La reconstrucción de los Bravos de Atlanta, en busca de recuperar el poderío que exhibió la franquicia en los años 90, acaba de sufrir un duro golpe.

Los turbios manejos en las firmas de agentes internacionales que le costaron la expulsión de por vida del béisbol al ex gerente general John Coppolella han generado una de las sanciones más duras recibidas jamás por equipo alguno.

Una extensa y profunda investigación de las Grandes Ligas encontró que el equipo contrató a cinco prospectos extranjeros por cifras mayores a las que reportaron, con lo que violaron los límites para las firmas internacionales.

Como parte del castigo anunciado por el comisionado Rob Manfred, los Bravos perderán a 13 de sus mejores prospectos internacionales, incluido el cotizado jugador de cuadro venezolano Kevin Maitan, firmado el año pasado por 4.25 millones de dólares.

Kevin Maitan (Bravos Atlanta)
Cliff Welch/Icon Sportswire via Getty ImagesLos Bravos perderán a 13 de sus mejores prospectos internacionales, incluido el cotizado jugador de cuadro venezolano Kevin Maitan.

Atlanta debe renunciar a Maitan, Ji Hwan Bae, Juan Contreras y Yefri del Rosario, Abrahan Gutiérrez, Brandol Mezquita, Juan Carlos Negret, Yenci Peña, Ángel Rojas, Yunior Severino, Liván Soto, Antonio Sucre y Guillermo Zúñiga.

Los 13 jugadores se convertirán en agentes libres y son elegibles para firmar con cualquier equipo.

Manfred también anunció que los Bravos no podrán contratar al prospecto dominicano de origen haitiano Robert Puason, un campocorto de 15 años que ya tenía un pacto de palabra con el equipo para el 2019.

Además, Atlanta estará limitado a contratar a cualquier jugador internacional por más de diez mil dólares durante el período de firma 2019-20 y su fondo de bonificación de fichaje internacional para el período de firma 2020-21 se reducirá en un 50 por ciento.

Además de la expulsión de por vida de Coppolella, su ex asistente especial Gordon Blakeley será suspendido por un año y no se le permitirá trabajar para ningún equipo durante su sanción.

John Coppolella habla por teléfono
AP Photo/Alex BrandonEl ex gerente general John Coppolella fue expulsado de por vida de las Grandes Ligas por los turbios manejos en las firmas de agentes internacionales.

Los Bravos llevan cuatro campañas perdedoras seguidas y habían comenzado un proceso de reconstrucción a partir de la inauguración, la pasada temporada, del nuevo estadio, el Sun Trust Park.

Pero la pérdida de golpe de 13 de sus mejores prospectos desangra la granja de ligas menores y coloca a la organización varios pasos atrás de lo que ya se había adelantado.

Si los Bravos quieren ser, a corto plazo, un equipo ganador, como aquel que dominó el Este de la Liga Nacional en la última década del siglo pasado, tendrán que hacerlo de la manera más costosa, a golpe de billete en la contratación de caros agentes libres.

La otra opción es llenarse de paciencia y calentar el sótano por varios años para poder tener las mejores selecciones en el reclutamiento amateur, arrancando de cero, después de aprender la lección de la manera más dura.

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MLB, Baseball, Atlanta Braves

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Giancarlo Stanton Jugador Más Valioso de la Liga Nacional
MIAMI - Aunque no es agente libre, Giancarlo Stanton es la pieza más codiciada en este invierno.

El poderoso jardinero derecho de los Marlins de Miami, líder en jonrones y carreras impulsadas de todas las Grandes Ligas en el 2017, es un fardo demasiado pesado para los nuevos dueños del equipo, que quieren deshacerse de él para quitarse de encima los 295 millones de dólares que tienen hipotecado el futuro financiero de la franquicia.

Desde que tomó control de las operaciones de los Marlins, el exastro de los Yankees, Derek Jeter, advirtió que en un principio serían necesarias decisiones impopulares en aras de crear una cultura ganadora a largo plazo.

Y quizás la más impopular de todas sería salir de Stanton para sanear las finanzas.

El Jugador Más Valioso de la Liga Nacional podría recibir el premio con un uniforme distinto a principios de la próxima temporada, algo que solamente ha ocurrido dos veces.

Eddie Collins fue el MVP de la Liga Americana en 1914 con los Atléticos de Filadelfia y en el invierno fue canjeado a los Medias Blancas de Chicago.

Lo mismo ocurrió con Alex Rodriguez, el Más Valioso del joven circuito en el 2003 con los Rangers de Texas y cambiado a los Yankees después de la temporada.

Stanton tiene el mayor contrato en la historia de cualquier deporte en cuanto a cantidad de dinero, 325 millones de dólares, por obra y gracia del dueño anterior, Jeffrey Loria, quien lo estructuró de una manera muy inteligente, cuando quizás no había pensado en vender a los Marlins.

Pero lo vendió y le dejó de herencia a Jeter y compañía el 91 por ciento de la deuda, a pagarse en las próximas diez campañas.

Stanton fue colocado en el mercado e inmediatamente comenzó a sonar el teléfono para preguntar por él.

¿Quién puede pagar por él?

