave a la hora de que Zidane se quedara con él antes que con Reguilón. Y es que, recordemos, la auténtica “apuesta” del técnico francés (aquí el término apuesta es mucho más entendible), se llama Ferland Mendy.
Marcelo no es alguien que, además, se haya trabajado el cariño del madridismo a través de los medios de comunicación. Nunca le han gustado, a pesar de tener que dar la cara en numerosas ocasiones.
¿Puede que eso le haya pasado factura ahora que todo el mundo le pone en el punto de mira? “Puede ser…”, comentan las fuentes citadas anteriormente a ESPN.
Lo que está claro es que Marcelo ya es un segundo espada para entrar en las convocatorias. Ahora mismo ha empezado un plan personal de alimentación y de entrenamiento personal para retomar sensaciones y dar un plus a sus actuaciones para retomar el cariño de un público que, al igual que el futbol, se olvida pronto de sus ídolos.
