Genio y figura. Pete Sampras es sinónimo de tenis de elite, de un nivel supremo. Y ni qué hablar si se trata de césped, donde llegó a ser el rey absoluto. Sólo Roger Federer, con ocho títulos, pudo quebrarle la marca de siete en Wimbledon, el único Grand Slam en pasto, en esa tradicional superficie.
En los '90, Sampras deleitó con su propuesta agresiva. Dueño de un saque realmente letal (inclusive el segundo intento) y una derecha mortífera, el estadounidense fue uno de los mejores exponentes -y lo sigue siendo- con esos dos golpes. De hecho, su servicio es para muchos el más grande de todos los tiempos.
Ganó 64 títulos en su carrera en singles, incluidos 14 Grand Slam, con siete, la mitad, en La Catedral. Allí, su eficacia fue tremenda, porque se impuso en las siete finales que participó. Hasta 2009, el estadounidense mantenía el récord de 14 copas en los Majors, cuando en Wimbledon, precisamente, Federer lo superó al llegar a 15.
Pistol Pete logró 10 torneos en césped y es la segunda mejor marca profesional, sólo superada por Federer. En esa superficie, acumuló 101 triunfos y sufrió 20 derrotas, con una efectividad del 83,5%.
Sin dudas, el hecho de haber ganado las siete finales que jugó en Wimbledon, en 1993, 1994, 1995, 1997, 1998, 1999 y 2000, todas en un período de ocho años, fue algo maravilloso, que quedará en la historia grande de este deporte. En Wimbledon su marca fue de 63-7, con el 90% de eficacia.
El récord de Sampras que aún perdura y es orgullo inmenso es el hecho de haber finalizado seis años como N°1 del mundo, todos seguidos. En el total de semanas en la cima del ranking de la ATP, ahora marcha en el segundo puesto, con 286. Un grande con todas las letras, apoyado en un juego muy potente y ofensivo.