El problema es que son pocas las franquicias con la capacidad de pagar los 295 millones que se le adeudan al toletero y los Marlins no están buscando compartir parte de la deuda.

Miami quiere alguien que se lo lleve completo, aunque en esto de los negocios no es una palabra demasiado absoluta.

Basta con que aparezca alguien con una oferta jugosísima (en cuanto a jugadores para intercambiar, de esas irrechazables), para que las conversaciones tomen un rumbo diferente.

Pero por ahora, los equipos más mencionados son los Gigantes de San Francisco, Dodgers de Los Ángeles, los Filis de Filadelfia y los Cardenales de San Luis.

Ahora bien, si una franquicia acepta tragarse la totalidad del contrato, no creo que los Marlins estén en condiciones de pedir mucho en el canje.

Olvídense, como he escuchado en peñas deportivas, que los Gigantes cedan a Madison Bumgarner o los Dodgers a alguna de sus estrellas de la lomita.

Con dejar a Miami libre de deuda ya es un paso importante, aunque obviamente se incluirán piezas menos valiosas en la transacción.

Giancarlo tiene una cláusula que le permite bloquear cualquier intento de canje y de hecho, ya dijo que a los Medias Rojas de Boston no le gustaría ir.

Como mismo dijo que no quiere ser parte de un equipo en reconstrucción -refiriéndose a los Marlins- pues ya ha visto este proceso varias veces.

El jugador siente que ya llegó la hora de ganar, algo que de inmediato no parece que vaya a suceder en Miami.

Si no desea vivir otro proceso reconstructivo, eso descarta automáticamente a los Filis, que viven exactamente este momento, aunque con muy buenas perspectivas.

También fuentes cercanas al pelotero habían mencionado un posible bloqueo a los Cardenales, que ya habrían hecho una oferta completa, con un paquete de prospectos de los más valiosos de su organización.

Sus preferencias se sitúan en la costa oeste, específicamente en California, donde nació y creció.

Giancarlo Stanton -- Marlins All-Star Game
Joe Cavaretta/South Florida Sun-Sentinel via AP¿Cuál será el destino de Stanton? ¿Se queda o se va?

¿Dodgers o Gigantes?

Irse a San Francisco sería un error garrafal, pues los Gigantes hoy son un equipo peor que los Marlins, necesitado también de una reedificación, con un sistema de ligas menores pobrísimo y sin proyecciones de desarrollo a corto plazo.

Podrían rearmarse a golpe de billete, pero está difícil que lo hagan si se gastan 295 millones en un solo jugador, así que allí Stanton se encontrará con una situación similar a la que pretende dejar aquí.

Encima de eso, allá deberá pagar más impuestos, pues las tasas de California son mucho más elevadas que en la Florida.

Entonces, el único destino lógico, donde el dinero corre a raudales para pagarle a él y a otras estrellas, donde la posibilidad de ganar es real y latente, es Los Angeles, en cuyo vecindario Panorama City bateó Stanton sus primeras pelotas.

Los Dodgers tienen la capacidad de absorber todo el pacto y además son una fábrica de prospectos, con seis de ellos entre los mejores 100 de todo el béisbol.

¿Y si no se va?

Alrededor de las negociaciones para un posible canje hay una gran nebulosa y ni siquiera Jeter u otros miembros de la directiva se han sentado a hablar con Stanton, tal como lo dejó saber el excampocorto de los Yankees en un reciente encuentro con los medios en Miami.

En una aparición esta semana en un show de televisión, el pelotero expresó que su deseo primario sería permanecer en Miami, única organización para la que ha jugado desde que fue escogido en la segunda ronda del reclutamiento del 2008.

¿Qué tal si Stanton decide aplicar en su totalidad su cláusula de no cambio y opta por echar por tierra cualquier negociación?

A fin de cuentas, su dinero está garantizado y el tiempo está a su favor.

En el 2020 tiene la opción de salirse del contrato y declararse agente libre.

Ya para entonces habrá cobrado 107 de los 325 millones y si la salud lo acompaña y su rendimiento se mantiene parecido al nivel que mostró en el 2017, no le será muy difícil conseguir un nuevo pacto por otros 300 millones, de acuerdo con las proyecciones del mercado.

Si Stanton decide quedarse en Miami al menos tres años más, entonces serán otros los que hagan sus maletas rumbo a nuevos destinos, porque de alguna manera habrá que arreglar lo que dejó Loria.

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Giancarlo Stanton se convirtió en el primer jugador de los Marlins de Miami en ganar el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, aunque posiblemente reciba el galardón con otro uniforme.

El poderoso jardinero derecho de los peces, en medio de fuertes negociaciones de canje, se impuso en una cerradísima votación a Joey Votto, primera base de los Rojos de Cincinnati, por apenas dos puntos de diferencia.

José Altuve tras disparar jonrón J7 SCLA
AP Photo/David J. Phillip

Stanton obtuvo diez votos de primer lugar, diez de segundo y cinco de tercero, para totalizar 302 puntos, mientras que Votto quedó con 300, gracias a diez sufragios de primer lugar, nueve de segundo y cuatro de tercero.

