RÍO DE JANEIRO, Brasil -- Cuando el argelino Islam Slimani sacó los colores al espigado central de Alemania Per Mertesacker en una carrera en la que le aventajó en infinidad de metros, saltaron las alarmas en la 'Mannschaft', que en Octavos de Final sufrió en defensa por la lentitud de un jugador cuestionado desde aquel día.
Mertesacker, un fijo en los cuatro primeros partidos que ha disputado el cuadro germano en el Mundial (Portugal, Ghana, Estados Unidos y Argelia), fue señalado por los medios de comunicación y posteriormente por su entrenador, Joachim Löw, que le sentó en el banquillo en el decisivo partido de cuartos de final ante Francia.
"¿Qué quieren de mí? ¿Qué quieren?", espetó el siempre afable Mertesacker cuando fue preguntado por un periodista de la cadena alemana ZDF tras el choque de Alemania y Argelia. El gigantón del Arsenal agrandó aún más su 1.98m. de altura para intentar que no le salpicaran todas las críticas de una actuación que no fue de las mejores desde que participa con el combinado germano.
"¿Cree que sería mejor si hubiéramos jugado un fútbol atractivo y hubiéramos quedado eliminados? ¿Cree que esto es un grupo de payasos jugando en los octavos?", continúo, con gesto torcido, después de contestar a otra pregunta sobre el mal juego de Alemania.
Löw tomó nota de todo aquello. Aquel día ante Argelia, Mats Hummels no pudo jugar por una inoportuna enfermedad y colocó junto a su otro central titular a Jeromy Boateng. Para el choque de cuartos contra Francia volvió Hummels y entonces Boateng debería haber regresado al lateral derecho y Phillip Lahm al centro del campo. Pero no fue así. Boateng se quedó donde estaba y el que salió del equipo fue Mertesacker.
"Francia tiene jugadores rápidos como Valbuena y Griezmann y he pensado que Boateng y Hummels les pararían mejor. Hablé con Mertesacker y lo entendió perfectamente", afirmó después del encuentro en rueda de prensa el técnico alemán.
La realidad a sus explicaciones pudieron ser otras. Mertesacker ya se enfrentó con jugadores muy veloces como Cristiano Ronaldo, pero no fue sacrificado y sacado del once inicial. Su mal partido ante Argelia, le sentenció.
Löw ahora tiene encima de la mesa un problema. El zaguero que siempre ha sido titular menos un día, está en el centro de los focos. Tiene mucha presión.
Y más cuando se habla sin parar de su compañero de batallas. Hummels reapareció contra Francia a lo grande, marcando el gol de la victoria de Alemania. Su salto para rematar un balón centrado por Thomas Müller simbolizó todo su poder por encima de jugadores competentes como Raphael Varane. Tras su cabezazo, que acabó en la red de la portería gala, engrandeció su figura y Hummels se convirtió en el héroe del día en su país.
Mientras, Mertesacker se comía las uñas en el banquillo. Su mal partido contra Argelia le había pasado factura. Löw dejó de confiar en él y ahora deberá volverá a tener que tomar una decisión para el duelo de semifinales con Brasil.
No estará Neymar, tal vez el más veloz de todo el conjunto brasileño, pero otros como Willian, su posible sustituto, Hulk o el corredor Marcelo, podrían servir de excusa a Löw para argumentar la velocidad de sus rivales para sentar relegar de nuevo a la suplencia a Mertesacker.
El central alemán nunca pudo imaginar que las carreras junto a Slimani podrían marcar su futuro en el torneo. Eso, y las comparaciones con Hummels, han podido cerrar una puerta muy interesante para cualquier futbolista. Mertesacker, sin quererlo, se ha convertido la antítesis de Hummels. Uno representa las dudas y el otro el éxito.
