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Los Filis consiguen un acuerdo con Jake Arrieta
¿Recuerdan el tiempo en que Curt Schilling desperdiciaba su talento con unos Philadelphia Phillies que eran sempiternos sotaneros en el Este de la Liga Nacional? Les presento a Jake Arrieta, el nuevo Curt Schilling.

El derecho que acaba de cumplir 32 años firmó un pacto por tres temporadas y 75 millones de dólares con los Filis, un equipo donde su potencial se irá por el tragante, con un equipo sin posibilidades de competir, tal como le ocurrió a Schilling entre 1992 y el 2000.

Arrieta tuvo ofertas de los Washington Nationals, lo cual hubiera convertido al equipo de la capital automáticamente en el supe favorito para representar al viejo circuito en la Serie Mundial.

Getty Images/Jamie SquireEl desempeño y habilidades de Jake Arrieta ha sufrido una sensible baja en las últimas campañas, pero aún es un lanzador capaz de robustecer la rotación de quien decida contratarlo.
Pero la avaricia rompe el saco y el serpentinero, representado por Scott Boras, terminó pactando con un equipo sin opciones para competir, en el más reciente fracaso del poderoso agente de peloteros. No es que el sistema esté roto o que los dueños de equipos se hayan confabulado para depreciar el mercado.

Simplemente aprendieron la lección de que a jugadores veteranos no es conveniente darles contratos exagerados, tanto en cantidad de dinero, como en extensión de años, porque a la larga, terminan doliendo pagar cada dólar del acuerdo.

Los Filis, en proceso de reconstrucción, no serán mucho mejores con Arrieta como líder de una rotación que incluye a los prometedores Aaron Nola, Jerad Eickhoff, Vince Velasquez y Nick Pivetta.

Contratar al veterano abridor para encabezar el staff de pitcheo no rendirá frutos inmediatos en lo que a clasificar a la postemporada se refiere, como en su momento, no significó nada tener a una estrella como Schilling. Es simplemente la última opción que le quedó al pupilo de Boras para no quedarse sin empleo cuando arrancara la campaña del 2018.

Nadie con sentido común habría aceptado darle a Arrieta los más de 200 millones que pretendía su agente, con todo y que en sus cinco campañas que pasó con los Chicago Cubs dejó un envidiable récord de 68-31 y efectividad de 2.73, con un premio Cy Young incluido.

Pero los nuevos contratos deben ser sobre la base de lo que pueda hacer el jugador, no por lo que ha hecho, porque el tiempo es implacable y Arrieta tuvo en el 2017 el peor de sus últimas cuatro temporadas, con 14 triunfos, diez derrotas y promedio de limpias de 3.53 en 30 aperturas.

Entre 1992 y el 2000, cuando Schilling era el astro solitario del pitcheo de Filadelfia, el equipo tuvo una sola campaña ganadora, la de 1993 (97-65), cuando perdió la Serie Mundial ante los Toronto Blue Jays.

En las restantes, los Filis tuvieron balance de 545-686, a pesar del récord de 101-78 de su estrella del montículo. Prepárense para la segunda parte de esta película. Arrieta enfrentará muchas veces a equipos en reconstrucción al igual que los Filis, como los Miami Marlins o los Atlanta Braves, lo cual le permitirá, dado su talento y calidad, sumar, victorias a su cuenta personal.

Pero hasta ahí. Ya lamentará haber seguido los consejos de su ambicioso representante y no haber aceptado la oferta de los Nacionales.

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Yu Darvish ya andaba preparando las maletas para irse al campo de entrenamientos que el sindicato de peloteros abrirá en la Florida para los casi 200 agentes libres que siguen sin empleo, pero a última hora tuvo que cambiar el boleto por uno mucho más caro.

El lanzador derecho japonés consiguió un pasaje de 126 millones de dólares que por los próximos seis años lo enviará directamente a Mesa, Arizona, sede de los entrenamientos primaverales de los Cachorros de Chicago.

El contrato que Darvish acaba de pactar con los Cachorros podría incluso llegar hasta los 150 millones, en dependencia de una cláusula que activaría una opción por un año más, en caso de cumplirse ciertas estadísticas.

El nipón, de 31 años, ganará un promedio de 21 millones por campaña y su firma coloca nuevamente a Chicago en condición de favorito en la división central de la Liga Nacional.

Darvish viene a completar una rotación que ya tenía al derecho Kyle Hendricks y a los zurdos Jon Lester, Drew Smyly y el colombiano José Quintana.

Ello le daría la opción al mánager Joe Maddon de reforzar aún más el bullpen con Mike Montgomery, ese comodín que lo mismo abre un juego, que lo releva.

Montgomery sería entonces de gran ayuda dentro de un cuerpo de relevistas que consiguió a Brandon Morrow en el invierno, para sumarlo al zurdo Justin Wilson, adquirido a mitad de la campaña pasada, y a los derechos Carl Edwards Jr. y el dominicano Pedro Strop.

El cuerpo de serpentineros se ve blindado por todos lados para poder competir ante los Cardenales de San Luis, sus eternos rivales divisionales, y los reforzados Cerveceros de Milwaukee. Eso, a un plazo inmediato.

La historia en contra de Darvish

A la larga, lo que está por verse es si 126 millones por seis años no es mucho dinero o demasiado tiempo para Darvish.

El japonés, que debutó con los Rangers de Texas en el 2012, ya suma cinco temporadas en las Mayores, más un año completo (2015) que se perdió por lesión.

A los hechos me remito: solamente dos lanzadores japoneses en toda la historia, Hideo Nomo y Tomokazu Ohka, han logrado permanecer en las Mayores por diez o más campañas.

Nomo (123-109, 4.24) fue el que más tiempo estuvo. Pasaron 11 contiendas desde que debutó en 1995 con Dodgers de Los Ángeles, hasta que cerró en el 2005 con los Rays de Tampa Bay, cuando no era ni la sombra de aquel que ganó el premio de Novato del Año.

Luego intentó un regreso, a los 39 años, en el 2008 con los Kansas City Royas, pero prácticamente no pudo sacar outs en tres apariciones como apagafuegos y el equipo lo dejó en libertad.

Por su parte, Ohka (51-68, 4.26) fue un mediocre abridor itinerante que a duras penas se mantuvo diez temporadas con los Medias Rojas de Boston, los desaparecidos Expos de Montreal, los Nacionales de Washington, los Cerveceros y los Indios de Cleveland.

Entonces, Darvish estaría obligado a superar en lo que a tiempo respecta, a estos dos compatriotas para hacer valer cada dólar de su contrato.

Además, desde que regresó en el 2016 de su operación Tommy John no ha sido el mismo.

En sus primeras tres campañas con los Texas Rangers, el asiático tuvo récord de 39-25 y 3.26 de efectividad, con un promedio de 181 entradas trabajadas en cada uno de esos años.

Desde entonces suma 17-17 y 3.70, con una media de 144 episodios por temporada.

Sus números globales, antes y después de la cirugía, son de de 56 triunfos, 42 derrotas y efectividad de 3.42 en 131 aperturas, buenos, pero no excepcionales como para involucrar tanto dinero que a la larga puede terminar tirado al inodoro.

Si bien Darvish puede resolver de manera inmediata el completamiento de la rotación, su pacto podría resultar pan para hoy y hambre para mañana.

En eso de botar millones a la cañería los Cachorros tienen experiencia previa. Si no, pregunten por un tal Jason Heyward.

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