Paul Goldschmidt, el único de los tres finalistas que estuvo en la postemporada, quedó en tercer puesto con 239 unidades.

Stanton, en su primera temporada saludable desde el 2011, encabezó las Grandes Ligas en jonrones (59) y carreras impulsadas (132).

Sus 59 bambinazos son la mayor cifra conseguida por toletero alguno desde que Barry Bonds impuso el récord absoluto de 73 vuelacercas para una temporada en el 2001.

La última vez que un jugador de un equipo perdedor se llevó el MVP fue Alex Rodríguez en el 2003, cuando jugaba para los Rangers de Texas. El último ganador del premio en un equipo perdedor de la Liga Nacional fue Andre Dawson en 1987 con los Cachorros de Chicago.

Donde se esperaba una lucha más cerrada era en la Liga Americana entre el venezolano José Altuve, de los Astros de Houston, y el novato Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York.

Sin embargo, el pequeño intermedista de los Astros recibió 27 votos de primer lugar y tres de segundo, para totalizar 405 puntos y dejar bien atrás al Juez, quien sumó 279. José Ramírez, de los Indios de Cleveland, quedó tercero con 237.

Giancarlo Stanton
AP Photo/Lynne Sladky

La consistencia mostrada durante todo el año por Altuve, líder de los bateadores (.346) y en hits (204) inclinó la balanza a su favor, pues aunque Judge encabezó el joven circuito en cuadrangulares (52), anotadas (128) y boletos (127), tuvo un profundo slump en el mes de agosto que lastimó sus números globales.

Lo único sorprendente en esta votación fue la diferencia entre los dos primeros. Eran tan parejos los argumentos a favor de uno y otro, que hubo quienes se aventuraron a pronosticar la posibilidad de un empate y la concesión de un premio compartido por ambos peloteros.

Altuve es el segundo jugador de los Astros en llevarse el premio, después que lo hiciera Jeff Bagwell en 1994.

El galardón es la guinda sobre el pastel para una temporada de ensueño del pequeño venezolano, campeón en la Serie Mundial.

Desde que comenzó la era de los comodines, sólo Altuve, Kris Bryant y Buster Posey se han llevado el MVP y el anillo de campeones en el mismo año.

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Corey Kluber, de los Cleveland Indians, y Max Scherzer, de los Washington Nationals, se llevaron hoy los premios Cy Young de la Americana y la Nacional, respectivamente.

Y mientras el triunfo de Kluber no tenía prácticamente discusión, el de Scherzer puede ser visto como una victoria de la sabermetría sobre las estadísticas tradicionales.

Kluber complació a casi todo el mundo, desde los tradicionalistas, hasta los sabermétricos, para llevarse el segundo Cy Young de su carrera.

Corey Kluber
David Dermer/AP PhotoKluber complació a tradicionalistas y sabermétricos para llevarse el segundo Cy Young de su carrera.

El derecho de los Indios tuvo un cierre espectacular en septiembre, cuando ganó cinco juegos sin derrota y tuvo una efectividad de 0.84, para atrapar los liderazgos en ambos departamentos, con 18 y 2.25, respectivamente, aunque el de los triunfos lo compartió con su compañero de equipo Carlos Carrasco y Jason Vargas, de los Kansas City Royals.

Asimismo, tuvo el mejor WHIP (hits y bases por bolas por inning), con apenas 0.87, en tanto fue segundo en ponches propinados, con 265.

Para rematar, para aquellos amantes de la sabermetría, tuvo un WAR de 8.0, el más alto entre todos los lanzadores del joven circuito.

Entonces, ¿cómo se explica que dos votantes hayan preferido al zurdo Chris Sale, de los Boston Red Sox, con todo y su liderazgo de 308 ponches?

Kluber recibió 28 votos de primer lugar y dos de segundo, para totalizar 204 puntos, mientras Sale (126) y el dominicano Luis Severino, de los New York Yankees (73), terminaron detrás del derecho de Cleveland.

Éste es el primer lanzador de los Indios en ganar el Cy Young en más de una ocasión, pues antes lo había conseguido en el 2014.

Max Scherzer Nacionales
AP Photo/Wilfredo LeeEl derecho de los ojos de diferentes colores recibió 27 votos de primer lugar y tres de segundo, para 201 puntos.

En la Nacional, Scherzer capturó su segundo premio consecutivo y tercero de su carrera, cuando los votantes valoraron más los ponches, las entradas lanzadas, el WHIP y el WAR, que las victorias y la efectividad.

El derecho de los ojos de diferentes colores recibió 27 votos de primer lugar y tres de segundo, para 201 puntos, mientras que Clayton Kershaw, de Los Angeles Dodgers, obtuvo 126.

Stephen Strasburg, también de los Nacionales, quedó tercero, con 81.

Scherzer tuvo un WAR de 7.3 sobre los 4.6 del zurdo de los Dodgers.

Kershaw, que logró el premio en el 2011, 2013 y 2014, fue el máximo ganador, con 18, a pesar de perderse cuatro aperturas y tuvo la mejor efectividad del circuito, con 2.31, por 2.51 de Scherzer, quien abanicó a 268 rivales en 200.1 episodios.

