RÍO DE JANEIRO - Si de cerrar se trata, Usan Bolt lo hizo con broche de oro... Triple, por cierto.
El velocista jamaicano tomó la última estafeta, aceleró como si trajera propulsión a chorro y un parpadeo después entró solo a la meta; como si fuera el único en la pista.
Nadie puede con Bolt. Está más que confirmado. Y si en realidad se despidió este viernes del olimpismo, sin duda deberá ser recordado como el mejor de todos los tiempos.
"Se los dije anoche (jueves) y lo repito hoy: Soy el más grande", dijo Bolt con la misma convicción que arrancó los últimos 100 metros, en los que otra vez quedó corto de récords, pero no de su objetivo, que era convertirse en nueve veces ganador del oro en Juegos Olímpicos.
Bolt completó el triplete de oro en tres Juegos consecutivos. No existe ninguna mejor forma de despedirse. Cumplió su palabra, las expectativas y la presión de otro estadio que casi lleno por si mismo, en una noche en la que sólo existió él, en cuanto a nombres grandes se refiere.
"Me siento aliviado", reconoció Bolt, de 29 años, tras guiar la posta jamaicana a la victoria en 37.27 segundos. "Ya pasó. Estoy muy feliz, orgulloso de mi mismo. Se hizo realidad. La presión es real. Yo lo veo como un gran logro".
Así lo ve el mundo entero. En Río de Janeiro fue ovacionado como si fuera local. Las pantallas en el estadio y con seguridad en la mayor parte de la ciudad donde transmitían el partido de voleibol varonil entre Brasil y Rusia pararon para poner la carrera de Bolt en vivo.
La gente se paró a aplaudir en el estadio, sin importar nacionalidad. En la otra esquina de la pista, donde se desarrollaba la final de la competencia de martillo, todos los participantes se pararon para ver de cerca al jamaicano dejar el estándar muy alto en los años por venir.
Bolt marcó su noveno oro junto a sus compatriotas Nickel Ashmeade, Yohan Blake y el veterano Asafa Powell, quien alguna vez fue dueño del récord mundial. Así, empató con el fondista finlandés de los años 20, Paavo Nurmi, y con el estadounidense Carl Lewis como los máximos ganadores de oro en la historia del atletismo olímpico. Con la diferencia de que Bolt se marcha sin perder: 9 pruebas olímpicas, 9 victorias.
"Usain necesita ser inmortal y es inmortal", dijo su compañero Blake, quien entrena con Bolt todos los días. "Voy a tratar de motivarlo para que regrese para el 2020. Con él, somos invencibles".
Así como para Bolt fue un sueño cumplido, para Estados Unidos fue otra más de las pesadillas que viven en pruebas de velocidad corta después de que alguna vez dominaron a placer.
En la recta final fueron rebasados por Japón, que llegó 0.33 segundos atrás de Bolt y luego los estadounidenses.
Pero minutos después fueron descalificados porque Mike Rodges pasó la batuta fuera de la zona de intercambio a Justin Gatlin, quien de nuevo fue abucheado como pocos por la gente que aún recuerda su escándalo de dopaje.
Canadá heredó ese tercer lugar y la consiguiente medalla de bronce, apoyados en un tramo ancla sensacional del prometedor Andre De Grasse.
"Esto es peor que la penumbra", dijo Gatlin, de 34 años. "Fue una pesadilla. Trabajas demasiado fuerte con tus compañeros; muchachos con los que compites todo el año. Y todo el trabajo se desmorona en unos segundos".
Bolt recibirá este sábado su homenaje cuando suba a la parte alta del podio por su medalla.
Reiteró que se va de Juegos Olímpicos satisfecho y que aún planea competir en el próximo campeonato mundial, aunque sólo en 100 metros y relevo 4x100. Se retira de su prueba favorita, los 200 metros planos.
Y este viernes estaba listo para festejar el triunfo obtenido en Río 2016, muy a su manera.
"Creo que me quedaré despierto hasta tarde esta noche...".
