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Houston esperaba a Wayne Gretzky y llegó un coreógrafo del Grupo Firme

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La entrada de HH da frutos (0:53)

Tras el ingreso de Héctor Herrera, el Dynamo consigue rápidamente el empate frente al FC Dallas. (0:53)

LOS ÁNGELES — Hoy, el Dynamo de Houston está muerto. No genera ni chispas. Para llegar a los Playoffs de la MLS, necesita ganar sus cinco juegos, y esperar que se colapsen Timbers, Real Salt Lake y el acechante Galaxy, perdiendo todos sus partidos. Su batería no sólo está muerta, sino oxidada, supura toda su toxicidad.

El supuesto principal generador de energía del Dynamo no funcionó. Un repuesto dañado. Material de segunda mano. El mexicano Héctor Herrera sólo muestra chispazos en los conciertos del Grupo Firme. Lesionado, pero saluda la madrugada bailando y bebiendo del pico de la botella.

La culpa es de Pat Onstad, el gerente general de Houston. Al regodearse con la llegada de Herrera, se atrevió a compararlo con una leyenda no sólo del hockey en Estados Unidos, sino en el mundo: Wayne Gretzky. Era compararlo con Pelé en términos de futbol, o con Tom Brady en terrenos de la NFL, o con Roger Federer en el tenis.

El mismo Onstad dijo que era un parteaguas, un punto de quiebre en la MLS. Un antes y un después en el futbol estadounidense. El tiempo confirmó que la lengua del directivo y las expectativas en torno a Herrera eran más grandes que los vestigios de futbol que aún conserva el Zorrillo.

Pero, no sólo Onstad montó un espejismo. También los adversarios estaban deslumbrados. Jim Curtin, entrenador del Filadelfia, aseguró que “Héctor Herrera es el mejor futbolista de la Concacaf”, a pesar de sus pasajes oscuros con la Selección Mexicana durante la eliminatoria mundialista, y que sus actuaciones relevantes con el Atlético de Madrid, antes de llegar a la MLS, no rebasaban la docena.

Héctor Herrera está muy lejos de Gretzky y de la expectación que generó su llegada a Houston. Lesiones, fuera de ritmo, sin adaptarse al grupo en la cancha, desde su debut ante Dallas el 9 de julio, ha sido la peor inversión del Dynamo, en el foso de la Conferencia Oeste.

Después de la suntuosa parafernalia de su presentación, Herrera sólo se volvió viral hace unos días. En un concierto del Grupo Firme, aparece bailando y bebiendo tequila, a invitación de uno de los integrantes del grupo, Eduin Caz, vocalista.

Curiosamente, El Zorrillo había sido descartado para viajar a Seattle, ante los Sounders, por un supuesto golpe en la pierna derecha, de la cual, aparentemente, no se quejó absolutamente mientras meneaba la osamenta al ritmo de canciones como El Tóxico y De trago en trago, en el concierto celebrado en el NRG Stadium.

Y los médicos especializados en deporte, y estrictamente en futbol, insisten en que desveladas y alcohol, especialmente cuando hay una lesión, a los 32 años, retrasan dramáticamente su recuperación.

Desde la llegada de Héctor Herrera a Houston, el Dynamo sólo ha ganado dos partidos: 2-1 a San José, y 2-1 al LAFC, en el cual no participó. De 11 encuentros, sólo ha intervenido en ocho y no siempre como titular. Suma 620 minutos de 990 posibles. Y sólo una asistencia.

El mediocampista mexicano firmó contrato hasta 2024, como jugador franquicia y con un salario de 6.5 millones de dólares por año. Es decir, hasta el momento, Houston le ha pagado 5,242 dólares por minuto jugado.

Esta misma semana fie despedido el entrenador del Houston, Paulo Nagamura, quien no encontró en Herrera el salvavidas de su contrato. Cuando arribó el mexicano, había depositado esperanzas en que le ayudara a enderezar el rumbo: “Es un jugador talentoso, es un líder y seguramente será un mentor de nuestros jugadores jóvenes”. Tal vez, al menos, no se equivoca en gustos musicales.

Medios vinculados al Dynamo, aseguran que Nagamura solicitaba otro tipo de refuerzos, y que Héctor Herrera no estaba en sus prioridades. El rendimiento del jugador mexicano en la eliminatoria para Qatar, y en sus últimos meses con los Colchoneros, además de la edad, le dejaban en claro al entonces todavía entrenador del Dynamo, que no sería el revulsivo que caprichosamente Onstad veía.

En su última temporada con el Atlético de Madrid, al que llegó como agente libre, Héctor Herrera sólo participó en 21 partidos de LaLiga, y cuatro de Champions, sin aportar gol o asistencia. Por eso, cuando El Cholo Simeone sabe de su salida, ni un gesto de contrariedad mostró.

Muchas señales pues, que Nagamura sí interpretó y que nunca inquietaron a Onstad, convencido de que sí contrataría al Wayne Gretzky del futbol estadounidense.

“El futuro que nos espera es muy grande. He llegado en mi mejor momento, a dar lo mejor de mí, a ganar títulos. La ambición y el querer ganar, nos identifica con este club”, dijo Herrera en su presentación. “Vamos a ser muy felices, para eso estamos aquí”. Y 620 minutos después, la anunciada alegría terminó de manera luctuosa para la carrera del entrenador y del equipo en este torneo.

Más allá de eventuales buenas actuaciones con el Porto y en selección nacional, Héctor Herrera se hizo viral en dos momentos: al hacerse una detallada cirugía en el rostro y cuando apareció, vaso en mano, como anfitrión de la famosa fiesta premundialista en Las Lomas, en la Ciudad de México, a la cual acudieron seleccionados mexicanos. Las imágenes mostraban a El Zorrillo dando la bienvenida a damas de compañía y modelos que arribaban a la mansión.

Hoy, de cara al juego de este fin de semana contra el Sporting de Kansas City, la afición de Houston se ha mostrado molesta por el desliz nocturno de Herrera, su bajo rendimiento, y las dudas para que pueda estar recuperado para este sábado en el PNC Stadium, donde pena sin duda el Dynamo.