En 175 capítulos, el zurdo de los Dodgers ponchó a 202 rivales, 66 menos que el líder Scherzer y su WHIP fue de 0.95, renglón que también dominó el de Washington, con 0.90.

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Merecidos premios para Paul Molitor y Torey Lovullo como Managers del Año de la Americana y la Nacional, respectivamente.

Debutante en la tarea, Lovullo llegó a los Diamondbacks de Arizona con la misión de enderezar a un equipo que el año anterior había terminado con nefasto récord de 69-93. Un año después, los Diamondbacks terminaron con balance ganador de 93-69 y clasificaron a la postemporada con el primero de los dos comodines del viejo circuito.

Paul Molitor
Mark J. Rebilas-USA TODAY SportsLos Mellizos de Minnesota anunciaron que su manager Paul Molitor recibirá un nuevo contrato por tres años que lo mantendrá con el equipo hasta 2020.

Fue el primer viaje de Arizona a los playoffs desde el 2011 y tras eliminar a los Rockies de Colorado en el juego de wildcards, el equipo cedió ante Dodgers de Los Ángeles en la serie divisional. Aunque Lovullo es técnicamente un manager de primer año de Grandes Ligas, tenía ya mucha experiencia en la dirección de equipos.

Comenzó su carrera como piloto en el 2002 en las Menores y tras nueve años, en el 2011 se unió al equipo de entrenadores de los Toronto Blue Jays en las Grandes Ligas.

Siguió a John Farrell de Toronto a los Medias Rojas de Boston en el 2013 y en el 2015 comandó al equipo por 48 juegos mientras el manager estaba de licencia médica.

El de Arizona obtuvo 18 votos de primer lugar, cinco de segundo y seis de tercero, para sumar 111 puntos y superar ampliamente a Dave Roberts, de los Dodgers (55) y a Bud Black, de los Rockies (43), los otros dos finalistas.

Es el tercer manager de los Diamondbacks en llevarse el galardón, después que lo consiguieran Bob Melvin (2007) y Kirk Gibson (2011).

Lo de Molitor fue extraordinario. Luego de terminar con el peor récord de todo el béisbol en el 2016 (59-103), metió a los Mellizos de Minnesota a la postemporada prácticamente con el mismo equipo.

O incluso fue más allá. A mitad de temporada, cuando parecía que a los Mellizos no les alcanzaba para llegar más allá del calendario regular, la gerencia se deshizo de su cerrador estrella, Brandon Kintzler, transferido a los Nacionales de Washington.

Torey Lovullo
AP Photo/Ross D. FranklinTorey Lovullo obtuvo 18 votos de primer lugar, cinco de segundo y seis de tercero, para sumar 111 puntos.

Molitor, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, obtuvo 18 votos de primer lugar, seis de segundo y cuatro de tercero, para acumular 112 puntos y aventajar a Terry Francona, de los Indios de Cleveland (90) y a A.J. Hinch, de los campeones Astros de Houston (56).

Es apenas el segundo integrante de Cooperstown en ganar el premio, luego que lo hiciera en 1989 Frank Robinson al frente de los Orioles de Baltimore.

Es asimismo el tercer timonel de Minnesota en llevarse el premio, que consiguieron Tom Kelly en 1991 y Ron Gardenhire en el 2010, la última vez que el equipo había ido a los playoffs.

El incremento de 26 victorias de un año para otro, el convertir en contendiente al peor equipo de todas las Grandes Ligas del 2016, inclinó la balanza a favor del piloto de los Mellizos.

Francona y Hinch consiguieron más de 100 triunfos con sus respectivos equipos, al igual que Roberts en la Nacional.

Pero los tres tenían material suficiente para competir y llegar lejos, así que simplemente cumplieron con las expectativas que generaron sus conjuntos antes de darse la voz de playball.

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La sorpresa hubiera sido que alguien no votara por Aaron Judge y Cody Bellinger como Novatos del Año de la Americana y la Nacional, respectivamente.

Era una jugada cantada y por cuarta vez en la historia, dos jugadores ganan el premio al mejor debutante de cada circuito con el voto unánime de los periodistas.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Las veces anteriores que esto ocurrió fueron en 1987 (Mark McGwire, de los Atléticos de Oakland, y el boricua Benito Santiago, de los Padres de San Diego), en 1993 (Tim Salmon, de los ahora Angelinos de Los Ángeles, y Mike Piazza, de Dodgers de Los Ángeles) y 1997 (Nomar Garciaparra, de los Medias Rojas de Boston, y Scott Rolen, de los Filis de Filadelfia).

El Juez es el noveno pelotero de los Yankees de Nueva York en llevarse el pergamino y el primero desde que lo hiciera en 1996 Derek Jeter, quien también se lo llevó por unanimidad.

Antes de Judge y Jeter lo consiguieron Gil McDougald (1951), Bob Grim (1954), Tony Kubek (1957), Tom Tresh (1962), Stan Bahnsen (1968), Thurman Munson (1970) y Dave Righetti (1981).

El jardinero derecho de los Yankees implantó nueva marca de jonrones para novato, con 52, tres más que el récord anterior en poder de McGwire.

También encabezó el joven circuito en anotadas (128) y bases por bolas (127), además de remolcar 114 carreras.

Adicionalmente, se impuso en el Derby de Jonrones disputado en julio en el Marlins Park de Miami, primer debutante en hacerlo, y fue galardonado con el Bate de Plata como el mejor jardinero derecho ofensivo de la Americana.

Cody Bellinger -- Los Angeles Dodgers
Mark J. Rebilas/USA TODAY SportsLos 39 vuelacercas de Cody Bellinger constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.

Podría además convertirse en el tercer jugador en la historia en ganar el Novato del Año y el premio al Jugador Más Valioso, honor que sólo tienen Fred Lynn, en 1975 con Boston, y el japonés Ichiro Suzuki, en el 2001, con los Marineros de Seattle, ambos en la Liga Americana.

Bellinger, por su parte, es el decimoctavo pelotero de los Dodgers en ganar el Novato del Año, ratificando a la franquicia azul como la máxima productora de debutantes ilustres.

Los Dodgers comenzaron su cosecha en 1947, precisamente el año en que se instituyó el premio, que recayó en el legendario Jackie Robinson.

Don Newcombe (1949), Joe Black (1952), Jim Gilliam (1953), Frank Howard (1960), Jim Lefebvre (1965), Ted Sizemore (1969), Rick Sutcliffe (1979), Steve Howe (1980), Fernando Valenzuela (1981), Steve Sax (1982), Eric Karros (1992), Mike Piazza (1993), Raúl Mondesí (1994), Hideo Nomo (1995), Todd Hollandsworth (1996) y Corey Seager (2016), precedieron a Bellinger, quien con 39 cuadrangulares impuso un nuevo récord de jonrones para un principiante en el viejo circuito.

Andrew Benintendi, de los Medias Rojas, fue segundo en la votación, seguido de Trey Mancini, de los Orioles de Baltimore, en la Liga Americana.

Josh Bell, de los Piratas de Pittsburgh, y Paul DeJong, de los Cardenales de San Luis, fueron segundo y tercero, respectivamente, en la Nacional.

Así se esperaba que sucediera. En otras circunstancias, cualquiera de los cuatro, Benintendi y Mancini, Bell y DeJong, hubieran merecido el premio.

Pero tuvieron la mala fortuna de coincidir con el Juez y Bellinger, quienes no dejaron espacio para dudas.

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El más esperado y polémico de todos los premios que reparte la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) es el de Jugador Más Valioso.

En primer lugar, porque no hay una definición clara de lo que significa ser "más valioso" y cada cual interpreta el término como mejor le parece.

¿Es más valioso el que mejores estadísticas individuales puso sobre la mesa?

¿O aquel cuya actuación fue clave en que su equipo avanzara a la postemporada?

¿Y qué culpa tiene alguien con los números más sobresalientes estar en un equipo malo, sin nadie que lo acompañe a tirar del carro?

Stanton Votto Goldschmidt JMV
AP PhotosGiancarlo Stanton de los Marlins, Joey Votto de los Rojos y Paul Goldschmidt de los Diamondbacks son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.
Por lo pronto, sabemos que el JMV de la Liga Nacional está entre Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, y el canadiense Joey Votto, de los Rojos de Cincinnati.

Judge Ramirez Altuve JMV
AP PhotosAaron Judge de los Yankees, José Ramírez de los Indios y José Altuve de los Astros son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2017.
Y el de la Americana saldrá entre Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, el venezolano José Altuve, de los campeones Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios de Cleveland.

Vale aclarar que lo hecho en la postemporada por Goldschmidt, Judge, Altuve y Ramírez no cuenta absolutamente para nada en la definición de los galardones, pues la votación de la BBWAA cerró antes de que comenzaran los playoffs.

Las únicas estadísticas que cuentan son las de la campaña regular y basados en eso, Stanton, Goldschmidt y Votto, por el viejo circuito, y Altuve, El Juez y Ramírez, por el joven, fueron los que más votos recibieron de los periodistas.

Dustin Bradford/Getty ImagesNolan Arenado y Charlie Blackmon fueron dejados fuera de los finalistas en la Liga Nacional.
La primera injusticia aflora ante la ausencia de Charlie Blackmon y/o Nolan Arenado, ambos de los Rockies de Colorado, piezas fundamentales en la primera visita de su equipo a la postemporada desde el 2009.

Tratemos de meternos en la cabeza de algunos colegas. Hay quienes ven como hándicap que Blackmon y Arenado jueguen la mitad de sus partidos en el Coors Field de Denver, a una milla sobre el nivel del mar, donde la pelota vuela más que en cualquier otro parque.

¿Y? Allí juegan ellos y los otros 23 compañeros de su equipo y no todos pusieron grandes guarismos. El mérito de lo que hicieron nadie puede escatimárselo sobre la base de un argumento geográfico.

Quizás, el hecho de pertenecer a un mismo equipo -- y pasa muchas veces -- haya conspirado en su contra, como si se robaran votos entre sí, pero de todos modos, el que no estén ellos y sí aparezca Votto es injusto.

Blackmon fue líder de los bateadores (.331) de la Nacional y encabezó todo el béisbol en hits (213), triples (14) y anotadas (137).

Además, despachó 37 cuadrangulares y remolcó 104 carreras.

En promedio, anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, impulsadas y bases robadas, el jardinero central de los Rockies superó al primera base de Cincinnati, quien sólo tuvo más bases por bolas, promedio de embasamiento y WAR, esa sacrosanta estadística sabermétrica donde dos más dos no siempre es cuatro.

Señores sabermétricos que pretenden reinventar un deporte que nunca han jugado y que sólo ven a través de una computadora: búsquenme al primer fanático que diga ir al parque a ver al líder en WAR o de más alto OBP y les doy un premio.

Sólo en sus mentes pseudocientíficas, un jugador con menos average, imparables, extrabases de todo tipo, carreras anotadas y empujadas y almohadillas estafadas es mejor que uno que lo supera en cada uno de esos departamentos.

Las estadísticas del canadiense de los Rojos fueron incluso inferiores en casi todos los renglones que las de Arenado y del dominicano Marcell Ozuna, de los Marlins, quien no figura entre los finalistas tampoco.

Ozuna también logró mejores cifras que Goldschmidt en cuanto a jonrones, remolcadas y average, las tres ramas de la Triple Corona.

Giancarlo Stanton
Christian Petersen/Getty ImagesGiancarlo Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia de los Marlins en ganar el premio de JMV.
Entonces, el JMV del viejo circuito lo debería ganar, ante la ausencia de Blackmon, el poderoso jardinero derecho de Miami, líder absoluto en vuelacercas (59) e impulsadas (132).

Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia en ganar el premio, aunque podría recibirlo con otro uniforme, pues cada vez son más fuertes los rumores de canje que lo envuelven.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).
En la Americana, la extraordinaria campaña de Judge debería darle de golpe los premios de Novato del Año y Jugador Más Valioso.

¿Cómo podrían los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América ignorar a alguien que encabezó el joven circuito en jonrones (52, récord para debutantes), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127)?

Que además, fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Para complacer también a los amantes de las estadísticas sabermétricas, El Juez tuvo el mayor WAR (8.8) del joven circuito y sí, fue líder en ponches (208), departamento que en el 2014 encabezó Mike Trout cuando ganó el primero de sus dos JMV.

El Juez tuvo posiblemente el debut más impresionante de cualquier pelotero en la historia y merece convertirse en el tercer jugador en archivar ambos galardones de MVP y Novato del Año, algo que anteriormente consiguieron Fred Lynn, de los Medias Rojas de Boston en 1975, y el japonés Ichiro Suzuki, con los Marineros de Seattle, en el 2001.

En los últimos 40 años, sólo tres jugadores de los Yankees han ganado el premio de JMV: Thurman Munson en 1976, Don Mattingly en 1985 y Alex Rodríguez, quien lo consiguió dos veces, en el 2005 y 2007.

El joven de 25 años fue la pieza fundamental en el renacer de una franquicia en pleno proceso de reconstrucción y que pocos esperaban ver en los playoffs tan pronto como esta campaña.

Judge tiene en Altuve a su rival más directo, con un pie y una pulgada menos de estatura que el de Nueva York, pero que crece hasta el infinito cuando entra a la caja de bateo.

Ganó su tercera corona de bateo (.346) y segunda en fila, además de conseguir su cuarta campaña consecutiva con más de 200 imparables, aunque con cifras inferiores a Judge en la mayoría de los otros departamentos.

El venezolano fue el alma de los Astros, echándose sobre sus hombros el peso del equipo, sobre todo durante la ausencia por lesión del puertorriqueño Carlos Correa, mientras que Ramírez, si bien fue fundamental para la Tribu, tiene números inferiores a Judge y Altuve y está de más en esta pelea.

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Que el dominicano Luis Severino y Stephen Strasburg aparezcan entre los finalistas al premio Cy Young de las ligas Americana y Nacional, respectivamente, es puro formalismo.

Sin restarle méritos a los logros de Severino con los Yankees de New York y de Strasburg con los Nacionales de Washington en el 2017, las posibilidades reales que ambos tienen de llevarse el galardón son nulas, cero, inexistentes, nada.

En ambos circuitos se trata de una lucha entre dos.

Corey Kluber
Jason Miller/Getty ImagesCorey Kluber tuvo el mejor WHIP (hits y bases por bolas por inning), con apenas 0.87, completó cinco partidos y tiró tres blanqueadas, en tanto fue segundo en ponches propinados, con 265 en 203.2 episodios.
En la Americana, el derecho Corey Kluber, de los Indios de Cleveland, tuvo un cierre espectacular en septiembre, cuando ganó cinco juegos sin derrota y tuvo una efectividad de 0.84, para atrapar los liderazgos en ambos departamentos, con 18 y 2.25, respectivamente, aunque el de los triunfos lo compartió con su compañero de equipo Carlos Carrasco y Jason Vargas, de los Reales de Kansas City.

Asimismo, Kluber tuvo el mejor WHIP (hits y bases por bolas por inning), con apenas 0.87, completó cinco partidos y tiró tres blanqueadas, en tanto fue segundo en ponches propinados, con 265 en 203.2 episodios.

Ese acelerón en el mes final del calendario le permitió sacarle ventaja al zurdo de los Medias Rojas de Boston Chris Sale, quien se mantuvo al frente de la carrera casi toda la campaña, pero resbaló varias veces en septiembre y eso le costó.

De todos modos, a Sale no le faltan méritos, pues sus 308 ponches, cifra máxima en ambos circuitos, es un registro tan extraordinario que desde 1999 ningún serpentinero superaba los 300 en la Liga Americana, desde que lo hizo el dominicano Pedro Martínez, también con los Medias Rojas.

El zurdo de Boston fue además líder en entradas lanzadas, con 214.1, en tanto fue segundo en triunfos (17), en efectividad (2.90) y WHIP (0.97). Pero de ahí el problema, en cada uno de esos departamentos el que lo superó fue el propio Kluber.

Para rematar, para aquellos amantes de la sabermetría, el de los Indios tuvo un WAR de 8.0, mientras Sale logró 6.0.

Así que en este caso, hay coincidencias entre tradicionalistas y sabermétricos.

El derecho de Cleveland ya ganó el Cy Young en el 2014, mientras que Sale anda en busca de su primer pergamino.

Clayton Kershaw
Ezra Shaw/Getty ImagesEn 175 capítulos, Clayton Kershaw ponchó a 202 rivales y su WHIP fue de 0.95.
Más cerrada aún está la pelea en la Liga Nacional, entre el zurdo Clayton Kershaw, de Dodgers de Los Angeles, y el diestro Max Scherzer, de los Nacionales.

Kershaw, que ganó el premio en el 2011, 2013 y 2014, fue el máximo ganador, con 18, a pesar de perderse cuatro aperturas y tuvo la mejor efectividad del circuito, con 2.31.

En 175 capítulos, el zurdo de los Dodgers ponchó a 202 rivales, 66 menos que el líder Scherzer y su WHIP fue de 0.95, renglón que también dominó el de Washington, con 0.90.

El lanzador de los ojos de diferentes colores tuvo la segunda mejor efectividad, detrás de Kershaw, con 2.51, consiguió 16 éxitos y es de los únicos seis que han ganado el Cy Young en ambas ligas, pues lo consiguió primero en la Americana en el 2013, cuando jugaba para los Tigres de Detroit, y luego el pasado año, ya con el uniforme de los capitalinos.

Mientras las cosas en la Americana parecen inclinarse hacia Kluber, no se ve tan claro el panorama entre Scherzer y Kershaw, con estadísticas bastante parejas.

Si los votantes se van por las estadísticas tradicionales, debe ganarlo Kershaw, con sus liderazgos en victorias y efectividad, pero si son los sabermétricos los que imponen su criterio, se lo llevará Scherzer, por un WAR de 7.3 sobre 4.6 el del zurdo, aunque la inmensa mayoría de los mortales de este mundo no tengan idea de qué se esconde detrás de esas tres letras que incitan a la guerra.

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Hay una leyenda urbana en el béisbol que dice: los buenos equipos los dirige cualquiera. Falso.

Dirigir es un arte, que combina, entre muchos aspectos, los conocimientos del juego, táctica, estrategia y psicología para compenetrar 25 egos diferentes en torno al objetivo de ganar.

¿Cuántos pilotos no han tenido en sus manos grandes equipos y han sido incapaces de ganar?

Leyenda urbana II: los mejores managers son aquellos que hacen buenos a los equipos malos. Cierto, ciertísimo.

Entre los finalistas al premio de Manager del Año en ambas ligas hay de todo, desde aquellos que hicieron mucho con poco, hasta los que no les alcanzó a pesar de tener suficiente material humano.

Mark J. Rebilas-USA TODAY SportsLo que consiguió Molitor con Minnesota lo hizo con prácticamente el mismo equipo que en el 2016 fue el peor de todo el béisbol y que incluso perdió figuras claves a mitad de temporada al decidir ser vendedor en la fecha límite de cambios.
En la Liga Americana, los finalistas son A.J. Hinch, manager ganador de la Serie Mundial con los Astros de Houston, Terry Francona, de los Indios de Cleveland, y el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown Paul Molitor, de los Mellizos de Minnesota.

Francona y Hinch consiguieron más de 100 triunfos con sus respectivas novenas y de antemano se sabía que serían competidores desde principio a fin.

Los Indios se habían quedado a un triunfo de ganar el Clásico de Octubre del 2016 y como campeones defensores del joven circuito, partieron como favoritos, aunque se quedaron en el camino en la primera ronda de los playoffs.

Los Astros fueron el producto de un proceso de maduración que ya se veía venir y pintaban para ser -- como de hecho lo fueron -- la versión del 2017 de los Cachorros de Chicago de un año antes: un equipo plagado de talento joven listo para el gran salto.

Lo que nadie se imaginó es que los Mellizos llegarían a la postemporada, aunque apenas jugaran un solo partido -- el de los comodines -- y lo perdieran.

Molitor fue un mago. Lo que consiguió lo hizo con prácticamente el mismo equipo que en el 2016 fue el peor de todo el béisbol, único con más de 100 derrotas y que incluso perdió figuras claves a mitad de temporada porque parecía que no le alcanzaba la gasolina y la gerencia decidió vender y se deshizo de algunos.

Así se fue el cerrador Brandon Kintzler, luego de salvar 28 partidos y asistir a su primer Juego de Estrellas.

Pero la tropa de Molitor siguió peleando cada out, cada inning, cada encuentro y las 59-103 del 2016 las convirtieron en 85-77 en el 2017, por delante en la división central de equipos con mayor favoritismo, como los Reales de Kansas City o los Tigres de Detroit.

Si el premio de Manager del Año no se lo gana el de Minnesota, estaríamos en presencia de una gran injusticia.

En el viejo circuito, la lucha está entre el debutante Torey Lovullo, de los Diamondbacks de Arizona, el veterano Bud Black, de los Rockies de Colorado, y el ganador del premio en el 2016, Dave Roberts, de Dodgers de Los Angeles.

Seamos honestos. Roberts es una mala caricatura de cómo se dirige un juego de pelota y la mejor prueba fue la Serie Mundial, que dejó escapar con su comedia de disparates, luego de tenerla al alcance de la mano.

Olvídense de que los Dodgers tuvieron el mejor récord de todo el béisbol (104-58). Dejen a un lado las frías estadísticas y analicen las tropelías de su dirigente.

No será difícil darse cuenta de que estamos en presencia de uno de los más ineptos mentores de todas las Grandes Ligas y su presencia en el trío de finalistas es una broma de mal gusto.

Matt York/AP PhotoEl manager de los Diamondbacks Torey Lovulle es considerado uno de los mejores en el robo de señas.
La verdadera batalla debe estar entre Lovullo y Black, que al igual que Molitor, llevaron a sus equipos a la postemporada un año después de que Arizona y Colorado terminaran con récord negativo.

Luego de nueve campañas al frente de los Padres de San Diego, Black supo sacar provecho en su primer año con los Rockies de un cuerpo de serpentineros novísmo, encabezado por los debutantes venezolanos Antonio Senzatela y Germán Márquez, aunque tuvo un equipo ofensivo de lo mejor de todo el béisbol, liderado por el dúo de Charlie Blackmon y Nolan Arenado.

Más méritos tiene Lovullo, estrenándose como director en las Mayores y que fue capaz de convertir en ganador (93-69) y meter a la postemporada a un conjunto de Arizona que un año antes había terminado con balance de 69-93.

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Desde el 2001 no la tenían tan fácil los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA) a la hora de elegir a los Novatos del Año.

En aquella ocasión, el dominicano Albert Pujols, de los Cardenales de San Luis, se llevó el voto unánime en la Liga Nacional, mientras que en la Americana, el japonés Ichiro Suzuki, de los Marineros de Seattle, consiguió el apoyo de todos menos uno.

El único que no votó por Ichiro se inclinó por C.C. Sabathia, de los Indios de Cleveland, bajo el argumento de que el japonés no debería ser considerado como un verdadero novato, teniendo en cuenta las nueve temporadas que jugó en la liga profesional de su país.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge es finalista tanto para el Novato del Año como para el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.
Esta vez las cosas lucen más evidentes aún. En el joven circuito, Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, no ha dejado opciones para Andrew Benintendi, de los Medias Rojas de Boston, o Trey Mancini, de los Orioles de Baltimore, los otros dos finalistas.

Nadie en su sano juicio osaría votar por alguien que no sea El Juez, primer novato en los más de 100 años de historia de las Grandes Ligas en disparar más de 50 cuadrangulares.

Judge encabezó la Liga Americana en jonrones (52), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127), además del departamento negativo de los ponches (208), además de ser segundo en remolcadas (114).

Sus números lo ponen incluso entre los finalistas al Jugador Más Valioso del joven circuito, junto al venezolano José Altuve, de los Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios.

El último jugador de los Yankees en ganar el galardón al mejor debutante fue Derek Jeter en 1996.

La presencia de Benintendi y Mancini en el trío de finalistas es puro formalismo. Aunque ambos tuvieron números muy buenos, les tocó la mala fortuna de coincidir con el Juez.

Sentencia fácil. Caso cerrado.

Cody Bellinger -- Los Angeles Dodgers
Mark J. Rebilas/USA TODAY SportsLos 39 vuelacercas de Cody Bellinger constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.
Como tampoco tiene discusión el premio para Cody Bellinger, de los Dodgers de Los Angeles, en la Liga Nacional.

Sus 39 vuelacercas constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.

Además, remolcó 97 carreras y anotó 87, cifras superiores a las de cualquier otro debutante en la Nacional y eso que se perdió casi todo abril, pues no fue hasta el 25 de ese mes que hizo su aparición en las Grandes Ligas.

Puro formalismo también es la nominación de Josh Bell, de los Piratas de Pittsburgh, y Paul DeJong, de los Cardenales, otros con buenas estadísticas que les habrían hecho merecedores del premio, de no haber tenido a Bellinger en el camino.

El zurdo primera base y jardinero sería el decimoctavo pelotero de los Dodgers en ganar el Novato del Año, una larga lista que inició el legendario Jackie Robinson en 1947 y cuyo más reciente ganador fue Corey Seager en fecha tan cercana como el 2016.

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